Escrito por
La Redacción.
junio 11, 2017
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El presidente Donald Trump,
este
fin de semana en la
Casa Blanca.
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Hay quienes creen que los incendiarios mensajes en Twitter del presidente reflejan tics paranoicos y falta de sueño.
WASINGTON.- En
una noche de esta semana, solo se veía una pequeña luz encendida en la segunda
planta de la Casa Blanca, donde se ubica la residencia presidencial. El resto
de ventanas estaban a oscuras. Es imposible saberlo, pero puede que indicara
que Donald Trump ya dormía. Esa noche, a diferencia de las anteriores, el
mandatario estadounidense no publicó ningún mensaje en Twitter.
La red social es un termómetro del
hombre más poderoso del planeta. Y de los más imprevisibles. La cuenta de Trump
en Twitter no solo es un reflejo del volcánico estado de ánimo del republicano
sino de sus hábitos.
Desprende su furia
en 140 caracteres, desnuda su personalidad y sus obsesiones. Cuesta imaginar un
giro más abrupto respecto a la cautela y el aura cerebral de su predecesor
Barack Obama, del que costaba descifrar qué pensaba realmente.
Trump suele
tuitear muy pronto por la mañana, alrededor de las 6, y por la noche. En
ocasiones, incluso pasada la medianoche, como cuando a finales de mayo escribió
por error la incomprensible palabra “covfefe” al final de un mensaje. Sus
incendiarios tuits desatan crisis, movimientos de la bolsa y eternas
elucubraciones y bromas. Son una pesadilla para los asesores del presidente,
obsesionan a periodistas y electrizan a los seguidores del magnate neoyorquino.
Una pregunta
sobrevuela Washington: ¿Qué hace Trump cuando tuitea y qué le lleva a hacerlo
con tanta animosidad? “Creo que es porque está solo, como rumiando y pensando
sobre cosas, volviéndose paranoico, como nixoniano. Probablemente se sienta muy
solo”, responde la periodista Kate Andersen Brower, autora de dos libros de
referencia sobre los entresijos de la Casa Blanca


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