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domingo, 28 de mayo de 2017

Esposa de Pedro Martínez reclama del Estado dominicano establecer los protocolos necesarios para protección del menor en el deporte


Carolina Cruz de Martínez

Carolina Cruz de Martínez se refiere al peligro que corren los adolescentes con potenciales condiciones para ser atletas de alto rendimiento, especialmente en el béisbol.

SANTO DOMINGO.- La esposa del miembro del Salón de la Fama del Béisbol de Brandes Ligas Pedro Martínez, la comunicadora y trabajadora social Carolina Cruz de Martínez, reclamó este domingo del Estado dominicano establecer los protocolos necesarios para protección del menor, como forma de impedir que nuestros potenciales exponentes del deporte, especialmente del béisbol, sigan expuestos a los diversos que le acechan.


En la columna dominical “Mujeres de Grandes Ligas” que cada domingo publica Carolina Cruz de Martínez en Listín Diario y que esta vez titula “Nido de Avispas”, la dama advierte que estos  niños, se encuentran ahora en el ojo de lo que define como “avispas” que, a su juicio, existen en el sistema del deporte de nuestro país.

A continuación el texto del artículo de referencia:

AVISPAS: Las avispas son criaturitas feroces, silentes, casi imperceptibles, que aparentan ser inofensivas pero si pican, pican para rato. Se mueven sigilosamente y son asertivas, y no son bien vistas por muchos de nosotros. Sus hogares son los famosos nidos, donde se aglutinan a trabajar y a formar en cualquier esquina.  

Cuando uno no es experto en materia de fumigacion o manejo de estos nidos se puede ver en una situación difícil pues toda acción de ataque subsecuentemente tendrá una reacción. Cuando se trata de desalojar una comunidad de esta naturaleza, hay que saber cómo accionar y como ejecutar.  

Cada sistema tiene sus nidos de avispas, y el deporte no está exento de ellos. 

Las avispas tienen unas funciones parecida a las abejas, quien polinizan las flores, pero no son como ellas. Tienen características familiares similares, pues vienen siendo primas, pero su propósito y naturaleza es distinta. Son como la cizaña y el trigo, parecidos, pero no los mismos.  

En el sistema deportivo hay grupos parecidos a lo verdadero y lo real, pero son como las avispas, con apariencia funcional, pero dejan más daños que beneficios. Son grupos que son silentes, no están necesariamente identificados u organizados, pero si se sienten atacados, pican y pican para rato. Son parte de un submundo, donde ellos manejan los códigos de supervivencia e identifican quien puede ser la próxima presa que los ayudará a subsistir en su nido, sin mayores consecuencias.  

AMENAZA: Nuestros potenciales exponentes del béisbol, los niños, se encuentran ahora en el ojo de estas avispas que existen en el sistema del deporte de nuestro país. Hay una amenaza palpable sobre peloteritos de edades de 11 a 14 años, que son vistos como una subvención por tiempo indefinido. Estas avispas ponen el blanco sobre estos chiquillos que muestran potencial, pero que están tan verdecitos y nuevitos que es un crimen coartarlos de su desarrollo natural

Nuestro país es un cantero de peloteros, y eso lo sabemos. Pero, como país en desarrollo, la falta de estructura e institucionalidad da lugar a una ausencia de regulaciones que son necesarias para proteger y guardar. 

Si el Estado no establece los protocolos necesarios para protección del menor, estas avispas terminarán absorbiendo el néctar de lo mejor.  El Estado Dominicano debe comprender la naturaleza del submundo y los sistemas para poder regular las amenazas que representan. Nadie puede regular lo que no conoce, y no se puede identificar lo que no se expone.  

Cuando uno es dueño de casa no puede permitir que el vecino o un externo venga a poner orden. El orden lo pone el que vive, paga y sustenta el hogar, pues a nadie le va a doler más. Si en casa hay una plaga, es el dueño el que tiene que exterminarla.  

EL ESTADO DOMINICANO: Ningún agente externo puede establecer orden en temas de manejos internos, de naturaleza nacional. El Estado Dominicano debe crear sus políticas de estado para atacar esos nidos que pueden afectar el crecimiento sano del deporte nacional. Si el Estado permite que el sistema siga infestado de esos nidos que violentan los derechos del

niño, los protocolos de salud, los manejos antojadizos de fármacos, la evasión de comisiones reguladas, entonces no nos podremos quejar cuando un sistema internacional quiera regular lo que es nuestra responsabilidad.  

Al dominicano le duele el dominicano. Al país le duele su país. Los nidos de avispas siempre atacarán pues siempre se defenderá, pero si se sigue el protocolo correcto, al final tendrán que desalojar.  

El país debe proteger su niñez, sus potenciales atletas, y el respeto mismo hacia un Estado que debe velar por ser honrado. Los intereses particulares de unos cuantos, no pueden prevalecer sobre el bienestar del mancomunado.  

“Cuando hay corrupción moral en una nación, su gobierno se desmorona fácilmente. En cambio, con líderes sabios y entendidos viene la estabilidad.”
Proverbios 28:2
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