Escrito por
La Redacción.
septiembre 25, 2017
-
0
Comentarios
![]() |
| Emmanuel Macron |
París.- La renovación este
domingo de la mitad del Senado francés con el voto de "grandes
electores" marcó una decepción para el campo del presidente, Emmanuel
Macron, que vio recortada su representación, mientras que la derecha reforzó su
hegemonía más incluso de lo esperado, y los socialistas aguantaron el tipo.
El partido de Macron, La República en
Marcha (LRM, centristas), que había arrasado en las legislativas de junio
pasado con una amplia mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, no consiguió
siquiera repetir los 29 escaños que tenía en el Senado saliente, esencialmente
socialistas que se habían pasado a las filas del presidente.
A falta de que se atribuyera un escaño,
LRM únicamente tenía 23, lejos de los 45-50 que todavía esta semana anticipaba
el presidente del grupo, François Patriat, y de los 60 que él mismo había
anunciado públicamente en la primera parte del verano
Ya se esperaba que la gran formación de
la derecha, Los Republicanos (LR), fueran los ganadores de este escrutinio, en
el que estaban convocados 76.359 "grandes electores", que en más del
95 % eran representantes de los ayuntamientos, pero no que aumentaran significativamente
su peso.
El hecho es que
sin que los resultados fueran totalmente definitivos, ya tenía asegurados 149,
es decir cinco más que en la cámara alta saliente.
También salió
reforzada la Unión Centrista, que pasó de 42 a 48 escaños, mientras que el Partido
Socialista (PS) vio reducida su participación (de 86 a 68) pero mucho menos de
lo que hubiera podido augurar el severo varapalo que sufrió esta primavera en
las presidenciales (su candidato ni siquiera se calificó a la segunda vuelta) y
en las legislativas.
El Frente
Nacional no logró avanzar (lo hizo en votos, pero sin traducción en escaños), y
repitió únicamente con dos senadores, al tiempo que el Partido Comunista (PCF)
vio recortados sus representantes a la mitad (de 19 a 8, en principio), pero debería
poder mantener su grupo parlamentario.
Todo eso tiene
que ver, en primer lugar, con que estas elecciones tan particulares son -por la
composición de los votantes- un reflejo casi exacto de las municipales de 2014,
cuando LRM no existía, y cuando la derecha arrasó, al desbancar a los
socialistas del poder en los ayuntamientos de las grandes ciudades.
Pero también -y
eso no se había anticipado tanto- con la inquietud de los responsables
municipales con algunas reformas y con algunas medidas anunciadas por Macron
que les afectan directamente, como la eliminación progresiva para el 80 % de
los contribuyentes de uno de los principales impuestos que perciben los
ayuntamientos, la tasa de la vivienda.
El presidente
saliente del Senado, Gérard Larcher (LR), que volverá a presentarse para un
nuevo mandato, dijo que los grandes electores que votaron hoy "han
mostrado su voluntad de que exista un contrapoder parlamentario", tras el
escenario que salió de las legislativas de junio en que "todo el poder
estaba concentrado" en la mayoría de Macron.
Amparándose
también en la desconfianza de los ayuntamientos hacia el jefe del Estado,
Larcher consideró que la nueva cámara alta "deberá ser garante del
equilibrio de los territorios y del equilibrio de poderes".
A la vista del
resultado final, queda lejos la ambición de Macron de engordar con su propio
partido y con sus socios directos -los centristas y algunos socialistas afines-
la lista de parlamentarios para contar con tres quintos del total (555 entre
diputados y senadores) y poder llevar a cabo la reforma constitucional que
tiene programada para el año próximo sin pasar por el referéndum.
Eso no impide,
en cualquier caso, que el presidente busque apoyos para esa reforma de las
instituciones en otros partidos, sobre todo si se materializa la constitución
en Los Republicanos de un grupo de los que se hacen llamar
"constructivos", es decir, susceptibles de apoyar puntualmente a
Macron.


No hay comentarios.
Publicar un comentario
Deje su comentario