Escrito por
La Redacción.
junio 10, 2017
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Michel Temer
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RÍO DE JANEIRO.- La absolución de la corte electoral
de Brasil alivió un poco la presión sobre el presidente Michel Temer, quien
todavía afronta en el Tribunal Supremo una investigación en curso por sospechas
de corrupción que amenaza su continuidad en el poder.
El mandatario brasileño reafirmó tras conocer el fallo
del Tribunal Superior Electoral (TSE) que continuará trabajando “para pacificar
el país”, aunque todo indica que difícilmente podrá tomarse un respiro ante las
múltiples acusaciones a las que se enfrenta.
La próxima semana, el Fiscal general de Brasil,
Rodrigo Janot, debe presentar una denuncia contra Temer y su exasesor, el
exdiputado Rodrigo Rocha Loures, basada en la delación que hizo el empresario
Joesley Batista, dueño de la multinacional cárnica JBS y que aseguró que pagó
sobornos a Temer desde 2010.
Las confesiones de los ejecutivos del grupo JBS
llevaron a la Corte Suprema a iniciar una investigación contra Temer por los
supuestos delitos de corrupción, obstrucción a la Justicia y asociación
ilícita.
Janot debe presentar la denuncia ante el Tribunal
Supremo, que debe reenviarla a la Cámara de Diputados, donde si 2/3 partes de
los parlamentarios votan a favor, Temer sería apartado del cargo durante 180
días mientras se investigan las acusaciones contra él y que de prosperar,
podrían costarle el mandato.
Debido a ello, el presidente brasileño intenta
articular desde hace unos días una base sólida de apoyo, para reunir los 172
votos necesarios que le garantizarían no ser investigado por la Cámara y con
ello, evitar ser apartado de la Presidencia.
Temer agregó este viernes más leña al fuego en este
caso al negarse a responder un interrogatorio por escrito de 82 preguntas de la
Policía Federal, con autorización de la Corte Suprema, basado en la delación
que hizo Batista y su supuesta relación con el presidente y pedir el fin de las
investigaciones.
Las sospechas que hay contra Temer han llevado a la
oposición y sectores de su propia base a exigir su renuncia y pueden
complicarle la vida en el Congreso.
Aunque logre la mayoría de votos necesaria para
escapar de la investigación en la Cámara Baja, Temer, que siempre dijo que
quería ser “un presidente reformista”, debe enfrentar grandes dificultades para
sacar adelante las polémicas reformas que su Gobierno quiere aprobar, como las
del sistema de pensiones y jubilaciones, y la laboral.
Dichas reformas son consideradas como claves para la
recuperación económica de Brasil, que apenas en el primer trimestre de este año
logró un resultado positivo (crecimiento del 1 %) tras encadenar
consecutivamente 8 trimestres en negativo desde diciembre de 2014.
Por el momento, el mandatario, que ha rechazado
siempre todas las acusaciones en su contra, aseguró ayer estar con “mucha
tranquilidad y mucha serenidad” tras conocer el fallo del TSE, que por 4 votos
a 3 lo absolvió de financiación irregular en las elecciones presidenciales de
2014.
Temer, en el poder desde mayo de 2016, participó en
esos comicios como candidato a vicepresidente y fue compañero de la entonces
mandataria Dilma Rousseff, destituida el año pasado por presuntas
irregularidades fiscales en los presupuestos.
Tras conocer el resultado, Temer emitió una nota en la
que afirmó que prevaleció la Justicia “de forma plena y absoluta” tras la
resolución del TSE.
Temer señaló además que la decisión del TSE es una
señal de que las instituciones “continúan garantizando el buen funcionamiento
de la democracia brasileña”.
“Como jefe del Ejecutivo, el presidente de la
República seguirá, junto con el Congreso Nacional, honrando su compromiso de
trabajar para que Brasil vuelva al camino del desarrollo y el crecimiento con
más oportunidades para todos”, añadió el mandatario.


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