Santo Domingo.- República
Dominicana cuenta con un sistema fiscal "excesivamente
complicado", con una base impositiva "extremadamente
estrecha" debido al gran número de exenciones, deducciones, impuestos de
tasa cero y asignaciones en las principales categorías tributarias, indica
el Banco Mundial en un reciente informe en el que
recomienda medidas que incluyen revisión de impuestos a empresas privadas y
zonas francas.
En el documento "República
Dominicana: Informe sobre Clima y Desarrollo" señala que el elevado
umbral fiscal implica que solo el 14 % de los trabajadores
formales está sujeto al pago de impuestos por ingresos sobre la
renta personal. Además, la prevalencia de actividades económicas
informales reduce aún más la base fiscal.
"Los elevados subsidios
a la energía" también limitan el espacio fiscal, poniendo en
riesgo la eficiencia del gasto, indica.
Agrega que el sector
energético ejerce una importante presión de recursos sobre el
Estado, con una participación promedio en el gasto total del 8 % entre 2008 y
2022, equivalentes a una transferencia promedio del 1.4 % del PIB (entre 2010 y
2022).
De acuerdo con el documento, publicado en
noviembre de este 2023, el "sólido crecimiento económico de la economía
local ha contribuido a la prudente posición fiscal"
que ocupa el país, pero existen riesgos de sostenibilidad a
largo plazo si no se mejoran los ingresos y el gasto público.
Los ingresos fiscales de República
Dominicana siguen estando por debajo del promedio de la región", dice el
Banco Mundial en su informe sobre Clima y Desarrollo 2023.
Impacto de la deuda a largo plazo.-
El
limitado crecimiento de los ingresos fiscales del país, combinado con
el hecho de que aproximadamente una quinta parte de los ingresos fiscales se
destinan a pagar la deuda, se tradujo en un descenso de la inversión
pública del 3.2 % en 2000 al 2.6 % del PIB en 2022, subraya el informe.
Cita que la deuda pública consolidada
ha aumentado constantemente durante la última década, alcanzando un máximo
durante la pandemia del COVID-19 del 69.1 % del producto interno bruto (PIB) en
2021. Mientras que en 2022, la gestión de la deuda y los resultados económicos
condujeron a una reducción de dicha deuda al 58.6 % del PIB.
Sin embargo, el banco dice que persisten
los riesgos de sostenibilidad, ya que la deuda se mantiene por encima de
los niveles anteriores a la pandemia, y surgen nuevas necesidades de gasto con
un presupuesto expuesto a la incertidumbre en torno a los desastres naturales.
De acuerdo con el documento, durante el
año pasado, los gastos fiscales representaron el 4.6 % del PIB (33.3
% de los ingresos fiscales totales), de los cuales las exenciones del
impuesto sobre el valor añadido (IVA) representaron un 2.6 puntos porcentuales.
Recomendaciones para mejorar el
espacio fiscal.- No
es la primera vez que el Banco Mundial recomienda a República
Dominicana realizar ajustes a su política fiscal.
En esta ocasión, el informe apunta siete
recomendaciones para la adecuación de las políticas de ingresos y
gastos, observando los desafíos del cambio climático como una
oportunidad para crear espacio fiscal y atraer inversión privada.
1.- Optimizar los gastos tributarios. El
marco de gastos tributarios tiene potencial de mejora. La eliminación
gradual de los gastos tributarios, como las exenciones del IVA, las
deducciones del IRPF y los incentivos específicos dirigidos a determinados
sectores o empresas, podría simplificar la administración fiscal y aumentar los
ingresos.
2.- Ampliación de la base
fiscal y aumento de la eficiencia. La aplicación del índice estándar
del IVA a la mayoría de los bienes actualmente exentos podría ampliar la base,
sugiriendo un aumento del gasto fiscal para contrarrestar los posibles efectos
negativos sobre los hogares vulnerables.
3.- Revisión de los incentivos
fiscales de las empresas. Los actuales incentivos fiscales a
las empresas, incluidas las vacaciones fiscales para las Zonas Económicas
Especiales (ZEE), se deben revisar y posiblemente consolidar para garantizar
la neutralidad fiscal entre empresas y sectores.
4.- Aumento de los impuestos
especiales. Existe la posibilidad de aumentar los ingresos incrementando
los impuestos especiales sobre el combustible, las bebidas
alcohólicas y el tabaco, lo que también ayuda a internalizar los costos
sociales y ambientales asociados a su consumo.
5.- Rediseño del régimen del impuesto
sobre bienes inmuebles. Las bases fiscales y los índices del impuesto
sobre bienes inmuebles se podrían ajustar periódicamente para reflejar los
cambios del mercado, lo que contribuiría a la recaudación de ingresos. Los
sistemas administrativos modernos, incluido el registro actualizado de la
propiedad, apoyarían esta reforma.
6.- Incorporación de consideraciones
ambientales y de cambio climático. La contradicción existente entre
el impuesto sobre las emisiones de los vehículos y los subsidios a los
combustibles hace necesaria una reevaluación del subsidio, manteniendo al mismo
tiempo los precios de los combustibles a un nivel constante. Un impuesto
sobre el carbono también podría contribuir a frenar las emisiones.
7.- Reforma de la Ley de Contratación
Pública. La mejora de la eficiencia del proceso de contratación puede
conducir a un ahorro fiscal de 4,600 millones de pesos hasta 5,300 millones de
pesos (equivalente al 0.1 % del PIB) y a una mayor competencia en los mercados
de productos.
Fuente: Informe sobre Clima y
Desarrollo 2023 emitido por el Banco Mundial; agencias internacionales de
prensa y archivos periodísticos.


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