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lunes, 3 de agosto de 2026

Proponen proteger el relevo generacional y preservar la infraestructura deportiva

Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe dejan un legado que no puede perderse y demuestran que la República Dominicana posee una nueva generación de campeones y un patrimonio deportivo que exige políticas permanentes de conservación y desarrollo. En la foto, el reconstruido Estadio Olímpico Félix Sánchez

Por Vianelo Perdomo

Santo Domingo, DN.- Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 no solo quedarán registrados como una de las competencias deportivas más exitosas celebradas en la República Dominicana. También representan un punto de inflexión para el deporte nacional, al demostrar que el país cuenta con una extraordinaria generación de jóvenes talentos y con una infraestructura deportiva moderna que debe ser preservada para las próximas décadas.

Más allá del medallero, los récords y las emociones vividas durante la cita regional, estos Juegos dejan dos grandes desafíos nacionales: proteger el relevo generacional del deporte dominicano y garantizar el mantenimiento permanente de las instalaciones deportivas construidas, reconstruidas y remozadas para el evento.

Jianna Amores (natación)

La nueva generación ya llegó

Uno de los mensajes más poderosos que dejaron estos Juegos fue la irrupción de atletas adolescentes que comenzaron a escribir su propia historia.

El caso más emblemático es el de Jianna Amores, quien con apenas 15 años se convirtió en la atleta dominicana más joven en conquistar dos medallas en una misma edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, una actuación que la proyecta como una de las grandes figuras del futuro de la natación nacional.

Su desempeño confirma que el deporte dominicano cuenta con una cantera capaz de competir al más alto nivel internacional cuando recibe la preparación adecuada.

Otra página memorable fue escrita por la familia Pigozzi, protagonista de una de las historias más inspiradoras de Santo Domingo 2026.

En la foto, tres de los hermanos Pigozzi tras ganar oro en una de las jornadas de los juegos Santo Domingo 2026: Robert lo hizo en slalom; Andrea en salto y Paolo en overall.

Los hermanos Robert, Andrea, Paolo y Francesca Pigozzi conquistaron diez de las doce medallas obtenidas por la selección dominicana de esquí acuático, incluyendo tres medallas de oro logradas por Robert, Paolo y Andrea.

A ello se suma un hecho sin precedentes: los trillizos Paolo, Andrea y Francesca compartieron el podio en una misma edición de los Juegos, una imagen que quedará para siempre en la memoria del deporte regional.

Detrás de ese éxito sobresale el trabajo silencioso y perseverante de su padre, Mario Pigozzi, empresario radicado desde hace décadas en Boca Chica, considerado uno de los principales impulsores del esquí acuático en la República Dominicana.

También merece un lugar especial Victoria Garza, mexicana nacionalizada dominicana, quien conquistó la medalla de plata en la plataforma de 10 metros de clavados, convirtiéndose en la primera representante del país en subir al podio de esa disciplina en la historia de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Su logro abre una nueva etapa para los deportes acuáticos nacionales y demuestra que la planificación y la inversión producen resultados.

Muchos ejemplos del relevo dominicano

Los Juegos también permitieron confirmar la consolidación de numerosos atletas jóvenes que ya representan el presente y el futuro del deporte nacional.

Entre ellos sobresalen Jianna Amores (natación), los hermanos Robert, Andrea, Paolo y Francesca Pigozzi (esquí acuático), Victoria Garza (clavados), Ana Rosa, campeona centroamericana en judo, Wilfrido de la Cruz, campeón en taekwondo, Álvaro Abreu, ganador del oro con récord regional en la media maratón, sumado a la nueva generación de atletas de levantamiento de pesas, atletismo, gimnasia, karate, lucha, voleibol, balonmano, tiro con arco y otras disciplinas que ya comienza a asumir el liderazgo del deporte nacional.

Todos ellos evidencian que la República Dominicana dispone de una base deportiva prometedora que necesita continuidad, seguimiento y apoyo integral.

No abandonar a los campeones del mañana

La historia deportiva internacional demuestra que numerosos talentos juveniles desaparecen antes de alcanzar su madurez competitiva.

Las causas suelen repetirse: limitaciones económicas, falta de apoyo institucional, ausencia de programas educativos, lesiones sin tratamiento adecuado, dificultades familiares y escaso acompañamiento psicológico.

La República Dominicana no puede permitir que esa historia vuelva a repetirse. Los atletas que hoy tienen entre 14 y 20 años constituyen el principal patrimonio deportivo del país.

Son ellos quienes defenderán la bandera nacional en los Juegos Panamericanos, Campeonatos Mundiales y Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, Brisbane 2032 y las competencias del futuro.

Por ello resulta indispensable fortalecer programas permanentes de seguimiento técnico, becas académicas, atención médica especializada, nutrición, preparación psicológica, apoyo económico y acompañamiento familiar.

Inauguración del Palacio de los Deportes, hoy llamado Arena Banreservas Virgilio Travieso Soto.


Un patrimonio deportivo que debe preservarse

Santo Domingo 2026 también deja otro gran legado: instalaciones deportivas modernas que representan inversiones multimillonarias del Estado dominicano.

Numerosos escenarios fueron construidos, ampliados o completamente remozados para cumplir con los estándares internacionales exigidos por Centro Caribe Sports.

Ese patrimonio pertenece a todo el pueblo dominicano.

Entre las principales intervenciones realizadas figuran remodelaciones y mejoras en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, el Parque del Este, el Centro Acuático, el Palacio de los Deportes, el Pabellón de Voleibol, el Pabellón de Esgrima, las instalaciones de combate, escenarios de atletismo, béisbol, sóftbol, hockey sobre césped, tenis, tiro, gimnasia y múltiples complejos utilizados durante la justa regional, además de obras complementarias de acceso, iluminación, seguridad y áreas de servicio.

La experiencia internacional demuestra que muchas sedes deportivas terminan deteriorándose pocos años después de inauguradas cuando no existe un sistema permanente de mantenimiento. Ese no puede ser el destino del legado de Santo Domingo 2026.

Imagen del debud de la selección nacional de voleibol femenino de República Dominicana cuyo muy bien ganado nombre de Reinas del Caribe ya se replica en varias disciplinas deportivas.

Un Patronato Nacional para proteger el legado

Como respuesta a ese desafío surge una propuesta que merece ser discutida a nivel nacional: la creación de un Patronato Nacional para la Protección y Conservación de la Infraestructura Deportiva, acompañado de subpatronatos en el Distrito Nacional y las 31 provincias.

Este organismo tendría como misión garantizar el mantenimiento preventivo, la administración eficiente y el uso permanente de todas las instalaciones deportivas públicas.

Podrían integrarlo representantes del Ministerio de Deportes y Recreación, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el programa Creando Sueños Olímpicos (CRESO), el Comité Olímpico Dominicano (COD), la Liga Municipal Dominicana (LMD), la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU), la Federación Dominicana de Distritos Municipales (FEDODIM), la Asociación Dominicana de Regidores (ASODORE), junto al sector empresarial, universidades, clubes deportivos y organizaciones comunitarias.

Su objetivo sería asegurar que cada instalación permanezca activa, protegida y al servicio de las futuras generaciones.

Los atletas de la Federación de Atletismo posan en la Villa Centroamericana. De esa selección es el joven santiaguero Álvaro Abreu, quien ya ganó oro e impuso récord centroamericano en la media maratón.

Un reconocimiento colectivo

El éxito organizativo de Santo Domingo 2026 es el resultado del trabajo conjunto de múltiples instituciones y miles de personas.

Corresponde reconocer el respaldo del Estado dominicano, encabezado por el presidente de la República, Lus Abinader Corona; la labor del Ministerio de Deportes bajo la dirección del ministro Kelvin Cruz; el respaldo permanente de CRESO, modelo ejemplar de alianza entre los sectores público y privado; el liderazgo de Centro Caribe Sports, presidido por Luisín Mejía; el trabajo del Comité Organizador encabezado por el periodista José Monegro; la coordinación de la Jefatura de Misión dirigida por José Luis Ramírez (Borola); el esfuerzo del Comité Olímpico Dominicano (COD), presidido por Garibaldy Bautista; el compromiso de las federaciones y asociaciones deportivas, los entrenadores, jueces, personal técnico y miles de voluntarios que hicieron posible el desarrollo exitoso del evento.

Igualmente merece destacarse la masiva asistencia del pueblo dominicano. Familias completas llenaron los escenarios deportivos para respaldar a sus atletas, demostrando que el deporte continúa siendo una de las expresiones más auténticas de unidad nacional.

En este reconocimiento colectivo cabe resaltar el papel de la dirigencia olímpica y deportiva de cada provincia y municipio, a la prensa deportiva nacional e internacional.

Y que decir de los voluntarios, diez mil hombres y mujeres que, sin duda alguna, hay que añadirlos al éxito de República Dominicana en estos XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

Ahí está Colí, inspirada en el barrancolíl, es la mascota oficial de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.

Un compromiso con el futuro

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 concluyen, pero comienza una etapa mucho más importante.

La República Dominicana tiene ahora la responsabilidad de convertir este éxito en una política permanente de Estado.

Cuidar las instalaciones deportivas significa proteger una inversión de enorme valor para el país.

Respaldar a los jóvenes atletas significa asegurar que el relevo generacional continúe llevando la bandera dominicana a lo más alto del deporte internacional.

El verdadero triunfo de Santo Domingo 2026 no será únicamente el número de medallas conquistadas, sino la capacidad del país para preservar este legado, fortalecer sus instituciones deportivas y garantizar que las futuras generaciones encuentren abiertos los mismos caminos que hoy comenzaron a recorrer los nuevos campeones dominicanos.

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