Escrito por
La Redacción.
julio 07, 2017
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Enrique Peña Nieto y Donald
Trump en
una reunión el pasado
agosto en México.
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El mandatario mexicano canceló en
enero un encuentro en Washington por las divergencias por el muro.
Washington.- Será un
deshielo de un máximo de 35 minutos de duración, según la agenda de la Casa
Blanca de Washington, Estados Unidos. Donald Trump y Enrique Peña Nieto
buscarán este viernes en Hamburgo, en los márgenes de la cumbre del G20, una reconciliación
en su primera reunión como presidentes de Estados Unidos y México,
respectivamente.
Pero enterrar la
enorme tensión acumulada en los últimos dos años se presume difícil. Del mismo
modo que es una incógnita si Trump no se saldrá de guión y evitará cualquier provocación
al país vecino relacionada con su proyecto de construcción de un muro
fronterizo.
Peña Nieto tenía
previsto reunirse con Trump en la Casa Blanca el pasado 31 de enero, en el undécimo
día de presidencia del republicano. Pero decidió cancelarlo después de que el
propio Trump le instara a hacerlo si no estaba dispuesto a que México pagara
por el “necesitado” muro entre ambos países.
El país vecino
rechaza frontalmente financiar la barrera aunque no entra a valorar si es
necesaria. La enésima humillación del magnate inmobiliario al vecino del sur
llegó al día siguiente de que firmara el decreto que autorizaba la construcción
del muro, símbolo de su campaña electoral desde el primer día cuando lo
justificó para frenar la llegada de “violadores”.
En los cinco meses
transcurridos desde la fallida reunión, las diplomacias estadounidenses y
mexicanas han logrado aparcar el escollo del muro y enderezar la relación con
un enfoque pragmático en asuntos de enorme interés compartido, como el libre
comercio, la inmigración y la lucha contra el narcotráfico.
Pero Trump ha
seguido su propio curso. Aunque menos que como candidato, ha seguido hablando
del muro para denigrar a México y su Gobierno ha iniciado los trámites de
construcción pese al rechazo del Congreso a financiarlo.
“Mi Administración
acaba de aprobar la construcción de un oleoducto hacia México, que impulsará
aún más las exportaciones de energía estadounidense y que irá justo por debajo
del muro, ¿no? Va ir por debajo, ¿no?”, dijo con sorna la semana pasada.
Unos días antes,
el presidente apostó por levantar un “muro solar que produzca energía y se
pague solo” y que, alegó, beneficiará a México porque “tendrá que pagar mucho
menos” por él.
Y también atacó en
Twitter al socio del sur: “México acaba de ser clasificado el segundo país más
mortífero del mundo, sólo por detrás de Siria. El tráfico de drogas es la
causa. ¡Construiremos un muro!”.
No se espera
ningún acuerdo sustancial en la cita de Hamburgo más allá de escenificar la
tregua entre Trump y Peña Nieto.
Ambos ya se
conocen. Se reunieron en agosto pasado en México cuando el entonces candidato
republicano sorprendió al aceptar la invitación que le cursó el presidente
mexicano. La visita permitió imaginarse por primera vez a un Trump con aire
presidencial.
Y se giró en contra
de Peña Nieto después de que el multimillonario neoyorquino insistiera, nada
más volver a EE UU ese mismo día, en que el muro lo pagaría México.
Entre los temas
que se tratarán durante esa media hora, están los preparativos para el inicio
de la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC), que comenzará a
mediados de agosto y el combate al crimen organizado. En ambos temas, el
canciller de México Luis Videgaray
dejó clara la postura mexicana: “Después de 23 años en vigor, el TLC amerita
una modernización pero no aceptamos que solo ha beneficiado a México y Canadá”
dijo sobre comercio.
Sobre la violencia
señaló que es importante lograr el reconocimiento de que “el consumo en Estados
Unidos es el principal generador de la violencia en México” detalló
Videgaray.
No obstante
Videgaray redujo las expectativas y dijo que “hay que colocarla en su justa
dimensión; no habrá grandes acuerdos ni esperamos resolver diferencias
sustantivas” detalló el miércoles durante el noticiero matinal de Televisa.
El hombre fuerte
del Gobierno de Peña Nieto confirmó que no se hablará del muro ya que no lo
considera un tema en las relaciones bilaterales. “No tenemos porqué discutir
este tema que consideramos un gesto no amistoso” añadió. En mayo,
Tillerson afirmó que el muro “no define” la relación. Pero con Trump todo es una
incógnita permanente.


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