Por Fabio Herrera Miniño
Santo Domingo.- Gobernando a una velocidad de vértigo, el presidente Luis Abinader, sin haber cumplido los primeros 100 días de su gobierno, ha prometido y anunciado ejecución de obras y de programas en especial sanitarios y educativos con un costo superior a los cien mil millones de pesos en una actividad como si se le estuviera acabando el tiempo.
Este frenético accionar fue detallado por
un periodista del Listín Diario en una crónica reciente donde se ofrecían
pormenorizados detalles de las promesas. La mayoría de ellas están contempladas
en el proyecto de la ley de gastos para el 2021 que se estudia en las cámaras.
Pero siempre surgen promesas imprevistas
que se agregan a ese listado de gastos cuyos desembolsos quedan en
posibilidades de no materializarse por las limitaciones de los ingresos
fiscales agravados por los extraordinarios gastos que obliga la pandemia del
COVID-19.
Este deja poco margen para cumplir
promesas y se estancarán muchos proyectos que tendrán su ejecución detenida en
el 2021. Estos podrían ser los casos de las circunvalaciones de Baní, Azua, San
Francisco de Macorís y ahora de Los Alcarrizos y por igual la autopista del
Ámbar.
Los mermados ingresos fiscales no podrán
cubrir tantas promesas y compromisos o al menos que se continúe con la
concertación de préstamos sumergiendo la deuda externa en un pantano sin fondo.
Esto provocará desesperaciones políticas
ya que se le ofreció a la población una administración inmaculada sin
corrupción, incluyendo castigos a los culpables de esos latrocinios para
gobernar con honestidad. La población estará en guardia para ver si el gobierno
no es más de lo mismo y las promesas quedarían en meras intenciones.
Entonces se vería que los políticos
hábiles esperan que los pueblos olviden las promesas y la indolencia típica
dominicana se hace cargo de los sentimientos populares e intenciones. Todo se
diluye y desaparecen las presiones que se les habían colocado a las nuevas
autoridades para que cumpliera sus iniciativas prometidas de llevar a cabo una
administración transparente y emprendedora para hacer un gobierno decente al
gusto de los deseos del pueblo ya cansado de tantos políticos deshonestos y
corruptos.
Los políticos, proclives a la corrupción,
buscan entronizarse en sus cargos para tan solo enriquecerse y engañar con
falsedades al incauto pueblo que se utiliza cada cuatro años para venderle
promesas.
Somos tan ingenuos, indolentes y tontos
útiles que todo se nos olvida y se le permite hacer sus bellaquerías que lleva
a funcionarios, que antes de alcanzar sus cargos eran casi pobres de
solemnidad, luego buscan cobijarse en la burbuja de los millonarios de la
oligarquía criolla, celosos guardianes de sus espacios logrados en base a un
trabajo constante aun cuando siempre han contado con una ayuda de los gobiernos
para engrosar sus fortunas.
Es loable el acelere del presidente
Abinader. Se ha visto que no pasa un día sin que no ocupe la primera página de
los diarios con las promesas que hace o las obras que anuncia. Y se ve ayudado
por los inversionistas nativos y extranjeros, que pese a la crisis sanitaria,
se tiran al ruedo para llevar a cabo proyectos por largo tiempo elaborados y a
la espera de una oportunidad para materializarlos.
Ahora, con la pandemia y la economía del
país debilitada por los notables gastos para enfrentarla, el gobierno se obliga
a ser más diligente en su captación de capitales frescos e ingresos fiscales
acorde con la situación y para fortalecer el gobierno que requiere la alianza
público-privada para estimular la economía maltratada y casi llevada al
colapso. Ha sido un baño de salud que el notable aumento de las remesas ha
aportado un colchón a las reservas de divisas del Banco Central y permiten
cumplir con los notables gastos de los meses finales del año.
La apertura del turismo es otro esfuerzo
arriesgado que el gobierno ha emprendido en estos cien días y decidido a darles
paso a los turistas locales y extranjeros para ver si los hoteles vuelvan a
ocupar su primacía como motor de la economía y sostén del avance logrado en los
pasados diez años.
Inclusive ahora se nota de como los
hoteles que han abierto sostienen una ocupación aceptable logrando sostener el
entusiasmo al sector turístico tan necesitado de ese repunte positivo.
Pero hay que ser precavidos ante la
amenaza del otro indeseado repunte, mucho más peligroso del COVID-19. Esto se
observa con preocupación por la tasa diaria de contagios que supera muchas
veces los 500 contagiados diarios.
El novedoso informe del pasado lunes, con
motivo de los tres meses de la administración de Abinader, impactó en la
opinión y reflejó otra faceta del presidente que apuesta llevar a cabo un buen
gobierno.
Y pese a las preguntas precocidas fue de
impacto la presentación presidencial para sellar el primer período clave de
cualquier gestión presidencial.
El autor de este trabajo: Fabio Herrera Miniño, es ingeniero civil. Reside en Santo Domingo, Distrito Nacional.



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