Por Vianelo Perdomo
Santo Domingo, DN.- Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 no solo quedarán registrados como una de las competencias deportivas más exitosas celebradas en la República Dominicana. También representan un punto de inflexión para el deporte nacional, al demostrar que el país cuenta con una extraordinaria generación de jóvenes talentos y con una infraestructura deportiva moderna que debe ser preservada para las próximas décadas.
Más allá
del medallero, los récords y las emociones vividas durante la cita regional,
estos Juegos dejan dos grandes desafíos nacionales: proteger el relevo
generacional del deporte dominicano y garantizar el mantenimiento permanente de
las instalaciones deportivas construidas, reconstruidas y remozadas para el
evento.
Jianna Amores (natación)
La nueva generación ya llegó
Uno de
los mensajes más poderosos que dejaron estos Juegos fue la irrupción de atletas
adolescentes que comenzaron a escribir su propia historia.
El caso
más emblemático es el de Jianna Amores, quien con apenas 15 años se
convirtió en la atleta dominicana más joven en conquistar dos medallas en una
misma edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, una actuación que la
proyecta como una de las grandes figuras del futuro de la natación nacional.
Su
desempeño confirma que el deporte dominicano cuenta con una cantera capaz de
competir al más alto nivel internacional cuando recibe la preparación adecuada.
Otra
página memorable fue escrita por la familia Pigozzi, protagonista de una
de las historias más inspiradoras de Santo Domingo 2026.
En la foto, tres de los hermanos Pigozzi tras
ganar oro en una de las jornadas de los juegos Santo Domingo 2026: Robert lo
hizo en slalom; Andrea en salto y Paolo en overall.
Los
hermanos Robert, Andrea, Paolo y Francesca Pigozzi conquistaron diez de
las doce medallas obtenidas por la selección dominicana de esquí acuático,
incluyendo tres medallas de oro logradas por Robert, Paolo y Andrea.
A ello se
suma un hecho sin precedentes: los trillizos Paolo, Andrea y Francesca
compartieron el podio en una misma edición de los Juegos, una imagen que
quedará para siempre en la memoria del deporte regional.
Detrás de
ese éxito sobresale el trabajo silencioso y perseverante de su padre, Mario
Pigozzi, empresario radicado desde hace décadas en Boca Chica, considerado
uno de los principales impulsores del esquí acuático en la República
Dominicana.
También
merece un lugar especial Victoria Garza, mexicana nacionalizada
dominicana, quien conquistó la medalla de plata en la plataforma de 10 metros
de clavados, convirtiéndose en la primera representante del país en subir al
podio de esa disciplina en la historia de los Juegos Centroamericanos y del
Caribe.
Su logro
abre una nueva etapa para los deportes acuáticos nacionales y demuestra que la
planificación y la inversión producen resultados.
Muchos ejemplos del relevo dominicano
Los
Juegos también permitieron confirmar la consolidación de numerosos atletas
jóvenes que ya representan el presente y el futuro del deporte nacional.
Entre
ellos sobresalen Jianna Amores (natación), los hermanos Robert, Andrea, Paolo y
Francesca Pigozzi (esquí acuático), Victoria Garza (clavados), Ana Rosa,
campeona centroamericana en judo, Wilfrido de la Cruz, campeón en taekwondo, Álvaro
Abreu, ganador del oro con récord regional en la media maratón, sumado a la nueva
generación de atletas de levantamiento de pesas, atletismo, gimnasia, karate,
lucha, voleibol, balonmano, tiro con arco y otras disciplinas que ya comienza a
asumir el liderazgo del deporte nacional.
Todos
ellos evidencian que la República Dominicana dispone de una base deportiva prometedora
que necesita continuidad, seguimiento y apoyo integral.
No abandonar a los campeones del mañana
La
historia deportiva internacional demuestra que numerosos talentos juveniles
desaparecen antes de alcanzar su madurez competitiva.
Las
causas suelen repetirse: limitaciones económicas, falta de apoyo institucional,
ausencia de programas educativos, lesiones sin tratamiento adecuado,
dificultades familiares y escaso acompañamiento psicológico.
La
República Dominicana no puede permitir que esa historia vuelva a repetirse. Los
atletas que hoy tienen entre 14 y 20 años constituyen el principal patrimonio
deportivo del país.
Son ellos
quienes defenderán la bandera nacional en los Juegos Panamericanos, Campeonatos
Mundiales y Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, Brisbane 2032 y las
competencias del futuro.
Por ello
resulta indispensable fortalecer programas permanentes de seguimiento técnico,
becas académicas, atención médica especializada, nutrición, preparación
psicológica, apoyo económico y acompañamiento familiar.
Inauguración del Palacio de los Deportes, hoy llamado Arena Banreservas Virgilio Travieso Soto.
Un patrimonio deportivo que debe preservarse
Santo
Domingo 2026 también deja otro gran legado: instalaciones deportivas modernas
que representan inversiones multimillonarias del Estado dominicano.
Numerosos
escenarios fueron construidos, ampliados o completamente remozados para cumplir
con los estándares internacionales exigidos por Centro Caribe Sports.
Ese
patrimonio pertenece a todo el pueblo dominicano.
Entre las
principales intervenciones realizadas figuran remodelaciones y mejoras en el Centro
Olímpico Juan Pablo Duarte, el Parque del Este, el Centro Acuático, el Palacio
de los Deportes, el Pabellón de Voleibol, el Pabellón de Esgrima, las
instalaciones de combate, escenarios de atletismo, béisbol, sóftbol, hockey
sobre césped, tenis, tiro, gimnasia y múltiples complejos utilizados durante la
justa regional, además de obras complementarias de acceso, iluminación,
seguridad y áreas de servicio.
La experiencia internacional demuestra que muchas sedes deportivas terminan deteriorándose pocos años después de inauguradas cuando no existe un sistema permanente de mantenimiento. Ese no puede ser el destino del legado de Santo Domingo 2026.
Imagen del debud de la selección
nacional de voleibol femenino de República Dominicana cuyo muy bien ganado
nombre de Reinas del Caribe ya se replica en varias disciplinas deportivas.
Un Patronato Nacional para proteger el legado
Como
respuesta a ese desafío surge una propuesta que merece ser discutida a nivel
nacional: la creación de un Patronato Nacional para la Protección y
Conservación de la Infraestructura Deportiva, acompañado de subpatronatos
en el Distrito Nacional y las 31 provincias.
Este
organismo tendría como misión garantizar el mantenimiento preventivo, la
administración eficiente y el uso permanente de todas las instalaciones
deportivas públicas.
Podrían
integrarlo representantes del Ministerio de Deportes y Recreación, el
Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, el Ministerio de Medio Ambiente
y Recursos Naturales, el programa Creando Sueños Olímpicos (CRESO), el Comité
Olímpico Dominicano (COD), la Liga Municipal Dominicana (LMD), la Federación
Dominicana de Municipios (FEDOMU), la Federación Dominicana de Distritos
Municipales (FEDODIM), la Asociación Dominicana de Regidores (ASODORE), junto
al sector empresarial, universidades, clubes deportivos y organizaciones
comunitarias.
Su
objetivo sería asegurar que cada instalación permanezca activa, protegida y al
servicio de las futuras generaciones.
Los atletas de la Federación de
Atletismo posan en la Villa Centroamericana. De esa selección es el joven
santiaguero Álvaro Abreu, quien ya ganó oro e impuso récord centroamericano en
la media maratón.
Un reconocimiento colectivo
El éxito
organizativo de Santo Domingo 2026 es el resultado del trabajo conjunto de
múltiples instituciones y miles de personas.
Corresponde
reconocer el respaldo del Estado dominicano, encabezado por el presidente de la
República, Lus Abinader Corona; la labor del Ministerio de Deportes bajo la
dirección del ministro Kelvin Cruz; el respaldo permanente de CRESO,
modelo ejemplar de alianza entre los sectores público y privado; el liderazgo
de Centro Caribe Sports, presidido por Luisín Mejía; el trabajo
del Comité Organizador encabezado por el periodista José Monegro; la
coordinación de la Jefatura de Misión dirigida por José Luis Ramírez
(Borola); el esfuerzo del Comité Olímpico Dominicano (COD),
presidido por Garibaldy Bautista; el compromiso de las federaciones y
asociaciones deportivas, los entrenadores, jueces, personal técnico y miles de
voluntarios que hicieron posible el desarrollo exitoso del evento.
Igualmente
merece destacarse la masiva asistencia del pueblo dominicano. Familias
completas llenaron los escenarios deportivos para respaldar a sus atletas,
demostrando que el deporte continúa siendo una de las expresiones más
auténticas de unidad nacional.
En este reconocimiento
colectivo cabe resaltar el papel de la dirigencia olímpica y deportiva de cada
provincia y municipio, a la prensa deportiva nacional e internacional.
Y que
decir de los voluntarios, diez mil hombres y mujeres que, sin duda alguna, hay
que añadirlos al éxito de República Dominicana en estos XXV Juegos
Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Ahí está Colí, inspirada en el barrancolíl,
es la mascota oficial de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.
Un compromiso con el futuro
Los
Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 concluyen, pero
comienza una etapa mucho más importante.
La
República Dominicana tiene ahora la responsabilidad de convertir este éxito en
una política permanente de Estado.
Cuidar
las instalaciones deportivas significa proteger una inversión de enorme valor
para el país.
Respaldar
a los jóvenes atletas significa asegurar que el relevo generacional continúe
llevando la bandera dominicana a lo más alto del deporte internacional.
El
verdadero triunfo de Santo Domingo 2026 no será únicamente el número de
medallas conquistadas, sino la capacidad del país para preservar este legado,
fortalecer sus instituciones deportivas y garantizar que las futuras
generaciones encuentren abiertos los mismos caminos que hoy comenzaron a
recorrer los nuevos campeones dominicanos.








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