Escrito por
La Redacción.
noviembre 07, 2018
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La ola de enfado contra el presidente cala en las urnas, pero los republicanos mantienen el control del Senado.
Washington.- El Partido
Demócrata ha recuperado este martes el control de la Cámara de Representantes
de Estados Unidos, tras ocho años de mayoría republicana, y ha dejado
debilitado lo que queda de mandato de Donald Trump. No ha logrado, sin
embargo, asestar el que hubiera sido un golpe letal, ya que los conservadores
mantienen el Senado.
Se abre una etapa de incertidumbre, en la
que los controvertidos sueños trumpistas de levantar un muro con México para
frenar la inmigración o la liquidación de la reforma sanitaria de Barack Obama
quedan heridos de muerte.
El descontento con el presidente, uno de
los gobernantes más impopulares y divisivos de la historia reciente, ha
movilizado a los votantes progresistas en unas elecciones legislativas marcadas
por la alta participación y el reflejo de un tiempo nuevo. Los estadounidenses
han escogido un Congreso con más mujeres y más diversidad racial y religiosa
que nunca.
La conquista de la Cámara baja por
parte de los demócratas mueve las placas tectónicas en Washington.
El presidente ha gobernado hasta ahora
desde la Casa Blanca con la tranquilidad de que al otro lado de la Avenida
Pensilvania también reinaban los suyos, pero el cambio de mayoría conlleva
muchos problemas para el republicano.
Los demócratas podrán bloquear la
aprobación de leyes, ya que requieren el visto bueno de ambas partes del
Capitolio, e impulsar sus propios proyectos legislativos, aunque luego se den
de bruces con el muro republicano en el Senado.
También disponen de los votos necesarios
para iniciar investigaciones sobre el presidente Donald Trump y sus negocios, e
incluso impulsar un proceso de destitución (impeachment), aunque difícilmente
prosperaría, porque necesita dos tercios de los senadores.


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