El movimiento telúrico, que se sintió en
Estambul y Atenas, tuvo lugar poco antes de las 12H00 GMT en el mar Egeo, al
sudoeste de Esmirna, tercera ciudad de Turquía, y cerca de la isla griega de
Samos.
La magnitud del sismo, que se produjo a
una decena de kilómetros de profundidad, fue evaluada por el Instituto
Geofísico de Estados Unidos (USGS) en 7, y en 6,8 por las autoridades turcas.
En Bayrakli, en la provincia de Esmirna,
los equipos de rescate, con perros rastreadores, se afanaban para intentar
llegar a las víctimas y posibles supervivientes entre una masa de vigas
retorcidas y grandes trozos de hormigón, los vestigios de un inmueble de siete
pisos colapsado, según imágenes de la cadena pública turca TRT.
La Gestión de Emergencias y Desastres
(AFAD) turca confirmó que ya han cuantificado más de una treintena de muertos y
cerca de mil heridos.
En Grecia fue la isla de Samos, en el
archipiélago del Dodecaneso (sureste), la zona más afectada: varios jóvenes
perdieron la vida por el derrumbe de un muro y nueve personas resultaron
heridas, informó la cadena pública ERT.
"Fue el caos, nunca hemos vivido
eso... Hasta ahora no tenemos víctimas. Algunos edificios han sido dañados, una
iglesia en particular", situada en el puerto de Karlovassi, declaró
Giorgos Dionysiou, el vicealcalde de Samos.
El sismo provocó una subida del nivel del
mar que inundó las calles de Seferihisar, ciudad turca situada en el epicentro.
La marejada también barrió las costas de la isla de Samos.
Cadena Humana.- La costa turca, con gran densidad de población, resultó la más afectada. Unos diecisiete edificios se desplomaron.
Los rescatistas de Bayrakli, ayudados por
habitantes y policías, lograron contactar por teléfono con una joven atrapada
bajo los escombros.
"¡No te preocupes, ya llegamos! Voy a
colgar para que ahorres batería. Disminuye la luminosidad de tu pantalla y permanece
en calma", le aconsejaba un familiar bajo la supervisión de un socorrista.
Una cadena humana intentaba despejar las
ruinas. A veces los socorristas exigían silencio para tratar de localizar a los
supervivientes.
Una joven fue sacada de los escombros de
un edificio derrumbado, según CNN-Türk. Otras dos personas salieron de las
ruinas de otro edificio de siete pisos, según TRT.
Según el gobernador de Esmirna, cerca de
70 personas habían sido rescatadas de los escombros, de momento.
"Dios mío!!!..." Las televisiones turcas mostraban imágenes de nubes de polvo elevándose en el cielo, mientras que los habitantes se precipitaban a la calle víctimas del pánico.
En una imagen captada por un habitante con
su teléfono celular, se vio un edificio derrumbarse como un castillo de naipes
mientras los transeúntes gritaban: "¡Dios mío!".
El movimiento telúrico se sintió también
en Estambul, capital económica del país enlutada hace 20 años por un potente
terremoto. Pero no se constató ningún daño, señaló el gobernador de la
provincia de Estambul.
"Todas nuestras instituciones
comenzaron a desplazarse al lugar para iniciar los esfuerzos necesarios",
declaró el presidente Erdogan, en Twitter.
"Diplomacia de sismo".- A pesar de las fuertes tensiones que los separan, Turquía y Grecia se comprometieron a ayudarse mutuamente.
El primer ministro griego, Kyriakos
Mitsotakis, indicó por Twitter haber hablado por teléfono con Recep Tayyip
Erdogan para expresarle "sus condolencias".
"El hecho de que dos vecinos sean
solidarios en estos tiempos difíciles tiene más valor que muchas otras
cosas", respondió Erdogan por la misma red social.
Esta promesa de asistencia mutua recuerda
a la ayuda que Grecia ofreció a Turquía tras el sismo de 1999 que dejó 17,000
muertos, un gesto que permitió retomar relaciones a estos dos países
enfrentados.
Esto llevó a algunos expertos a acuñar la
frase "diplomacia de sismo".
Por su parte, la Unión Europea y la OTAN
han ofrecido su ayuda en lo que Turquía solicite, según expresaron por Twitter
tanto Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, como Jens
Stoltenberg, secretario general de la OTAN.
Tanto Turquía como Grecia están situadas
en una de las zonas sísmicas más activas del mundo. En Turquía, en los últimos
años, además del sismo de 1999, en 2011, un terremoto de 7,1 en la provincia de
Van dejó más de 600 muertos, y el pasado enero uno de 6,7 dejó unos 40 muertos
en la provincia de Elazig (este).
En Grecia, el último sismo mortal tuvo
lugar en julio de 2017 en la isla de Cos, cerca de Samos, en el archipiélago
del Dodecaneso, y causó dos fallecidos.





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