Escrito por
La Redacción.
julio 20, 2015
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Estos puestos legislativos le cuestan al Estado más de
RD$25 millones al año
SANTO DOMINGO.- La función
de los diputados de los dominicanos en el exterior quedó en entredicho tras las
declaraciones de un senador que pide la eliminación de esas representaciones,
porque, a su juicio, no arrojan los resultados esperados. Los aludidos
respondieron de inmediato destacando la labor que dicen realizar en sus curules
desde que tomaron posesión en agosto de 2012.
Pero la carpeta laboral de esos diputados archiva un
listado de unas diez iniciativas de leyes en las que participaron de manera
directa en los casi cuatro años de gestión, relacionadas con la comunidad que
deben representar.
Contando las propuestas de resoluciones internas
presentadas a la Cámara de Diputados (CD), tanto particulares como aquellas en
las que se adhieren sus firmas, el trabajo pasa a un rango de entre 10 a 34
propuestas en total.
La curul de los diputados de los dominicanos en el exterior
se creó mediante la Ley 136-11 de junio del 2011, que estableció tres
circunscripciones electorales. La primera, con tres representaciones, la
componen Montreal y Toronto, en Canadá; y New York, Massachusetts, Rhode
Island, New Jersey, Pennsylvania, Washington DC y Connecticut, en Estados
Unidos.
En la segunda circunscripción, con dos diputaciones,
están Miami, en Estados Unidos; Curazao; Panamá; San Juan, Puerto Rico; San
Martín y Caracas, Venezuela. La circunscripción tres tiene dos diputados y la componen
Madrid y Barcelona, en España; Amsterdan, en Holanda; Milano en Italia, y
Zurich, en Suiza.
En las elecciones congresuales de 2012, la diáspora
dominicana eligió a sus primeros representantes, con unos 147 mil votos.
José Ernesto Morel y Rubén Darío Luna, del Partido
Revolucionario Dominicano (PRD); y Alfredo Antonio Rodríguez Azcona, del
Partido de la Liberación Dominicana (PLD), resultaron electos por la
circunscripción 1; Levis Suriel, del PLD, y Adelis de Jesús Olivares, del PRD,
en la circunscripción 2; y Marcos Cross del PLD y Aurelio Mercedes, del PRD, en
la 3.
Cada uno engrosa la nómina de la Cámara de Diputados
con sueldos de RD$255,568, distribuidos en RD$175,474 base, RD$35,094 en gastos
de representación y RD$45,000 en dieta. Además, por asistencia a las comisiones
de trabajo, según se detalla en la nómina de la Cámara, los diputados pueden
recibir al mes hasta RD$45,000. En total, los siete diputados de los
dominicanos en el exterior se llevan de las cuentas del Estado RD$25,247,712 al
año. Adicional, reciben el pago del boleto aéreo para los viajes a los países
en los que fueron electos.
Tomando como referencia el último mes de junio, la
asistencia a comisiones de los diputados de los dominicanos en el exterior fue
de una para Rubén Darío Luna, ocho para Alfredo Rodríguez, nueve para Marcos
Cross, 13 para Aurelio Mercedes, 13 para José Ernesto Morel, nueve para Adelis
Olivares y 15 para Levis Suriel.
El año pasado, el reporte de asistencia fue de dos
para Luna, 107 para Rodríguez, 110 para Cross, 122 para Mercedes, 133 para
Morel, 86 para Olivares y 111 para Suriel.
De los proyectos presentados por los diputados de los
dominicanos en el exterior, el que crea el Instituto de Bienestar Social del
Dominicano en el Exterior (Inbidoex) es el más significativo, a juicio de
Marcos Cross. “Es una ley que traerá tranquilidad y sosiego a los dominicanos
que viven fuera”, dice.
La propuesta, aprobada por el pleno de los diputados,
en dos lecturas consecutivas el mes pasado, busca respaldar a los dominicanos
radicados en el exterior a través de programas e iniciativas sociales que
permitan mejorar su calidad de vida y coordinar acciones con los organismos del
Estado que aseguren su implementación. Cabe señalar que los criollos en el
exterior cuentan con el Consejo Nacional para las Comunidades Dominicanas en el
Exterior (Condex), creado en 2007 mediante Ley 01-08 como órgano encargado de
“ejecutar un proceso participativo para la concertación de políticas,
programas, proyectos y acciones que vinculen e integren la población emigrante
nacional a la gestión del Estado”.
En el caso del Inbidoex funcionará como una
organización autónoma, no lucrativa y con patrimonio propio. En su artículo 56,
establece que el financiamiento saldrá del cobro de 0.5% del total de las
remesas que se recibe República Dominicana, así como por asignaciones del
Gobierno central y el cobro de un mínimo de US$5 por cada servicio consular que
se ofrezca en el exterior.
Justo por el tema del impuesto, el activista político
residente en Estados Unidos, Ramón Ceballos, se opone al proyecto de ley y
pide, incluso, que se declaren personas no gratas a sus proponentes.
Ceballos, que también aspira a ser diputado de los
dominicanos en el exterior por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), considera
que la ley afectará a personas de escasos recursos que envían dinero a sus
familiares en el país.
Las remesas al año pasado alcanzaron US$4,571, según
las cifras del Banco Central. Calculado por el 0.5%, equivale a US$22.8
millones que pasarían al Inbidoex, recursos que, según Ceballos, no se usarán
en beneficio de los dominicanos del exterior, una comunidad que estima en unos
dos millones de personas.
El dirigente que dice llevar casi 20 años trabajando
con grupos comunitarios en los Estados Unidos, se queja de la desconexión de
esos legisladores con la gente. “A esos diputados les pagan el boleto aéreo
para que vengan una vez al mes, y cuando vienen es a visitar a sus familiares”,
afirma. No obstante, se opone a que sean eliminados como planteó el senador
peledeísta por la provincia San Cristóbal, Tommy Galán.
El senador considera que las iniciativas que pudieran
impactar a los criollos del exterior existen antes de que esos diputados y que,
por tanto, no era necesario establecerlos.
“A ese dominicano que vive allá hay que representarlo
y exigir que se haga de una manera valiente y con mucho orgullo”, insiste el
diputado Levis Suriel, para quien las declaraciones del senador evidencian un
desconocimiento del trabajo que realizan.
José Morel, ahora miembro del PRM, lamenta que a Galán
se le haya olvidado que vivió en Puerto Rico, y que no pueda reconocer el
“gran” aporte que hacen los que viven fuera a la economía nacional.
Reconoce, sin embargo, que la representación tiene sus
dificultades, pues ellos no pueden legislar fuera del territorio. Eso los lleva
a estar presentes en el país.
En el caso de Morel, viaja una vez al mes, o cada mes
y medio para visitar a sus representados, afirma.
Para escuchar sus demandas, que asegura se trata
siempre de temas relacionados con mudanzas y vehículos, se auxilia de las
organizaciones comunitarias y profesionales que agrupan a los dominicanos, con
las que suele reunirse en sus viajes, afirma.
Algunas de las iniciativas
propuestas
Además de una serie de resoluciones
internas para reconocer a dominicanos destacados en el exterior y solicitar
apertura de oficinas o pensiones, los diputados de ultramar presentaron una
propuesta para que se cree el Padrón Municipal de Residentes. Otra para que se
modifique la Ley 168-67, referente a la exoneración parcial a la importación de
vehículos usados.
También, un proyecto de ley que
establece normas para la recepción, registro y adaptación de los deportados;
otro para que las actas de nacimiento que expide la Junta Central Electoral no
tengan caducidad. Con otra iniciativa se pretende modificar la Ley 716 sobre
las funciones públicas de los cónsules dominicanos y otra modificación de la
Ley 01-08 que crea el CONDEX.
Una propuesta de ley en la que participan
varios de los diputados del exterior es el de vacaciones felices para los
dominicanos ausentes y, según expresa el diputado Cross, tiene en carpeta
proponer un proyecto de ley sobre el movimiento de cerebro en la República
Dominicana. (Tomado del periódico Diario Libre)


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