Escrito por
La Redacción.
junio 11, 2017
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El gobernador Ricardo Rosselló
muestra su papeleta.
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Un 97% de los votantes elige la opción de que la isla se convierta en el estado 51 en un plebiscito que no ha llegado a un cuarto de participación electoral.
SAN JUAN.- Los
puertorriqueños han votado por la anexión a Estados Unidos en un referéndum no
vinculante celebrado este domingo y marcado por una altísima abstención.
Con un 86% de
papeletas escrutadas, un 97% (457.000) de los votantes había eligido esa
opción, aunque la participación era de un 22% de los 2,2 millones de ciudadanos
llamados a las urnas. En medio de una crisis profunda que ha llevado al
gobierno de la isla a declararse en bancarrota, una pequeña parte de Puerto
Rico ha respaldado la apuesta del actual gobierno por pasar a ser el estado 51
de EE UU como solución al hundimiento financiero del territorio.
Pero el boicot de
los partidos opositores a este plebiscito ha tenido como consecuencia una
bajísima participación que mina la representatividad de la votación. El
resultado de este referéndum, por lo demás, no tiene ningún efecto inmediato,
dado que cualquier modificación de la naturaleza de la relación entre EE UU y
Puerto Rico debe ser aprobada por el Congreso estadounidense.
La consulta ofrecía las opciones de votar por convertir a Puerto Rico en el
estado 51 de Estados Unidos, por independizarse o por continuar con el modelo
que mantiene desde 1952 de Estado Libre Asociado, un estatuto a medio camino
entre la autonomía y la subordinación al país vecino. La papeleta llevaba el
encabezado Plebiscito para la descolonización inmediata de Puerto Rico
y ofrecía las opciones "Estadidad" [ser un estado], "Libre
Asociación/Independencia" y "Actual Estatus Territorial".
El referéndum ha
sido promovido por el partido que gobierna Puerto Rico desde enero, el Partido
Nuevo Progresista, que sostiene que integrarse en Estados Unidos como un estado
más de pleno derecho es la solución a los problemas económicos y de desarrollo
de la isla; a su juicio, unirse a la primera potencia mundial supondría una
inyección de fondos providencial y daría protección jurídica a la isla frente a
sus acreedores.
El gobernador y
líder del PNP Ricardo Rosselló, hijo del exgobernador Pedro Rosselló, ha dicho
tras conocerse el resultado que servirá para "exigir y reclamar a Estados
Unidos el fin de la indigna relación colonial".
"Hoy los
puertorriqueños estamos enviando un mensaje fuerte y claro al mundo, reclamando
la igualdad de derechos como ciudadanos americanos", afirmó el gobernador
en un mensaje televisado.
Los partidos de la
oposición, el Popular Democrático, partidario del estatus actual con retoques,
y el Independentista Puertorriqueño, defensor de la separación, le han dado la
espalda al plebiscito y no han participado en la campaña ni han llamado al
voto.
El presidente del
Partido Popular Democrático Héctor Ferrer ha dicho que la votación es una
derrota del gobernador porque ocho de cada diez electores no fueron a votar:
"Se fueron a la calle, a la playa, al río. No hicieron caso. Perdió la
estadidad y Rosselló. No tienen la mayoría ni haciendo trampa", dijo.
Este es el quinto
referéndum de esta clase que se realiza en Puerto Rico desde 1967. Los
anteriores fueron en 1967, 1993, 1998 y 2012.
En el plebiscito
de hace cinco años por primera vez la mayoría de votos válidos favoreció a la
opción de convertirse en un estado, aunque un 30% de los votantes depositaron
una papeleta en blanco o inválida.
El resultado
mostró la inexistencia de un apoyo popular contundente a ninguna de las
alternativas. El Congreso de EE UU no inició acción alguna.
La isla -de 3,5
millones de habitantes- atraviesa la fase más aguda de una recesión que se
extiende desde que en 2006 EE UU canceló el esquema de exenciones fiscales a
grandes empresas que atraía inversiones a Puerto Rico y hacía funcionar su
economía.
Hoy el territorio
bracea por contener las exigencias de pago de sus acreedores (72.000 millones
de dólares en bonos de deuda pública) y por encontrar el modo de cubrir un
hueco de 49.000 millones en su sistema de pensiones, además de sostener los
salarios públicos y la cobertura sanitaria.
Un 46% de sus
habitantes vive en la pobreza, el desempleo supera el 12% y el PIB per cápita
es de 28.000 dólares, frente a los 53.000 de EE UU. Si Puerto Rico se
conviertiese en el estado 51, sería el más pobre de EE UU.
En Washington los
vientos no soplan a favor de la integración de Puerto Rico. La mayoría
republicana en el Congreso no lo ve con buenos ojos porque supondría sumar a
las elecciones presidenciales una significativa masa de votantes de tendencia
demócrata desde la isla y añadir al presupuesto del Gobierno federal un
territorio en vías de desarrollo y con gran necesidad de asistencia.


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