Escrito por
La Redacción.
marzo 16, 2018
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| Sector donde residía Albert Ramírez Alcántara |
Santo Domingo Norte.- No salen del asombro. Lo esperaban llegar de su
graduación y felicitarlo por lograr sus sueños, por los que luchó desde hace
cinco años cuando llegó a la urbanización El Edén, de Villa Mella, desde un
campo de la provincia San Juan de la Maguana.
Albert Ramírez Alcántara, asesinado en
un atraco la noche antes a su graduación de licenciado en Educación, mención
matemática y física, era un joven ejemplar, dueño del cariño y admiración de
sus vecinos, quienes hoy lloran su muerte.
Fue al colmado del barrio, como hacía
cada día, y preguntó a José Luis Collado, el propietario, que zapatos y ropa
debía comprar para la graduación, porque quería ir bien vestido.
“Me quedé esperándolo, no regresó”, dice
Collado, haciendo una breve pausa para evitar llorar.
Collado, quien asegura era como un padre
para Albert, porque no tenía familia en el sector, recuerda que el martes el
joven de 28 años le pidió que lo esperara, que le presentaría a su madre, que
llegaría de San Juan para su graduación.
“Ese día viene aquí, que venía a
presentarme por primera vez a su mamá, y me dice: ‘espérame ahí, que voy a
presentarte a mi mamá, que viene para mi graduación’, y me quedé esperándolo”,
cuenta.
El cadáver de Albert Ramírez fue
encontrado la mañana del miércoles en las afueras del distrito municipal La
Victoria, de Santo Domingo Norte. Nunca llegó al acto de graduación de la
Universidad del Caribe, donde recibiría su título, con altos honores
académicos. Todos en El Edén conocían a Albert. Los vecinos lo describieron
como un joven trabajador, que solo salía de la casa para ir al trabajo en
tiendas La Sirena, y a la universidad, para convertirse en maestro, porque
quería enseñar.
“Albert era una excelente persona; yo
era su papá, su confianza; el por aquí no tenía familia. El venía aquí (al
colmado) y se sentaba a hablar conmigo sobre su universidad, todos sus
quehaceres, incluso cuando iba a cocinar decía: prepárame los sazones para yo
ir a cocinar a mi casa, tú eres quien sabe cocinar”, dijo Collado, mientras los
demás vecinos afirmaban moviendo sus cabezas.
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| Albert Ramírez Alcántara |
“Era un muchacho muy bueno, de su
trabajo a la universidad y a su casa, tranquilo, serio; muy humilde”, expresó
Dilsia.
Aseguran que el dolor por su muerte y la
manera como pasó es profundo, aún más por las expresiones de entusiasmo y
alegría por graduarse, vista en su rostro .
Dicen que Albert soñaba con ser maestro,
viajar y tener una familia.
Los vecinos lamentan que la delincuencia
le arrebatara la vida a un joven, como pocos, trabajador, inteligente y
humilde.
“Como él hay pocas personas”, lamentó
Emilia, que se enteró de lo sucedido en la mañana, cuando la graduación ya
había comenzado, y en la que pensaba Albert estaba presente.
Mucho
dolor en el sepelio.- Salió de su natal Las
Charcas de María Nova, en San Juan de la Maguana, a estudiar y poder concursar
para optar por un puesto en el sistema educativo. Vivía solo en un tercer piso,
en la calle 7, del Edén.
La noche del martes salió a acompañar a
su madre a la casa de uno de sus hermanos, en La Victoria, desde donde partió
alrededor de las 11:00 de la noche a tomar un carro de transporte público,
siendo hallado muerto, con un impacto de bala en la cabeza y sin su teléfono
celular.
Los vecinos lo describían como un
individuo de grandes atributos. Se portaba bien. Algunos decían que “era
increíble”. El cuerpo de Albert fue sepultado a las 2:00 de la tarde de ayer en
el cementerio de su pueblo natal.



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