Escrito por
La Redacción.
octubre 25, 2015
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SANTO DOMINGO.- Decenas de partidos y movimientos
políticos planteando reivindicaciones similares del nivel político, económico y
social constituyen una demostración palpable del fraccionamiento que vive la
sociedad dominicana, lo que impide concretar un proyecto hacia el progreso y la
institucionalidad de la nación.
Desde el año 2000, el gusano de la división ha
carcomido a partidos mayoritarios y minoritarios de izquierda y derecha,
limitando sus posibilidades de éxito electoral. Lo más grave es que ninguna razón
ideológica motiva
esos fraccionamientos.
Razones coyunturales del momento, ambiciones
personales y económicas de sus dirigentes, rencores y mal querencias motivaron
esas rupturas que debilitan la democracia e incrementan la proliferación de
partidos.
El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) quedó
dividido en tres partes, cuando sus líderes Hatuey De Camps e Hipólito Mejía
formaron tienda a parte con sendas organizaciones políticas.
El PRD que, desde su fundación en 1939 ha encabezado
el Gobierno en tres oportunidades, es ahora una organización disminuida, sin
ninguna posibilidad de alcanzar el poder por sí solo.
Los conflictos internos provocaron la derrota electoral del PRD en las elecciones presidenciales de 2008 y 2012.
Además, que esa organización quedara sin
representación congresual en el Senado de la República. Ahora apoyará en las
urnas al gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD), organización que
con tanta fuerza combatió durante décadas.
El PRSC
El senador Amable Aristy Castro, uno de los cuadros
más importantes del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) se marchó de esa
organización llevándose a destacados dirigentes.
Desde el fallecimiento de su líder, Joaquín Balaguer, en el 2002, el PRSC inició un proceso de debilitamiento organizativo y numérico, debido a varias crisis internas que provocaron la salida de sus filas de importantes cuadros políticos.
Otros cuadros reformistas responden más a las
orientaciones del PLD.
Como consecuencia, el otrora poderoso Partido
Reformista, que se mantuvo en el poder durante 22 años, vive una drástica
reducción en la preferencia del electorado.
En marzo de este año, un grupo de reformistas se
movilizó en un parque público porque su organización no apareció en una
medición de la empresa encuestadora Penn Schoen & Berland.
En las últimas elecciones, como para no perder la
personería jurídica, ha participado arrimado a otras organizaciones políticas.
En el año 2010 se divide el Partido Revolucionario
Independiente (PRI) cuando Trajano Santana, presidente, y Julio Jiménez,
secretario de organización, tomaron rumbos diferentes.
Aunque no se puede llamar división, el PLD vive un
proceso de desprendimiento de importantes dirigentes, entre ellos, los
diputados Minou Tavárez Mirabal, Manuel Jiménez y Víctor Sánchez.
Algunos observadores consideran que si el PLD
estuviera fuera del Gobierno se habría dividido en varias partes, como en otras
oportunidades, dados los niveles de inconformidad y las confortaciones internas
que exhibe.
Los medios de comunicación siguen reportando las
inconformidades de los peledeístas cuyas aspiraciones a ocupar posiciones
congresuales y municipales fueron tronchadas para dar paso a los acuerdos que
permitieron al presidente Danilo Medina imponer la repostulación presidencial
en el Congreso Nacional.
Recientemente, Franklyn Almeyda Rancier, miembro del
comité político del PLD, admitió que que esa entidad está “fraccionada y
necesita un yeso para solidificar el hueso”.
“Esa desestructuración de los partidos está provocando
un transfuguismo político de amplio alcance”, manifestó la doctora en
sociología, Rosario Espinal.
Espinal, profesora en Temple University en Filadelfia,
asegura que “los partidos que fueron grandes y están achicados han abandonado
los objetivos propios de una organización partidaria que son forjar una visión
política para conquistar el apoyo de la mayoría del electorado y llegar al
poder”.
“Su objetivo ahora es negociar posiciones con el PLD
para no quedar totalmente fuera del juego político”.
La izquierda dividida
Las luchas internas en todas las organizaciones de la
izquierda han impedido estructurar un proyecto de poder viable, capaz de competir
con los partidos conservadores de derecha presentando una fuerza alternativa.
Por el contrario, siguen naciendo partidos de
izquierda con las mismas propuestas que los existentes.
La ausencia de ese proyecto unitario troncha el
profundo sentimiento de izquierda que persiste en el país.
“Ha estado muy presente en la izquierda una
característica muy puntual en la pequeña burguesía, la de ser cabeza de ratón y
no cola de león, impidiendo la creación de una verdadera fuerza con vocación de
poder”, afirmó el doctor Henry Blanco, director de la Escuela de Ciencias
Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
“Sus líderes han preferido dividirse que construir una
fuerza propia con vocación de poder. Les han dejado el escenario político a los
partidos sin ideologías ni programas, a los líderes más conservadores del
país”, siguió diciendo el catedrático universitario.
Los nuevos partidos
Existe una explosión de nuevas organizaciones en el
sistema político dominicano.
En los últimos dos años 36 partidos y movimientos
políticos solicitaron el reconocimiento a la Junta Central Electoral (JCE).
“Esa es, probablemente, la mayor cantidad de solicitudes que haya recibido la JCE para un proceso electoral”, aseguró el doctor Eddy Olivares Ortega, uno de los cinco miembros de ese organismo.
Argumentando que no llenaron los requisitos que manda
la Ley Electora, la JCE negó la personería jurídica a las organizaciones
Movimiento Rebelde (MR), Movimiento Primero la Gente (MPG), Partido Verde de la
Unidad Democrática (PVUD), Partido Socialista Cristiano (PSC), Partido de la
Esperanza Nacional (PEN), Partido de Salvación Nacional (PSN) y Movimiento
Patria Para Tod@s (MPT).
De ese grupo sólo fueron reconocidos el partido Alianza País (Alpaís) y los movimientos políticos Acción Política Comunitaria (APC), de Santo Domingo Este y Juventud Presente, de la provincia Espaillat.
Están pendientes de evaluación con miras a su
reconocimiento los partidos Quinta República, Comunitario Integrado (Paci),
Nacional El Maiz, Socialista Cristiano (PSC), Del Adulto Mayor (PAM), Alianza
Cristiana Nacional (ACN), Opción Democrática (POD), Partido Positivo (PP),
Partido Rehabilitación Nacional (Parena) y Partido de la Renovación Dominicana
Nacionalista (Perdon).
También están pendientes de reconocimiento los
movimientos provinciales y municipales Concertación Ética y Moral para el
Rescate Municipal (MOCEMOREM), Arcoíris, Nueva Imagen Independiente (Manig),
Político Independiente Seibano (Mopis), Renovador Cotuisano (Moreco), Alianza por
el Rescate de Barahona (Arba), Acción Social Comunitaria (Masc), Podemos Santo
Domingo, Sectorial Juventud Independiente (MSJI), De la Esperanza Dominicana
(MED), Político Agrario Guayubinero (Mopag), Independiente Cristianos en Acción
(Mica), Por el Bienestar Dominicano (MBD), Democrático de la República, Acción
y Solución (MAS) y Movimiento Independiente Renovación Alternativa (Mira).
Mercado de beneficios políticos
Rosario Espinal considera “muy negativo” para la
democracia que muchas organizaciones se formen en el país con el único
propósito de negociar beneficios con el partido que se perfila ganador.
“La democracia dominicana es un gran mercado de
beneficios políticos, es decir, es una democracia altamente clientelista, y eso
se expresa en la conformación de múltiples organizaciones partidarias”, afirmó
Espinal.
Espinal considera que, en un contexto político como el
actual, con un partido hegemónico en el poder difícil de derrotar, la
proliferación de candidaturas presidenciales en la oposición sirve, al final,
para facilitar el triunfo del partido gobernante.
De las 29 organizaciones reconocidas por la JCE 15
apoyan las candidaturas del PLD, a través del denominado Bloque Progresista.
El PLD irá a las elecciones del 2016 por los partidos Revolucionario Dominicano (PRD), Revolucionario Independiente (PRI), Bloque Institucional Socialista Demócrata (BIS), Unión Democrática Cristiana (UDC), Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC), Reformista Liberal (PRL), Popular Cristiano (PPC), De los Trabajadores Dominicanos (PTD), Cívico Renovador (PCR), Demócrata Popular (PDP), De Unidad Nacional (PUN), Socialista Verde (Pasove), de Acción Liberal (PAL) y el Movimiento Democrático Alternativo (MODA).
Algunas de las organizaciones que respaldan al Partido
Revolucionario Moderno (PRM) están agrupadas en el proyecto político
Convergencia por un Mejor País, integrado por el partido Humanista Dominicano
(PHD), el Partido Democrático Independiente (PDI) y el Frente Amplio.
Recientemente, anunció su respaldo al candidato presidencial
del PRM, Luis Abinader, el Partido Dominicano por el Cambio (DxC).
No importa la cantidad
El doctor Henry Blanco consideró que no debe preocupar
a la sociedad dominicana la proliferación de entidades políticas.
“Lo que nos debe preocupar es cómo los partidos han desviado los propósitos y los objetivos que persiguen, como instrumentos para mejorar el clima de respeto a la ley, los derechos humanos, las libertades públicas, el pluralismo, la alternabilidad en el poder y participación de las minorías”, manifestó el funcionario universitario.
“La crisis capitalista ha degenerado todos los
estamentos de las sociedades y los partidos políticos no son excluyentes”,
dijo.
“Han abandonando las ideologías, se han empoderado de
sus estructuras y castas hegemónicas conservadoras, negadoras de la
institucionalidad y la democracia a lo interno de los partidos”, siguió
diciendo.
Nueva Ley Electoral
El doctor Eddy Olivares, miembro de la Junta Central Electoral (JCE) consideró que los requisitos contemplados en la Ley Electoral, 275-97, para preservar la personería jurídica de los partidos podría formar parte de los debates para la reforma a esa legislación o la aprobación de la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas. (Trabajo elaborado por la periodista Pilar Moreno. Publicado en el periódico El Nacional)
El doctor Eddy Olivares, miembro de la Junta Central Electoral (JCE) consideró que los requisitos contemplados en la Ley Electoral, 275-97, para preservar la personería jurídica de los partidos podría formar parte de los debates para la reforma a esa legislación o la aprobación de la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas. (Trabajo elaborado por la periodista Pilar Moreno. Publicado en el periódico El Nacional)







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