Escrito por
La Redacción.
octubre 23, 2018
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Hong
Kong.-
El presidente chino, Xi Jinping, presidió este martes la apertura del mayor
viaducto del mundo en mar abierto y una de las obras faraónicas del país
asiático que ve la luz tras años de retrasos y sobrecostes, a fin de integrar
aún más las regiones semiautónomas de Hong Kong y Macao con China continental.
Xi presidió este martes los actos de
inauguración acompañado de los máximos mandatarios de las tres ciudades que
conectará este puente, pero evitó los discursos, que corrieron a cargo de la
jefe de Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, y su homólogo de Macao, Fernando
Chui Sai-on, así como el viceprimer ministro chino Han Zheng.
Todos ellos acordaron ensalzar esta
faraónica obra como una pieza clave de la unión territorial, comercial y
económica para toda la región del sur de China.
Para su construcción se emplearon 400.000
toneladas de acero, el equivalente a 60 torres Eiffel, que se reparten entre
los 55 kilómetros de longitud, de los que 30 kilómetros están levantados sobre
el mar abierto y 6,7 componen un túnel subterráneo instalado en las aguas del
sur de China que permitirán que buques de mercancías y barcos de amplia
envergadura sigan circulando.
Diseñado para unir las ciudades del sur
del Delta del río Perla, el macro proyecto arranca en la isla de Lantau de Hong
Kong, en paralelo al aeropuerto de la ciudad, y concluye en una isla artificial
construida entre Macao y Zhuhai donde se encuentran los controles migratorios y
desde donde salen barcos y canales subterráneos urbanos para facilitar el
acceso a los pasajeros.
A partir de este miércoles, los vehículos
autorizados que podrán hacer uso público del viaducto, en el que habrá
restricciones al tráfico de vehículos privados, recorrerán en 40 minutos lo que
hoy les lleva más de cuatro horas.
No obstante, la construcción del puente,
que comenzó en diciembre de 2009 en la ciudad china de Zhuhai, ha estado
empañada de retrasos, sobrecostes y tensiones políticas, además de cobrarse la
vida de una veintena de trabajadores y más de 600 heridos a lo largo de los
nueve años de construcción.
Considerado como un eje clave del plan de
China para fortalecer la industria y el comercio del Delta del río Perla, un
área de 56.500 kilómetros cuadrados que abarca a 11 ciudades y más de 68
millones de personas, el nuevo enlace financiado por las tres ciudades atenderá
tanto la demanda de tráfico de carga como de pasajeros.
El peaje político y económico de la
colosal obra sigue siendo objeto de discusión incluso en su inauguración, ya
que los críticos consideran que el gasto de la infraestructura, que superó los
15.000 millones de dólares, con un gasto extra de cerca del 26 %, será
difícilmente recuperado.
La complejidad de construir en el mar
abierto fue también la causante de los retrasos y los gastos no previstos,
según justificaron fuentes oficiales de Hong Kong.
Ha sido precisamente en esta ciudad desde
la que la obra ha recibido fuertes críticas por parte de la oposición política
y organizaciones ecologistas al considerar que ha reducido seriamente al
hábitat de especies marinas como el delfín blanco chino, que prácticamente ha
desaparecido de la zona.
La integración territorial que los máximos
dirigentes chinos ensalzaron durante la inauguración ha sido otro de los focos
de las críticas en Hong Kong por parte de políticos y colectivos que temen que
de esta unidad comercial venga acompañada de más presión política sobre el
territorio semiautónomo.
La apertura de este puente se lleva a cabo
tan solo un mes después de que se inaugurara en Hong Kong el tren de alta
velocidad que, por primera vez, conecta la excolonia británica con los 25.000
kilómetros de red ferroviaria china.
Ambos proyectos abren un nuevo capítulo
para las infraestructuras de Hong Kong y el área del sur de China, donde el
gigante asiático tiene el ambicioso proyecto de convertirlo en un área de
innovación industrial y tecnológico mundial que compita con Silicon Valley.



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