Escrito por
La Redacción.
noviembre 29, 2017
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| Carles Puigdemont |
Los
últimos afectados han sido la directora de campaña del 'expresident' y el
director de Comunicación del antiguo Govern. El dinero escasea en su partido.
Brucelas.-
El
'expresident' Carles Puigdemont está
consiguiendo algo muy difícil: enfadar hasta a los suyos tras haber enfadado a
sus socios, al Gobierno belga que le acogió y a las instituciones
de la Unión Europea con sus últimas declaraciones antieuropeístas.
Los roces con el Partit Demòcrata
Europeu (PDeCAT) se han hecho más frecuentes y más dolorosos, hasta el punto de
que Puigdemont y su partido tienen ahora trayectorias divergentes.
Y las discusiones afloran no solo por la
estrategia errática del ‘expresident’ desde Bruselas, sino también por
cuestiones más prosaicas: la campaña a distancia está costando un dineral
al partido, que ya es remiso incluso a pagar viajes para
hacerse la foto en la capital europea.
El último encontronazo se produjo el fin
de semana pasado. Desde el entorno de Puigdemont se pide al partido más
implicación, pero si esa implicación supone un
gasto extra, se convierte en un problema.
Llegados a este punto, desde el PDeCAT
se negaron a pagar los pasajes a Bruselas de dos altos cargos del Govern, una
de ellas la directora de campaña, Elsa Artadi,
persona de confianza de Puigdemont, a quien este incorporó a su candidatura. La
otra persona es Jaume Clotet,
director general de Comunicación del Govern.
Ninguno de ellos es militante del
partido, por lo que se considera que el PDeCAT no debe hacerse cargo de los
viajes, sino que ha de ser la caja general de la campaña
la que asuma esos gastos, y esta se nutre tanto de donativos
privados como de fondos de organizaciones civiles que aportan su cuota.
Artadi y Clotet se desplazaron a
Bruselas el fin de semana pasado para asistir a una reunión del comité de
estrategia de Puigdemont.
El viernes, el ‘expresident’ cenó en la
capital belga con Pilar Rahola, amiga
personal que se había desplazado hasta allí para conocer de primera mano su
estado de ánimo, no en vano mantienen una relación de hace muchos años.
La periodista, que fue a Bruselas acompañada
de su marido, pagó el viaje de su bolsillo e
invitó a la cena, en la que solo estuvieron presentes los tres.
Al día siguiente, sábado por la noche,
Puigdemont se reunió con el comité de campaña para diseñar la estrategia a
seguir.
“Ha maniobrado en clave muy personal, ha
confeccionado una candidatura a su medida y ha ordenado que todo el partido se ponga a sus pies.
Pero se equivoca con esa actitud”, critica a El Confidencial un dirigente del
PDeCAT.
Desencuentros
con el partido.- El
horno en PDeCAT no está para bollos. Para empezar, los dos coordinadores
generales del PDeCAT ni siquiera forman parte de la candidatura de
Puigdemont: Marta Pascal y David Bonvehí han quedado barridos de la
lista, algo inusual hasta la fecha.
De hecho, Puigdemont hace tiempo que no
hace un buen servicio al PDeCAT.
Desde círculos cercanos a él se insinúa
que ahora lo importante es potenciar las siglas Junts per Catalunya (JxCAT),
puesto que es la plataforma con la que concurre.
Pero el trasfondo es mucho más
dramático: Ni Puigdemont se siente cómodo en las siglas
del PDeCAT ni el PDeCAT se siente cómodo con Puigdemont dando bandazos
dialécticos por Europa.
Para más inri, desde la formación
heredera de Convergència han de actuar de bomberos más que de costaleros:
cuando el ‘expresident’ propuso un referéndum en Cataluña para que los
catalanes decidieran si continuar en Europa (la Europa que le está dando
calabazas), la coordinadora general, Marta Pascal, se apresuró a colgar en
Twitter: “Queremos ser Europa. Que nadie lo dude”.
Eso sí, lo acompañaba del mea culpa de
Puigdemont, inmediatamente posterior a sus polémicas declaraciones.
Hay otro detalle que evidencia los roces
internos: el director de Comunicación de Artur Mas, Joan Maria Piqué, se desplazó a Bruselas para
seguir la campaña. Pero ha tenido fuertes encontronazos con Aleix Sarri, asesor del eurodiputado Ramon Tremosa, que, 'de facto', ejerce como
jefe de Gabinete de Puigdemont en Bruselas.
Es cierto que Tremosa se ha convertido
en algo así como el guía del ‘expresident’ por
tierras belgas, pero ese apoyo del eurodiputado convergente no
deja de ser lógico, teniendo en cuenta que él se mueve muy bien entre las
bambalinas de la política europea... Pese al último corte del ex primer
ministro belga por querer usarlo para sus fines de propaganda.


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