
Taiwán, Asia.- La presencia simultánea de 16 embarcaciones chinas en distintos puntos marítimos elevó las tensiones entre Taipéi y Pekín el domingo 18 de octubre de 2026, cuando la guardia costera de Taiwán desplegó unidades para vigilar y obligar a retirarse a los barcos que consideró parte de una operación coordinada de presión marítima.
De acuerdo con el organismo taiwanés, el grupo estaba integrado por 12 embarcaciones de la guardia costera china y de investigación científica, además de cuatro barcos pesqueros. Las operaciones se desarrollaron frente a las costas oriental, meridional y suroccidental de la isla, así como en las inmediaciones del atolón de Dongsha, conocido también como Pratas, bajo control de Taiwán y reclamado por China.
Las autoridades taiwanesas señalaron que algunas embarcaciones ingresaron en aguas restringidas. En respuesta, unidades de vigilancia marítima fueron desplegadas para seguir sus movimientos, emitir advertencias por radio y escoltarlas fuera de las zonas señaladas.
Entre los incidentes reportados, un buque de investigación chino identificado como Tansuo 3 entró en aguas restringidas al este de Hualien, mientras que otra embarcación científica, la Beidiao 996, fue detectada cerca del cabo Eluanbi, al suroeste de la isla. Las patrullas taiwanesas intervinieron en ambos casos para exigir su salida.
En aguas al suroeste del puerto de Kaohsiung, un barco pesquero taiwanés también recibió protección de una unidad de la guardia costera después de que sus operaciones fueran interferidas por un buque chino de investigación geológica y una embarcación pesquera de casco metálico.
La operación se extendió hasta Dongsha, donde dos barcos de la guardia costera china, identificados con los números 3301 y 3303, fueron vigilados por unidades taiwanesas. Según el balance oficial, las embarcaciones chinas fueron alejadas de las aguas restringidas alrededor del mediodía.
El episodio se produjo después de otro enfrentamiento ocurrido a comienzos de octubre, cuando la guardia costera taiwanesa utilizó cañones de agua contra una embarcación china de pesca recreativa cerca de Dongsha. El incidente provocó una reacción de Pekín, que cuestionó la actuación de Taipéi y advirtió sobre posibles consecuencias.
La disputa refleja el uso cada vez más frecuente de patrullas, barcos científicos y otras embarcaciones civiles o gubernamentales en zonas marítimas cuya jurisdicción enfrenta reclamaciones contrapuestas. Taiwán considera que estas operaciones buscan ampliar la influencia china sin recurrir directamente a un enfrentamiento militar, mientras Pekín sostiene que la isla forma parte de su territorio.
Las autoridades taiwanesas condenaron el despliegue y afirmaron que mantendrán la vigilancia para proteger sus aguas y garantizar la seguridad de los pescadores. La sucesión de incidentes confirma que la presión marítima continúa siendo uno de los principales focos de tensión en la relación entre ambos gobiernos.
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