Titulares

lunes, 22 de octubre de 2018

Vida, ascenso y mentiras del capitán Jair Bolsonaro


Hijo de un dentista sin título, testarudo, polémico e inteligente. Retrato del político ultra que salió de una ciudad pequeña de São Paulo y que está a punto de ser presidente de Brasil.


Jair Bolsonaro recibió un gran apoyo
durante caravana este domingo en Copacabana.
Sao Paulo.- Ambicioso, ultraderechista, misógino y nostálgico de la dictadura. El capitán retirado Jair Bolsonaro se perfila como el candidato con mayores posibilidades es de convertirse en el futuro presidente de Brasil tras la segunda ronda electoral, el 28 de octubre.


Un equipo de periodistas del periódico El País ha investigado la trayectoria del aspirante: dónde se crio, cómo entró en el Ejército y en el mundo de la política, donde empezó de la nada y fue, poco a poco, hilando apoyos de sectores clave.

Jair Bolsonaro y su primera esposa, Robéria Braga.
La infancia.- Doña Narcisa, de 63 años, señala la escuela de paredes azules. “Fue ahí”, cuenta. “Estábamos todos los estudiantes ahí cuando de repente: pum, pum pum”. Era el 8 de mayo de 1970.

Carlos Lamarca, un guerrillero que luchaba contra la dictadura brasileña (1964-1985), se refugió en Eldorado, una ciudad de 15.000 habitantes situada a 180 kilómetros al sur de São Paulo. Hubo un tiroteo.

Un policía muerto. Carreteras cortadas, identificaciones masivas. Al final, el guerrillero consiguió huir y se llevó su lucha a otra parte. Pero aquel viernes quedó en la memoria de los habitantes de Eldorado. Impresionó a todos, sobre todo a los niños. Pero más que a nadie, a un adolescente testarudo, ambicioso y larguirucho llamado Jair Bolsonaro.

Hasta ese día, Jair, que tenía entonces 15 años, había destacado en el pueblo por su cabezonería y su inteligencia. También por su facilidad para mezclarse con los otros chicos. Pero tras la visita del guerrillero, descubrió la capacidad del Ejército para organizar a la sociedad civil.

Empezó a tener algo claro en la vida. “Nos los decía, a todo el mundo y todo el rato”, relata Narcisa. “Iba a salir de Eldorado porque se iba a apuntar al Ejército”.

Los Bolsonaro habían llegado a Eldorado liderados por el patriarca, Percy Geraldo Bolsonaro, tras deambular durante años por varios pueblos del Estado de São Paulo. El padre ejercía de dentista sin título médico. Así sostenía a su familia de seis hijos. Llegó a ser célebre en la ciudad.

Ahora, el hijo de aquel dentista sin homologar está a un paso de convertirse en presidente de Brasil. Todas las encuestas le dan como favorito en la segunda ronda frente a su rival, Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores. Si vence, será el jefe del Estado más polémico de la reciente vida democrática del gigante sudamericano.

Para cumplir su obsesión y entrar en el Ejército, el joven Bolsonaro necesitaba algo que no tenía: dinero y estudios. Para lo primero contaba con un socio: quien entonces era su mejor amigo, Gilmar Alves.

“Nos compramos una caña y nos pusimos a pescar para vender: todos los días íbamos al río, hiciera frío o calor”, recuerda hoy Alves, con el pelo completamente canoso, sentado en una cafetería de Registro, un pueblo cercano a Eldorado.

“Y mientras, estudiábamos. Teníamos que esforzarnos mucho porque en aquella época Eldorado no tenía buenos profesores: el de Historia te enseñaba Química, sin saber mucho”, prosigue.

“Pero Jair es una de las personas más obstinadas que he conocido. Estudiaba 24 horas al día. Todo el mundo iba a los bailes de los clubes sociales y nosotros nos quedábamos empollando. Me decía que me fuese al Ejército con él, porque los presidentes eran todos militares y él iba a ser presidente”.

El plan salió bien. Gilmar llegó a estudiar Agronomía en Curitiba, y Jair entró en el Ejército. Durante años, los dos amigos mantuvieron el contacto. “Me llamaba de vez en cuando para pedirme mi opinión”, recuerda.

“Oye, ¿qué opinamos de la prostitución? ‘Pues mira, Jair, es la profesión más antigua del mundo y hay que apoyar a las trabajadoras. Hay que rechazar a los que explotan a la mujer’. ‘Ya, ya. Pero es que me estoy aproximando a los evangélicos y no me conviene eso”.

En sus tiempos de teniente bisoño, Bolsonaro ya daba pistas de su personalidad. Unos documentos publicados por el diario Folha de S. Paulo el año pasado muestran que, en los ochenta, los oficiales consideraban que el joven Bolsonaro tenía “una excesiva ambición financiera y económica”.

Lo que le llevó, entre otras cosas, a buscar oro ilegalmente junto a otros militares bajo su mando.

Fue, sin embargo, otro episodio el que le dio a conocer. En 1986, con 31 años, escribió un artículo en la revista Veja en el que se quejaba de los bajos sueldos de los militares, lo que, según contaba, incentivaba a muchos cadetes a dejar la academia.

Fue detenido por el texto, arrestado durante 15 días y sufrió un proceso militar por indisciplina. También recibió 150 telegramas de solidaridad de todo el país y el apoyo de oficiales y sus esposas.

Simpatizante de Jair Bolsonaro este domingo.
Entusiasmado con ese apoyo, desarrolló un plan que revela su temperamento. Según la misma revista, Veja, un grupo de oficiales del Ejército bajo su mando planeó, en 1987, la Operación Beco Sem Saída (callejón sin salida), que consistía en explosionar bombas de baja potencia en cuarteles y academias militares para protestar por los bajos salarios. Se zanjó el tema discretamente.

El Tribunal Militar absolvió a Bolsonaro en 1988 de todas las acusaciones de indisciplina y deslealtad. Él niega el episodio, aunque tuviera que dejar el Ejército con el rango de capitán. Fue entonces cuando se fijó en la política.



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