Escrito por
La Redacción.
agosto 20, 2017
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Imagen
de la zona residencial privada de Marsella
en la que el matrimonio Macron pasa sus
vacaciones.
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La estancia del presidente y la primera dama en Marsella se
confirma cada vez más como otro golpe de la comunicación del líder francés.
Macron denuncia a un fotógrafo por acoso durante sus vacaciones en Marcella.
PARÍS.- El
secreto mejor guardado del Elíseo para este verano tan sólo tardó dos días en
ser revelado. Emmanuel y Brigitte Macron han elegido Marsella como destino de vacaciones para una estancia de 10 días. La pareja ha cambiado su
residencia de Le Touquet y ha desechado la posibilidad de pasar unos días en La
Lanterne, la residencia oficial de verano del presidente francés, como se
preveía en un primer momento, por un destino que es una opción política en sí.
Marsella, la anti
Niza. Una ciudad popular, mestiza y orgullosa de serlo, alejada de la sombra de
París que no siente como una amenaza. Macron trata así de
recuperar puntos cuando tan sólo un 36% de los franceses
le dan su confianza, según dejaron ver los últimos sondeos. Con estos niveles
tan bajos, era necesario un golpe de efecto.
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Imagen reciente de Emmanuel y Brigitte
Macron.
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Si bien el Elíseo
se está preocupando por guardar el viaje en
un casi estricto secreto y el matrimonio acude en solitario a sus visitas, acompañados del personal de seguridad, las
filtraciones -que llegan tarde, pero llegan, desde el mismo Elíseo, según la
prensa local- dejan ver a un Emmanuel Macron distendido, que elige
estilismos informales, como bermudas, polos de algodón y hasta se anima a
correr por la playa del Prado con la camiseta del Olympique de Marsella, su
equipo de fútbol favorito.
Los que han sido
tocados por la varita mágica del presidente para recibir una visita privada,
también se están encargando de dar parte del encuentro. Lo hacen en diferido,
tal y como el servicio de comunicación del Presidente les ha pedido. Así, el
pasado jueves 10 de julio, la pareja dejó discretamente París rumbo a la sureña
metrópoli.
El viernes por la tarde, acudieron a visitar el Castillo de La Buzine, un emblemático monumento de la
región protagonista del libro de Marcel Pagnol, El castillo de mi madre, una vez que había cerrado sus
puertas al público.
Este martes, los afortunados fueron los jugadores del Olympique. Los futbolistas se encontraban entrenando
cuando Macron hizo su entrada en el campo escoltado por cinco vehículos de
seguridad. Después de un entrenamiento rápido y una charla distendida, Macron creó
su propio equipo con sus guardaespaldas y echaron un partido siete contra
siete, en el que el mandatario se animó a mostrar una de sus pasiones, incluso
sin protectores para las espinillas. Si nos enteramos de la actividad fue
gracias al defensa Grégory Sertic, que compartió en su cuenta de Instagram una
foto mano a mano con EM. "Fue un momento poco habitual", contaba el
entrenador del club, Rudi García en La Provence, el diario local. "Reuní a todo el equipo y él saludó al personal y a los jugadores. ¡De hecho, se nota que los conoce
bien! Y después, claro, le dieron juntos al balón... Estaban contentos de
jugar. El Presidente es muy técnico y deportista. Fue muy agradable, accesible
y natural", narró García.
También por el
propietario de un taller artesanal de barcos supimos que el matrimonio se está
preocupando a fondo por conocer a los vecinos de la ciudad. Michel y Denis Borg
dirigen desde hace más de 50 años un taller de navíos en Marsella. Macron y su
esposa, en ropa deportiva, pasaron 20 minutos junto a los Borg descubriendo su
historia y técnica. "No todo el
mundo tiene la posibilidad de hablar con el presidente de la República durante 20 minutos y contarle su historia,
compartir su universo con él", describió Borg, que contaba cómo Macron había
estado descubriendo y tocando los barcos. Una campaña publicitaria que venden
como viaje privado y secreto, pero donde la información no deja de llegar y
siempre viene de los propios ciudadanos, algo que viene de perlas a un Macron
preocupado por recuperar su encanto ante los franceses.
Los Macron se
están alojando en la residencia privada del Gobernador de la región, Stéphane
Bouillon. La discreta localización permite asegurar la tranquilidad de la
pareja, aunque eso no ha mantenido alejados a los paparazzi. De hecho, uno de
ellos fue denunciado este martes por el propio Macron por
"atentar contra su intimidad", en otro polémico choque con la prensa
con quien el Presidente se empeña en mantener una relación distante y marcando
él mismo siempre el ritmo. El fotógrafo,
Thibault Daliphard, fue detenido este martes y
permaneció seis horas bajo arresto tras ser identificado por la seguridad de
Macron que, según él cuenta, le trató como a un criminal.
De hecho, su
escapada "secreta" ha podido ser contada
gracias a los propios vecinos de Marsella que los han ido
viendo en la ciudad. El día de su llegada, fueron tres chicas que disfrutaban
de un pícnic las que dieron la primera alerta a través de Twitter. "Vimos
llegar a cinco policías y nos preguntamos qué estaba pasando", contaba una
de ellas que, al ver salir a una mujer rubia del coche bromeó con sus primas:
"Mirad, se parece a Brigitte Macron". Era Brigitte Macron.
Incluso sus
adversarios han reconocido el trabajo de márketing del Presidente. "Es más inteligente [ir a Marsella] que a la orilla de un lago
americano para millonarios como hizo Sarkozy después de su
elección.
Esperemos que pueda
descansar un poco para hacer una mejor política", decía el socialista
Patrick Mennucci, derrotado en las legislativas frente al izquierdista Jean-Luc
Mélenchon. El Elíseo se ha preocupado en aclarar que líder no está
completamente de vacaciones y que sigue atendiendo llamadas y haciendo
gestiones desde el sur.



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