Escrito por
La Redacción.
noviembre 08, 2016
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Los estados con más votos electorales son California 55, Texas 38, Nueva
York 29, Florida 29, Pensilvania 20 e Illinois 20.
WASHINGTON.- Cuando los ciudadanos de Estados
Unidos acudan este martes a las urnas no estarán eligiendo directamente con sus
votos a ninguno de los candidatos presidenciales y vicepresidenciales, sino que
estarán escogiendo a 538 delegados para que en sus nombres decidan quiénes los
gobernarán en el próximo período constitucional.
Es decir, los estadounidenses no estarán votando a favor de su candidato
presidencial, sino que en realidad estarán escogiendo de forma indirecta a los
compromisarios, o mejor dicho, a quienes van a elegir al presidente y al
vicepresidente. Y cada elector tiene derecho a un voto para presidente y otro
para vicepresidente.
Los 538 compromisarios o electores son escogidos en elecciones simultáneas en
los 50 estados de la unión más el Distrito de Columbia, que es el territorio
donde está la ciudad capital del país, Washington, pero lo hacen votando por
los candidatos presidenciales.
Este número de compromisarios, conocido como Colegio Electoral, es equivalente
a los 435 congresistas de la Cámara de Representantes (diputados nacionales),
más los 100 legisladores del Senado, más los tres delegados que aporta el
Distrito de Columbia. Estados de ultramar, como Puerto Rico y la isla de Guam,
en el Pacífico, no votan en las elecciones presidenciales.
Y esos compromisarios son escogidos por las cúpulas de los partidos de entre
quienes crean reúnen las condiciones para ser parte del Colegio Electoral.
Número mágico: 270.- Para ganar, el candidato presidencial debe obtener
la mitad más uno de los 538 delegados, es decir, 270 compromisarios, aunque no
haya obtenido la mayoría en el voto simple. En 48 de los estados, el candidato
que más voto obtiene se lleva la totalidad del Colegio Electoral.
Mientras que en los estados de Nebraska y Maine los electores se asignan a uno
u otro candidato presidencial utilizando un sistema proporcional de votos
denominado Método del Distrito Congresional (Congressional District Method),
que establece que los votos electorales se definen según el candidato que gane
en cada uno de los distritos en los que está dividido el territorio estatal.
Con este método se garantiza que si un candidato no triunfa en el conteo total
del estado puede obtener electores que lo apoyen si ha logrado imponerse en uno
o más distritos del Congreso, evitando así que el candidato mayoritario arrase
con todos los delegados al Colegio Electoral.
En caso de que ningún candidato a la presidencia gane una mayoría de los votos
electorales, la elección tiene lugar en la Cámara de Representantes, si ningún
candidato para vicepresidente posea una mayoría de votos electorales, la
elección tiene lugar en el Senado.
A discreción del delegado.- Sin embargo, la constitución de Estados Unidos no establece que el delegado al Colegio Electoral debe votar o respetar la voluntad de los electores de su estado, aunque esta ha sido la norma por la fuerza de la tradición.
Pero no siempre ha sido así. Hasta el momento, en 229 años de historia
electoral, solo en nueve ocasiones se dio el caso de que compromisarios votaron
en contra de los candidatos escogidos por los electores de los estados que
representaban, por lo que la duda sobre la fidelidad de los delegados al
colegio es una realidad presente en esta campaña tan atípica, donde Donald
Trump ha llegado al final, incluso, con altos dirigentes de su partido en
contra y siendo presentado como no apto para dirigir el país.
Voto electoral contra voto popular.- Para estas elecciones, en Estados Unidos hay inscritos 218 millones ciudadanos hábiles para votar, y no necesariamente quien obtenga la mayor cantidad de votos ciudadanos por estado gana la presidencia, ya que, a pesar de la mayoría es posible que no obtenga los 271 electores colegiados necesarios.
De las tres veces que se ha dado esta situación la última fue en el año 2000,
cuando el candidato republicano, George W. Bush, se impuso con exactamente 271
votos del Colegio Electoral sobre el demócrata Al Gore, que a nivel nacional
obtuvo 540.520 sufragios más.
El desenlace de ese proceso se produjo en la Corte Suprema de Estados Unidos,
que dio ganancia de causa al candidato republicano.
Las otras dos ocasiones en que sucedió que el candidato más votado a nivel
nacional no obtuvo mayoría en el Colegio Electoral fue en los años 1876 y 1888.
El conteo final.- Aunque la Constitución de Estados Unidos establece que las elecciones se desarrollan martes después del primer lunes del mes de noviembre y la mayoría de los estados anuncia al ganador esa misma noche, no es hasta enero cuando se da al ganador oficial.
Antes, los compromisarios escogidos se reúnen en los parlamentos estatales el
segundo miércoles de diciembre para emitir su voto oficial y elegir al
presidente y al vicepresidente, y esos votos certificados se envían al Senado,
que, sin abrirlos, los deposita en dos cajas: una para el presidente y otra
para el vicepresidente.
Y el día 6 de enero el Congreso estadounidense se reúne en sesión especial para
contar los votos y declarar a los ganadores, que asumen sus cargos el día 20 de
ese mes.


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