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Escrito por Redacción NG.
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Wilson Joseph, cabecilla de 400 Mawozo, solicitó el envío de una delegación internacional para explorar una salida negociada a la crisis de seguridad en Haití, mientras se intensifican las operaciones contra grupos armados.
Puerto Príncipe, Haití.- La crisis de seguridad haitiana ha incorporado un nuevo elemento de tensión después de que Wilson Joseph, conocido como Lanmò San Jou y señalado como líder de la organización armada 400 Mawozo, dirigiera una comunicación al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, solicitando la intervención del organismo para facilitar un proceso de diálogo.
La recepción de la carta fue confirmada el lunes 2 de noviembre por Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general. Sin embargo, Naciones Unidas estableció una diferencia importante: recibir el documento no significa reconocer a su remitente, respaldar sus planteamientos ni asumir una posición favorable a sus propuestas.
En la comunicación, Joseph plantea la posibilidad de que una delegación internacional participe en conversaciones destinadas a encontrar una salida pacífica al conflicto. También sostiene que desde el 20 de agosto ha expresado su disposición a buscar un entendimiento con las fuerzas internacionales presentes en territorio haitiano.
La iniciativa aparece en un momento particularmente delicado para Haití, donde las operaciones contra las organizaciones criminales se han intensificado. La llegada de más de 2,000 militares salvadoreños a Puerto Príncipe ha elevado la atención internacional sobre el desarrollo de estas acciones.
El contingente salvadoreño fue desplegado para localizar a cuatro técnicos militares de ese país desaparecidos después de un ataque atribuido a pandillas en octubre. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha reclamado su localización y ha advertido sobre la respuesta contra los responsables.
Joseph considera que una escalada de las operaciones podría provocar nuevas represalias y aumentar los riesgos para la población. No obstante, sus declaraciones constituyen la posición del propio dirigente armado y no una verificación independiente de los hechos que atribuye a las fuerzas de seguridad.
La ONU, por su parte, aclaró que la mayoría de los militares salvadoreños adicionales no están desplegados bajo el marco de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), respaldada por el mandato internacional. Por esa razón, esos efectivos quedan fuera del alcance del mandato y de los mecanismos de información de la oficina de apoyo de Naciones Unidas en Haití.
El organismo insistió en que todas las operaciones de seguridad, tanto las realizadas por la fuerza internacional como las ejecutadas por las autoridades haitianas y sus socios, deben ajustarse al derecho internacional, incluidas las normas de protección de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.
También destacó que la transparencia y la rendición de cuentas son indispensables para preservar la confianza de la comunidad internacional y proteger a los civiles.
La carta de Joseph no representa, por tanto, el inicio de una negociación auspiciada por Naciones Unidas. Su recepción confirma únicamente que el organismo tiene conocimiento de la solicitud, mientras Haití continúa enfrentando el desafío de recuperar el control de territorios afectados por la violencia de las pandillas y evitar que las operaciones armadas agraven la situación de sus habitantes.
lunes, 2 de noviembre de 2026
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