Escrito por
La Redacción.
agosto 31, 2017
-
0
Comentarios
![]() |
La
presidenta Michelle Bachelet y el nuevo
ministro de
Finanzas, Nicolás Eyzaguirre.
|
La presidenta chilena se enfrenta a sus ministros de Hacienda y Economía
por el rechazo a un proyecto minero.
SANTIAGO, CHILE.- Como
corolario de una crisis política que se ha arrastrado por casi dos semanas a
raíz del rechazo de un proyecto minero, este jueves la presidenta chilena, Michelle
Bachelet, ha dejado caer a
su equipo económico, a seis meses de dejar el poder en marzo próximo.
En un hecho inédito desde la llegada de la
democracia en 1990, donde siempre se procuró la estabilidad de los ministros de
esta área, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, fue reemplazado como jefe
de las arcas fiscales por Nicolás Eyzaguirre, que ocupó el cargo durante toda
la Administración de Ricardo
Lagos (2000-2006) y
que actualmente era el ministro de la Secretaría General de la Presidencia
(SEGPRES). En lugar del ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, llegará
Jorge Rodríguez Grossi.
La tercera salida,
formalizada la tarde de este jueves, pocos minutos en el cambio de Gabinete que
Bachelet, ha celebrado en La Moneda, afecta al subsecretario de Hacienda,
Alejandro Micco. Como Eyzaguirre, Rodríguez Grossi también había liderado el
Ministerio de Economía en el mandato de Lagos.
La decisión de
Bachelet es inusual para Chile. Los gobiernos de los últimos 30 años siempre habían
procurado la estabilidad de sus ministros de Hacienda, por lo que cada
Administración solo tuvo un ministro. La única excepción se dio en el Gobierno
de Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1996-2000), cuando el ministro de Hacienda, Eduardo
Aninat, dejó el cargo a tres meses de terminar el periodo, en plena crisis
asiática, para asumir como subdirector gerente en el Fondo Monetario
Internacional.
Este segundo Gobierno
de Bachelet, sin embargo, ha quebrado la regla. Arrancó el mandato en 2014 con
el ministro Alberto Arenas, con un fuerte enfoque de izquierda, pero fue
reemplazado por Valdés en mayo de 2015. Su llegada hace dos años había sido
interpretada como una señal de moderación en una Administración con un marcado
sello reformista.
Las diferencias entre
Bachelet y su equipo económico ponen de manifiesto como nunca la fuerte tensión
que existe al interior del Gobierno desde el comienzo del segundo mandato de la
socialista: crecimiento económico versus agenda redistributiva.
Convencida de que su
Administración debe tener un fuerte énfasis transformador, con un marcado
interés en el combate de la desigualdad desde diferentes frentes, la presidenta
tuvo diferencias de opiniones con sus ministros en asuntos como la reforma
laboral y las pensiones, por ejemplo. La gota que rebalsó el vaso, sin embargo,
fue el reciente rechazo del proyecto minero Dominga, en la región de Coquimbo,
en el norte del país.
El Comité de
Ministros, una instancia contemplada en la normativa medioambiental, decidió el
lunes 21 rechazar el proyecto integrado de mina y puerto en la localidad de La
Higuera. El ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, decidió previamente no
participar en la votación por considerar que no se había tenido el tiempo
suficiente para estudiar los antecedentes técnicos.
El subsecretario de
Hacienda, Alejandro Micco, criticó la decisión del Ejecutivo de no autorizar
Dominga: "Nos ha faltado tomarnos el tiempo necesario para ver el
equilibrio entre la inversión y el mantener la sostenibilidad".
Con la idea de que se
había tomado una decisión política y no técnica, el palacio de La Moneda tuvo
que parar la rebelión de los economistas.
"El papel de los
funcionarios públicos es respaldar la institucionalidad que existe en el país.
Si a alguien no le gusta una decisión de un organismo regular del Estado y es
funcionario público, él no puede hacer comentarios, no corresponde",
señaló la semana pasada Mahmud Aleuy, subsecretario del Interior, uno de los
dirigentes que tiene mayor cercanía con Bachelet.
La trama comenzó a
adquirir mayor complejidad con las declaraciones de Valdés del pasado lunes:
"Algunos no tienen el crecimiento dentro de las prioridades más
altas".
Bachelet, en un golpe
de autoridad, le respondió a su ministro de Hacienda: "Chile necesita que
crezcamos, sí, necesitamos que la economía crezca, pero necesitamos que el
crecimiento vaya de la mano del cuidado del Medio Ambiente".
Con la intervención de
la propia Bachelet, Valdés quedó debilitado. La presidenta no realizó gestos
públicos para garantizar su permanencia en el gabinete, como se lo pidió parte
de su coalición Nueva Mayoría, por los efectos que traerá el cambio del
ministro de Hacienda a menos de tres meses de las presidenciales del 19 de
noviembre próximo.
En el tiempo que resta
de Gobierno el ministro no solo debía llevar adelante asuntos delicados, como
la discusión del Presupuesto 2018, sino que la decisión de Bachelet tiene
efectos político-electorales: uno de los principales énfasis del candidato de
la oposición, Sebastián
Piñera, está en el crecimiento económico
que aparentemente ha descuidado el actual Gobierno.
La derecha, al menos
hasta ahora, tiene las mayores posibilidades de ganar la presidencial.


No hay comentarios.
Publicar un comentario
Deje su comentario