Escrito por
La Redacción.
septiembre 11, 2017
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Miles de personas se concentran
en Barcelona
por la Diada.
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Cerca
de medio millón de personas salen este lunes a las calles para reclamar el sí
en el referéndum. La Guardia Urbana cifra en un millón los asistentes.
Barcelona.- La celebración
de la Diada en Barcelona quedó monopolizada este lunes por el movimiento
independentista, que volvió a salir a las calles en defensa del referéndum,
denominado por quienes se oponen al mismo como ilegal, del 1 de octubre y
del sí a la secesión.
La concentración llegó en un clima de
máxima división política tras la aprobación exprés de la ley del referéndum y
la de transitoriedad jurídica en el Parlament.
Los convocantes de la manifestación, la
Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, no consiguieron, sin
embargo, su objetivo de convertir la de ayer en la manifestación más importante
de su historia.
La participación se quedó por debajo de
las manifestaciones de 2014 y 2015. Con todo, aprovecharon la movilización para
pedir al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont , que se declare
insumiso a los tribunales.
A 19 días para la consulta que ha
convocado Carles Puigdemont y que ha suspendido el Tribunal Constitucional,
centenares de miles de personas se volvieron a manifestar por las calles del
centro de Barcelona por sexto año consecutivo.
En este caso lo hicieron para reclamar
el voto afirmativo al referéndum de secesión, una consulta que el presidente
del Gobierno, Mariano Rajoy, ha prometido que no se celebrará.
Fueron más de un millón de manifestantes,
según la ANC (Asamblea Nacional Catalana); alrededor de un millón en opinión de
la Guardia Urbana de Barcelona; medio millón según los cálculos
de EL PAÍS; y 350.000 personas con la estimación de la Delegación
del Gobierno en Cataluña.
Las cifras quedan lejos de las
manifestaciones de otros años, como la de 2015, cuando la Guardia Urbana
cuantificó la asistencia en 1,4 millones, por lo que el independentismo no
logró ayer su objetivo de superar las citas anteriores.
La ANC y Òmnium, entidades convocantes
de las masivas manifestaciones que tienen lugar cada 11 de septiembre desde
2012, bautizaron la cita como la
Diada del Sí y dispusieron una nueva forma de concentración: un
signo positivo formado en las calles del barrio del Eixample por los manifestantes
con cuatro pancartas que cruzaron la manifestación por sus cabezas y salieron
de cada uno de los extremos de la cruz.
Una con el lema Referéndum es democracia y una enorme urna; otra
con Pau i llibertat (Paz y libertad) y una gran
paloma de la paz, y otras dos pancartas con un sí escrito
en diversos idiomas. Después se incorporó una enorme bandera estelada (la independentista).
Las lonas, de 16 por 16 metros,
confluyeron en el cruce del paseo de Gràcia con la calle de Aragón, en el
corazón de Barcelona. En la manifestación se habilitó una fila cero en la que
se dieron cita, entre otros, el presidente de la Generalitat, prácticamente
todos los consejeros de su Gobierno, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y todos los líderes independentistas y
diputados en el Parlament y el Congreso, como el parlamentario de ERC Gabriel
Rufián.
No acudió la alcaldesa de
Barcelona, Ada Colau, que horas
antes había asegurado que haría “todo lo posible” para que se pudiera votar en
la ciudad el 1 de octubre. La concentración volvió a reunir a personas de todas
las edades, en muchos casos familias enteras de tres generaciones, ataviadas en
esta ocasión con camisetas de un color amarillo fluorescente.
Ambiente
festivo.- La
ANC aseguró que había vendido más de 300.000 camisetas para la concentración.
De nuevo, la marcha transcurrió en un ambiente festivo, sin ningún incidente y
con pancartas de todo tipo a favor de la secesión, la reclamación de que se
celebre el referéndum y críticas al Gobierno del PP.
Soraya no fas por (Soraya no das miedo) decía una de
ellas en referencia a las críticas vertidas por la vicepresidenta del Gobierno
contra el Govern y los dirigentes independentistas.
La manifestación se inició con un minuto
de silencio en recuerdo de las víctimas de los atentados de Barcelona y
Cambrils el pasado 17 de agosto y con el que se homenajeó el
trabajo realizado por los Mossos d’Esquadra y los servicios de emergencia.
Después de que las cuatro lonas coincidieran en el centro de la manifestación
se iniciaron los discursos.
“Hemos ganado de nuevo la calle a pesar
de las amenazas”, empezó Jordi Sànchez, presidente de la ANC, antes de
agradecer la actuación de Puigdemont, Forcadell, el Gobierno catalán y los
grupos parlamentarios de Junts pel Sí y la CUP.
“Gracias, no nos habéis fallado”, dijo,
en referencia a la aprobación la semana pasada de la ley del referéndum, que suspendió el Tribunal
Constitucional horas después, y la de ruptura, que seguirá el mismo
camino en las próximas horas o días.
Sànchez insistió en que en los días que
quedan hasta el 1 de octubre las entidades independentistas acompañarán al
Gobierno catalán.
Tras la querella de la fiscalía contra
Puigdemont y todo su Gobierno, desde hoy empezarán a aplicarse las decisiones
judiciales para impedir el 1-O y la respuesta del secesionismo parece que será
la desobediencia. El presidente de la Generalitat
dijo el domingo en su discurso institucional de la Diada: “Sólo el
Parlamento de Cataluña puede inhabilitar al Gobierno que yo presido. No hay
ninguna otra instancia judicial o política que pueda hacerlo”.
Al acabar la manifestación de ayer
aseguró que seguirá abierto a negociar con Rajoy “hasta el último minuto” los
términos del referéndum.
El presidente destacó que los partidarios
de la independencia habían vuelto a salir “de forma masiva”. “[A pesar] de los
augurios de aquellos que querían que pincháramos en el compromiso insobornable
del talante con el que los catalanes hemos decidido encarar esta situación, de
manera absolutamente pacífica y democrática”, añadió.
En la misma línea de desobediencia
trazada días atrás por Puigdemont se pronunció ayer el presidente de la ANC.
“Nuestra ley es la ley de nuestro Parlamento y nuestra obediencia es la de
nuestro Gobierno. Y e1 1 de octubre votaremos”, insistió, antes de reclamar
expresamente la desobediencia a la justicia. “Nos hemos de declarar insumisos a
todos los tribunales y las leyes que solo buscan la indivisible unidad de su
patria”, dijo.
Críticas
a la oposición.- Desde
su tribuna de orador, Sànchez cruzó una línea respetada hasta ayer y cargó
contra todos los grupos de la oposición en el Parlament (Ciudadanos, el PSC,
Catalunya Sí que es Pot y el PP). Citó a los líderes de estas formaciones por
su apellido y les espetó: “No os escondáis, escuchad al pueblo de Cataluña y
dejad que hablen las urnas”.
Es una estrategia que coincide con la
que han seguido en los últimos días otros líderes independentistas, con
Puigdemont al frente, que el viernes reclamó a los ciudadanos que se encaren
con los alcaldes de sus municipios que no cedan locales para la consulta y les
pregunten por qué no les dejarán votar el 1 de octubre.


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