Escrito por
La Redacción.
septiembre 24, 2015
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Juan Bosch fue víctima de una conspiración orquestada por Estados Unidos,
la cúpula de la Iglesia Católica y sectores empresariales, políticos y
militares recalcitrantes.
SANTO DOMINGO.- Al cumplirse este viernes el 52
aniversario del derrocamiento del gobierno de Juan Bosch, el 25 de septiembre
de 1963, el pueblo dominicano aún reclama las conquistas cercenadas por ese
hecho que cambió el rumbo de la historia del país y marcó el inicio de su retroceso
moral, económico, político y social.
Los dominicanos siguen reclamando a las autoridades
respeto a la institucionalidad y las leyes, detener la corrupción
administrativa, la compra de conciencia y la dilapidación de los recursos
públicos. Bosch fue electo presidente de la República en las elecciones
del 20 de diciembre del año 1962, con el 67 por ciento de los sufragantes.
Fue juramentado el 27 de febrero de 1963 y un mes
después el Congreso se conformó en Asamblea Constituyente para redactar y votar
la Constitución más progresista que hayan tenido los dominicanos.
El derecho de los obreros al beneficio de las empresas, la garantía de trabajo, vivienda propia para cada familia, prohibición de los monopolios en manos de particulares, y legitimar la resistencia del pueblo ante la violación de los derechos básicos, son algunos puntos contenidos en esa Carta Magna.
El derecho de los obreros al beneficio de las empresas, la garantía de trabajo, vivienda propia para cada familia, prohibición de los monopolios en manos de particulares, y legitimar la resistencia del pueblo ante la violación de los derechos básicos, son algunos puntos contenidos en esa Carta Magna.
Pulcritud
El doctor Dantes Ortiz Núñez, miembro de la Academia Dominicana de la Historia, señala que Bosch manejó con tanta pulcritud y transparencia los fondos públicos, que en marzo de 1963 carecía de dinero para pagar la nómina de empleados y cumplir con otros compromisos y, sin embargo, seis meses después había saldado la deuda pública, ascendente a unos RD$200 millones.
El doctor Dantes Ortiz Núñez, miembro de la Academia Dominicana de la Historia, señala que Bosch manejó con tanta pulcritud y transparencia los fondos públicos, que en marzo de 1963 carecía de dinero para pagar la nómina de empleados y cumplir con otros compromisos y, sin embargo, seis meses después había saldado la deuda pública, ascendente a unos RD$200 millones.
“La gestión de Bosch se constituyó en el mejor Gobierno que haya tenido República Dominicana hasta ese momento”, precisó el doctor Ortiz.
No obstante, el gobernante fue víctima de la
conspiración de la cúpula de la Iglesia Católica, el empresariado, sectores
recalcitrantes de la vida política y militar, dirigidos por representantes del
gobierno estadounidense.
“La férrea voluntad del profesor Juan Bosch de comprometer todas las acciones del Gobierno al servicio del pueblo no dejaron otra alternativa a los sectores de la clase dominante”, afirmó la doctora Luisa Navarro, directora de la escuela de Historia y Antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Añadió que el país está gobernado por los mismos
sectores que derrocaron a Bosch en 1963. El ex guerrillero Hamlet Herman
consideró que “El golpe de Estado contra la Constitución de 1963 fue una ola
dentro del tsunami de la guerra fría que históricamente ha auspiciado Estados
Unidos desde el triunfo del Ejército Rebelde cubano comandado por Fidel Castro
Ruz, el 1º de enero de 1959”.
Conspiración
Bosch fue sustituido en el poder por un Triunvirato, integrado por Manuel Tavárez, Ramón Tapia Espinal y Emilio de los Santos, quien lo presidió pero renunció al enterarse del asesinato de Manolo Tavárez Justo y el grupo de combatientes que se alzó en Las Manaclas, en ese año. Tapia Espinal y Tavárez renunciaron posteriormente.
Emilio de los Santos fue sustituido por Donald Reid
Cabral, quien duró 15 meses en el poder, acompañado sólo por Ramón Cáceres
Troncoso.
La corrupción, el desfalco de los bienes del Estado,
la represión, el descuido de los renglones productivos, la quiebra de
importantes negocios, son algunas de las características del Triunvirato.
Contra el Triunvirato hubo grandes movilizaciones
nacionales, alzamientos guerrilleros y otras manifestaciones de protestas que
desembocaron en la guerra constitucionalista que inició el 24 de abril de 1965
y la consiguiente intervención armada estadounidense, cuatro días después.
La guerra de 1965, el acontecimiento armado dominicano
más grande del siglo XX, fue iniciativa de un grupo de militares que,
encabezados por los coroneles Rafael Fernández Domínguez y Francisco Alberto
Caamaño Deñó, decidieron reponer el Gobierno del profesor Juan Bosch y retomar
la Constitución del 1963. “Constitución del 1963 y la vuelta a la
constitucionalidad sin elecciones” era la consigna de la época.
Retroceso
La intervención armada estadounidense tronchó la
posibilidad de que el país concretizara sus anhelos de libertad y democracia,
al imponer los gobiernos de Héctor García Godoy y Joaquín Balaguer.
García Godoy surge presidente provisional, como parte
de las negociaciones entre los representantes estadounidenses y el Gobierno
Constitucionalista que encabezaba Caamaño Deñó, para “poner fin” a la
ocupación.
El presidente provisional “hijo legítimo” de los
sectores políticos más conservadores del país, fue recomendado por Balaguer,
quien resultó electo en las elecciones del primero de junio 1966, encontrándose
en el país las tropas norteamericanas.
Gobernaría por tres periodos consecutivos haciendo un gobierno arbitrario que el pueblo llamó “de los 12 años”.
“El Golpe de Estado a Juan Bosch se concretizó como la
crónica de una muerte anunciada, y el país ha pagado con la vida de sus mejores
hijos la cuota de recuperación democrática que no se hace realidad aún”,
expresó la doctora Navarro.
Los mismos sectores
La doctora Luisa Navarro, directora de la escuela de Historia y Antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), consideró que el país sigue gobernado por los mismos sectores que tumbaron al presidente Juan Bosch en 1963.
La doctora Luisa Navarro, directora de la escuela de Historia y Antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), consideró que el país sigue gobernado por los mismos sectores que tumbaron al presidente Juan Bosch en 1963.


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