Escrito por
La Redacción.
noviembre 28, 2016
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La Plaza de la Revolución era preparada para conmemorar el desembarco del Gramma.
Se observa un ambiente de recogimiento. Mientras preparan despedida a Fidel en plaza icónica, el son enmudece, el ron no corre, el
deporte se para y la cultura no se exhibe, en una Cuba que empieza a vivir sin su
maestro y guía.
La Habana.- Se preparaban para festejar un
aniversario más de uno de los hechos osados de Fidel Castro que impulsaron el
triunfo de su revolución: el desembarco del Granma.
Pero el domingo, en medio de un día por momentos
soleado y con nubarrones, los cubanos acondicionaban la Plaza de la Revolución
para rendirle un homenaje masivo en los próximos dos días a su máximo ídolo
revolucionario, fallecido el viernes.
Desde pescadores artesanales del malecón habanero
hasta taxistas y pequeños comerciantes, todos se alistan para acudir a despedir
sus cenizas en medio de un evidente ambiente de recogimiento entre los isleños,
que no escatimaban elogios al ícono de la revolución. Castro falleció a los 90
años y Cuba se sumió en un profundo duelo.
La Habana, famosa por el bullicio, la música y el
gentío en la costa en los fines de semana permanecía el domingo en silencio.
“Es un dolor muy grande.- Aquí lo siente todo el mundo”, dijo Orlando
Álvarez, un joyero de 55 años que se disponía a pescar en el malecón. “Todo el
pueblo va a estar allí”.
Trabajadores colocaban vallas, cables y baños
ambulantes en la plaza, donde no sonaba la música con la que se suele dar la
bienvenida a los turistas que la visitan.
“Nunca antes había visto esta plaza tan callada”, dijo
el español Miguel González, de 40 años, mientras tomaba fotografías de los
monumentos al poeta y pensador cubano José Martí y al héroe de la revolución
Ernesto “Che” Guevara. Los medios estatales informaron que todos los cubanos
están llamados a la plaza para rendirle homenaje a Castro firmando “un
juramento solemne de cumplimiento con el concepto de la revolución”.
Ese juramento, que también podrán firmar los isleños
en otros puntos del país, fue expuesto por Castro el primero de mayo del 2000
para comprometer a los cubanos a dar seguimiento a sus ideas y el socialismo,
refirieron los medios.
Maritza Martínez, una taxista de turismo de 50 años,
dijo que asistiría a la plaza a poner su rúbrica. “Fidel era como nuestro padre
y tenemos el compromiso de continuar sus ideales sociales”, señaló la mujer.
Y pensar que la plaza se preparaba para festejar un
hecho que alentó al triunfo de la revolución: El desembarco de 1956 en que
Castro junto con un grupo de combatientes zarparon desde México rumbo a Cuba
para luchar contra el régimen de Fulgencio Batista, el cual fue alertado poco
antes y logró neutralizar a la embarcación antes de que atracara.
Salvo 12, los rebeldes fueron muertos o arrestados
antes de que pudieran huir a la cercana Sierra Maestra, desde donde con Castro a
la cabeza se incubó una guerra de guerrillas contra el régimen que se volvió
imparable. Esta culminó el 8 de enero de 1959 con el ingreso de los rebeldes a
La Habana en medio del júbilo masivo.
Luego de que culmine el homenaje en la plaza el
martes, las cenizas de Castro emprenderán al día siguiente un viaje desde La
Habana a Santiago de Cuba, recorriendo en sentido inverso la ruta que el
barbado hizo en la revolución en 1959. Su entierro será el 4 de diciembre en
una ceremonia en el cementerio de Santiago, en el este del país, un lugar
fundamental en la juventud de Castro y la revolución, informó el gobierno.
En medio de una isla compungida, muchos turistas
aprovechaban el domingo para tomarse fotos de Castro expuestas a la entrada de
un museo dedicado a la revolución en el centro histórico de la capital.
Un sinfín de salvas.- Un sinfín de salvas de artillería resonará en La Habana y Santiago de Cuba desde este lunes y hasta el próximo 4 de diciembre como homenaje póstumo al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, quien falleció el pasado viernes a los 90 años.
Los cañonazos comenzarán el lunes a las nueve de la
mañana, cuando 21 salvas serán disparadas simultáneamente en las provincias de
La Habana y Santiago, y el domingo 4 de diciembre se repetirá el mismo número
de disparos en ambos lugares, informó hoy el Ministerio de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias.
Además, el lunes se lanzará una salva de cañón cada
hora, hasta las seis de la tarde, según una nota de ese órgano oficial
publicada en los medios estatales cubanos.
Después, desde el martes 29 y hasta el 3 de diciembre,
serán disparadas salvas de cañón desde las 06.00 hasta las 18.00 hora local.
Cuba que
empieza a vivir sin Fidel.- La muerte de Fidel Castro que tantas veces se anunció
en falso en los últimos años es cierta esta vez, y la marcha del líder
revolucionario empieza a calar en una Cuba de duelo en la que por nueve días
las notas del son cubano permanecerán mudas, cerradas las botellas de ron y
enlutadas las banderas.
Ha transcurrido un día y medio desde que el presidente
cubano, Raúl Castro, anunció al filo de la medianoche la muerte de su hermano
mayor, y la extraña calma que se vivió en las horas posteriores de la noticia
porque muchos cubanos estaban durmiendo ha dado paso a la vertiginosa
preparación de los fastos fúnebres.
Superado el estupor inicial en una isla que llegó a
creer que Fidel era inmortal, fotografías del barbado comandante fallecido a
los 90 años en La Habana -aún no queda claro si en su casa o en un hospital-
empiezan a aparecer en balcones, negocios y fachadas, al igual que banderas
cubanas con crespones negros.
La figura del exmandatario monopoliza también la
programación que emite el canal estatal de la televisión cubana y visten de
riguroso luto sus presentadores, figuras muy familiares para los habitantes de
un país de silencios en el que el noticiero estatal es de visión obligada si se
quiere saber lo que ha ocurrido.
De duelo luce asimismo la prensa
oficial del país.- El
emblemático diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, no se
publica los domingos pero ayer sí salió a la calle y lo hizo impreso solo con
tinta negra, sin la llamativa tipografía roja que le caracteriza.
En su portada, una sola frase: "Cuba es
Fidel". El resto de la portada la copa un cartel del ilustrador Ares que
plasma un retrato multiplicado de Fidel con uniforme y fusil, inspirado en el
trabajo del fallecido artista Raúl Martínez, el principal exponente del
"pop art" revolucionario.
Con la muerte del comandante y mientras dure el luto,
la bulliciosa isla, en contraste con los bailes y júbilo desbordantes de las
celebraciones del exilio en Miami, se mantendrá silenciosa, enmudecido el son
que habitualmente invita a los turistas al contoneo.
El duelo nacional decretado por las autoridades se
traduce así en sobriedad tanto figurada como literal, pues además del cese de
"actividades y espectáculos públicos", hasta el próximo 4 de
diciembre, fecha del entierro de Fidel Castro en Santiago de Cuba, rige ley
seca en el país.
Las tiendas informan mediante carteles de que no
venden bebidas alcohólicas, y tampoco los bares y restaurantes podrán servir
estos días los célebres mojitos, daiquiris y combinados de ron típicos de Cuba.
Suspendido también quedó el campeonato cubano de
pelota o béisbol, el deporte nacional.
La cascada de reacciones y condolencias desde todas
partes del mundo no ha cesado dos días después del fallecimiento de Castro,
pero aún son pocas las presencias internacionales confirmadas en los actos
fúnebres.
Desde este lunes y hasta última hora del martes las
cenizas del exmandatario permanecerán en el memorial a José Martí, en la Plaza
de la Revolución, para que los cubanos puedan acudir a despedirse del
carismático hombre que rigió los destinos de Cuba durante casi medio siglo,
venerado y denostado a partes iguales.
En ese escenario tendrá lugar la tarde del martes un
acto popular en el que, a falta de confirmación oficial, se prevé que estén las
personalidades llegadas a la isla caribeña.
Será el momento más institucional de la semana de
exequias, pues no se espera que participen delegaciones internacionales en el
entierro en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, fijado para
el 4 de diciembre.
A esa ciudad oriental íntimamente ligada a la Cuba
revolucionaria llegarán los restos mortales de Fidel un día antes, el 3 de
diciembre, tras una caravana que recorrerá durante cuatro días el país de punta
a punta reproduciendo a la inversa la "Caravana de la Libertad" que
Castro encabezó en 1959 al comienzo de la Revolución.
En estos días, además, resonarán constantemente salvas
de artillería en varios puntos del país, sobre todo en La Habana y Santiago.
Las redes sociales tampoco permanecen ajenas a la
muerte de Castro, que ha dado lugar a un virtual fuego cruzado entre
partidarios y detractores de su figura, "trending topic" mundial
desde que se anunció su fallecimiento.
Desde la isla se han producido reacciones como la de
la directora para Estados Unidos de la Cancillería cubana, Josefina Vidal, una
figura vital en el deshielo que escribió en Twitter que "Fidel es Cuba
porque nos dio la verdadera independencia y nos devolvió la dignidad y el orgullo
de sentirnos cubanos".
Mariela Castro, hija de Raúl Castro, dijo en esa misma
red que "ha muerto el padre de todos los cubanos dignos".
Y Gerardo Hernández Nordelo, miembro del grupo de
"Los Cinco" preso 16 años en EE.UU por espionaje, tuiteó: "Este
es mi primer tweet dedicado a nuestro comandante en jefe Fidel Castro, que dijo
'volverán' y nos trajo de regreso".


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