Escrito por
La Redacción.
julio 29, 2017
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Pese a que el Gobierno prohibió las manifestaciones hasta el
próximo martes, los partidos de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) ignoraron
la orden y llamaron a la movilización. En las protestas, dos personas han
muerto.
CARACAS.- La oposición venezolana y sus seguidores se aprestaban este sábado
a librar hasta este domingo la batalla definitiva contra las elecciones de la
Asamblea Nacional Constituyente auspiciadas por el régimen de Nicolás Maduro.
Pese a que el
Gobierno prohibió las manifestaciones hasta el próximo martes, los partidos de la Mesa de Unidad Democrática
(MUD) ignoraron la orden y llamaron a la movilización. En la protesta de este
viernes dos personas murieron, un joven de 18 años en San Cristóbal (Táchira) y
un policía en Ejido (Mérida), ambas provincias de los Andes venezolanos.
Con estas dos muertas son ya 10 las víctimas en los últimos
tres días de movilizaciones de en el país.
Las manifestaciones suponían, tras dos días de huelga
general, el último pulso al chavismo para demostrar que la sociedad venezolana
se opone a esas elecciones, convocadas con unas reglas del juego que benefician
a Maduro.
Ya lo dijo el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional,
Freddy Guevara, cuando ofreció el balance de las 48 horas de huelga general convocada por la alianza
opositora Mesa de Unidad
Democrática: “Hay que olvidarse de la idea de que el Gobierno va a suspender la
Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Debemos prepararnos para la
profundización de las protestas”.
Los vecinos que en la mañana de este viernes en la urbanización
Cumbres de Curumo, un sector de clase media alta del sureste de Caracas,
formaban una larga fila frente a un banco parecían darle la razón al dirigente.
Los clientes solo podían retirar en el mostrador hasta 30.000
bolívares, poco menos de tres dólares, de acuerdo con la cotización del mercado
negro, que se ha disparado en la última semana.
Los cajeros automáticos estaban sin dinero porque no habían
podido ser recargados después de dos días de huelga general. Al finalizar su
diligencia la mayoría de ellos se disponía a tomar las principales calles, como
habían ordenado la víspera los dirigentes de la oposición, a pesar de que el
Gobierno ha prohibido las manifestaciones hasta el martes.
“Nosotros desconocemos ese decreto. El Gobierno no nos va
prohibir la protesta. Nosotros no queremos una Constituyente sino salir de esta
dictadura”, dijo el diputado de la formación Primero Justicia, José Manuel
Olivares, en la declaración que supuso el primer balance de la protesta del
viernes.
Penas de cárcel.- Las calles del sureste y el este de Caracas,
bastiones opositores, comenzaron a cerrarse con barricadas al mediodía. Los
representantes apostaban que el resto de la ciudad y del país se sumara a la
protesta con el paso de las horas y muy a pesar del miedo.
En la víspera,
cuando aún no regía la prohibición de manifestarse, la Guardia Nacional había
perseguido a los jóvenes que se le enfrentaban llevándose todo a su paso: las
rejas de las urbanizaciones privadas de La California Norte, en el este de
Caracas; las verjas de los aparcamientos de los edificios de La Candelaria, en
el centro de la capital.
El Gobierno ha
prometido que encarcelará a quienes impidan la instalación de los centros
electorales y perturben la votación del domingo. Hasta la tarde de este viernes
era casi imposible pensar en una suspensión de la elección.
El régimen de Maduro ha llegado entre tropiezos a las puertas de celebrar la Constituyente.
una elección muy resistida por la
comunidad internacional, a pesar de las sanciones de Washington, de las
deserciones de sus antiguos aliados y de la tenaz resistencia de la oposición.
El expresidente
de España, José Luis Rodríguez Zapatero, encarnaba la última esperanza
de posponer la votación —que no tendrá candidatos opositores— y
aún permanecía este viernes en Venezuela en un esfuerzo por acercar a las
partes. Pero no parece existir disposición al entendimiento. La dirigencia
política que controla la MUD solo desea el fin del régimen.
A este punto de
no retorno se ha llegado después de que el Gobierno, a través de sus poderes
subordinados, impidiera la celebración de un referéndum revocatorio
presidencial y pospusiera las elecciones regionales. Cualquier acuerdo con el
régimen es visto con profunda desconfianza por el fracaso de los procesos de
diálogo en el pasado. Venezuela está a las puertas de una guerra civil y todo
el mundo comienza a actuar en consecuencia. EE UU ha autorizado la salida del
personal de su Embajada, mientras Canadá le ha pedido a sus nacionales que
eviten viajar al país.


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