Escrito por
La Redacción.
octubre 22, 2018
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Entre los dos días de elecciones han votado unos cuatro millones de personas, un 45% del censo.
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| Una fila de votantes este domingo en Kabul, capital de Afganistán, país donde este fin de semana hubo elecciones. |
Kabul.- Este domingo era
el día para que acudieran a las urnas los afganos que no habían podido hacerlo
en la jornada electoral del sábado por problemas organizativos y el riesgo de
atentados de los talibanes y del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en
inglés). Solo abrieron, sin embargo, 253 centros de votación; otros 150
permanecieron cerrados por “razones de seguridad”, según las autoridades. Entre
los dos días han votado unos cuatro millones de personas, un 45% del censo.
"El proceso nacional ha concluido”,
afirmó el presidente afgano, Ashraf Ghani, en un discurso televisado en el que
agradeció a los votantes que mostrasen al mundo que preferían “la democracia”
frente a “la violencia”.
“Habéis demostrado a los talibanes que no
pueden controlar esta nación por la fuerza”, subrayó Ghani al concluir la
segunda jornada electoral, que no estaba prevista.
La Comisión Electoral Independiente (IEC,
en sus siglas inglesas) había decidido prorrogar los comicios a la vista de los
problemas organizativos y de seguridad que impidieron el sábado la apertura de
unos 400 centros.
Sin embargo, al cierre de las urnas de
esta segunda jornada, a las 16.00 hora local (las 13.30, en la España
peninsular), solo habían abierto 253 centros de votación, mientras que otros
150 permanecieron cerrados por “razones de seguridad”, según las autoridades
citadas por la Agencia France Presse.
Expertos electorales temen además que la
decisión de abrir ayer algunos colegios aumente el riesgo de fraude, ya que las
urnas medio llenas de la víspera quedaron, en algunos casos, toda la noche
desprotegidas.
La violencia tampoco cesó, aunque fue
menor. 11 civiles de una misma familia, seis de ellos niños, murieron este
domingo por la explosión de una mina activada al paso del coche en el que
viajaban en la provincia de Nangarhar, en el este del país.
El sábado, un atentado suicida causó 15
muertos en la capital. En un comunicado, los talibanes asumieron la autoría de
407 ataques durante el fin de semana. Los atentados, no obstante, fueron menos
graves de lo que temían las autoridades afganas y los observadores
internacionales.
Solo en Kabul, 45 colegios habían llenado
de frustración a los ciudadanos que se toparon el sábado con sus puertas
cerradas, mesas sin papeletas ni listas de votantes, o con aparatos de
verificación biométrica de la identidad que no funcionaban.
Los problemas se sumaron a la inseguridad
y el miedo desatados por las amenazas de los talibanes y que hicieron descartar
desde el principio la celebración de las elecciones en Ghazni, Kandahar
(retrasadas hasta el sábado) y regiones rurales remotas.
La cifra de participación suscita el
escepticismo de los analistas, dado que las colas que se veían en los colegios
de las ciudades en la principal jornada tenían más que ver con los retrasos y
la lentitud del proceso que con la asistencia.
Según Afghan Analysts Network, “en muchas
zonas rurales no hubo votación, bien por las amenazas, de la víspera, porque
los talibanes cerraron las carreteras o porque hubo combates”.


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