Escrito por
La Redacción.
diciembre 19, 2016
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El momento en el que Hillary Clinton reconoció la victoria electoral a Donald Trump.
El triunfo de Hillary Clinton en el voto popular alienta protestas. Se
siguen registrando presiones a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Pese a
las presiones es casi imposible una deserción en masa en el bando de Donald Trump.
Washington.- El Colegio Electoral, que elige al
presidente estadounidense según los resultados de los comicios presidenciales
en cada estado, se reúne este lunes para certificar la victoria del republicano
Donald Trump, que algunos
quieren frustrar “in extremis” pidiendo a los compromisarios que cambien el
voto.
Aunque las sorpresas son casi improbables, ésta será
la reunión del Colegio Electoral más tensa que se recuerda, con un grupo
alineado con la candidata demócrata, Hillary
Clinton, que presionará a los compromisarios de Donald Trump para que le
den la espalda.
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Protesta
contra Donald Trump en Los Angeles.
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El sistema electoral estadounidense no garantiza la
presidencia al vencedor con la mayoría de votos a nivel nacional (o voto
popular), sino que adjudica hasta un total 538 compromisarios equivalentes al
número de legisladores federales por cada estado, lo que confiere más peso a
estados con mayor número de habitantes, con California y Texas a la cabeza.
El Colegio Electoral tiene sus orígenes en los albores
de la democracia estadounidense y responde al intento de separar al Congreso de
la voluntad del voto popular para elegir al presidente, aunque la solución
intermedia fue la creación del proceso por el cual 538 representantes estatales
certifican la victoria electoral.
Los Angeles protesta contra Trump.
El Colegio nunca se ha opuesto al resultado de las
elecciones y al hecho de que quien consigue un mínimo de 270 votos electorales
se proclama presidente, pero sí ha ocurrido en hasta cinco ocasiones que el
candidato que obtuvo el mayor voto popular no obtuvo la mayoría de votos
electorales. Y ha vuelto a ocurrir en estos comicios, en los que Clinton obtuvo
cerca de tres millones de votos más que Trump, quien, no obstante, se impuso en
los estados decisivos y consiguió 306 votos electorales, los que obligarían a
una rebelión sin precedentes de 37 de sus compromisarios.
Hasta la fecha solo uno de ellos, Chris Suprun, de
Texas, ha dicho que no votará por Trump, mientras que un grupo de
compromisarios de Clinton conocidos como los “Electores de Hamilton” (en honor
Alexander Hamilton, quien ideó el sistema) ha prometido no votar por Clinton y
apoyar a un republicano más moderado si un número suficiente de republicanos se
les suma.
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Pancartas de 'bienvenidos, refugiados' con la imagen de Albert Einstein en una protesta antiTrump en California. |
La estrategia tiene pocas opciones de prosperar. Las
delegaciones de electores están compuestas generalmente por incondicionales de
los candidatos, que en el caso republicano están unidos por su repulsa a una
presidencia de Clinton y en la falta de consenso por una alternativa moderada
republicana. Además, un resultado probable de una rebelión es que nadie
conseguiría el mínimo de 270 votos necesarios, lo que dejaría la elección del
presidente en manos del Congreso, de mayoría republicana.
En toda la historia de la democracia estadounidense
solo nueve electores en distintas citas del Colegio Electoral han cambiado su
voto o han votado en blanco y pese a las presiones es casi imposible una deserción
en masa en el bando de Trump. Un grupo de famosos de Hollywood realizó un vídeo
esta semana para apoyar las demandas de los “Electores de Hamilton”, quien dijo
que el Colegio Electoral tenía como objetivo evitar que alguien sin las
“cualificaciones requeridas” llegue a la Casa Blanca.
Personalidades como el actor Martin Sheen, animan a
los compromisarios republicanos a que no den ese apoyo a un Trump “inestable”,
mientras que el jueves el jefe de campaña de Hillary Clinton, John Podesta,
volvió a insistir en que las agencias de inteligencia informen a los miembros
del Colegio Electoral sobre la interferencia rusa en las elecciones.
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Donald Trump saluda a Hillary Clinton en el debate que se celebró en septiembre.
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Pese a que el propio presidente estadounidense, Barack
Obama, ha reconocido que los ciberataques rusos no afectaron a los centros de
votación o al escrutinio, apuntó directamente al Kremlin como el responsable de
filtraciones de comunicaciones privadas del Partido Demócrata que afectaron
durante la campaña a la imagen de Clinton e impulsaron las posibilidades de
Trump.
Trump, que ya ha compuesto el grueso de su gobierno,
seguirá las deliberaciones del Colegio Electoral (que comenzarán en Washington
poco antes del mediodía, 17.00 GMT) desde su retiro navideño en su resort de
Mar-a-Lago en Palm Beach (Florida). Su quietud en Twitter sobre el asunto del
Colegio Electoral hace entrever que el presidente electo no tiene muchas dudas
de que no habrá contratiempos y el próximo 20 de enero jurará el cargo y tomará
las riendas de Estados Unidos.
Pese a las
presiones es casi imposible una deserción en masa en el bando de Trump.




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