
Guadalajara, Jalisco.- La crisis del agua que afecta a miles de hogares de Guadalajara continúa elevando la preocupación ciudadana y amenaza con prolongar las movilizaciones en una de las principales zonas urbanas de México. El descontento, inicialmente centrado en la calidad del líquido que llega a las viviendas, también ha puesto bajo presión a las autoridades por la respuesta policial registrada durante una protesta reciente.
Los residentes han denunciado la presencia de agua turbia, con sedimentos, coloración inusual y olores desagradables. Las quejas no se limitan a episodios aislados: especialistas y documentación pública apuntan a problemas acumulados en las fuentes de abastecimiento, las instalaciones de tratamiento y la red de distribución.
La inconformidad llegó a las calles el domingo 11 de octubre, cuando una manifestación partió de la glorieta de La Minerva hacia Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador Pablo Lemus Navarro. La movilización terminó en enfrentamientos después de que agentes estatales utilizaran chorros de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los participantes.
El balance reportado por las autoridades incluyó 39 personas detenidas y 28 policías lesionados, dos de ellos de gravedad. Los hechos provocaron cuestionamientos sobre el uso de la fuerza y llevaron al gobernador a reconocer deficiencias en el operativo. Posteriormente, se anunció una investigación sobre la actuación de los agentes y la revisión de los procedimientos policiales.
La controversia adquirió dimensión nacional cuando la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, solicitó que se investigaran las denuncias de presuntos abusos contra personas detenidas. La mandataria también planteó revisar proyectos de infraestructura hidráulica destinados a mejorar el abastecimiento en Jalisco.
En el ámbito local, la situación sigue condicionada por la necesidad de garantizar agua de mejor calidad sin interrumpir por completo el suministro. El Gobierno de Jalisco informó que suspendió temporalmente el uso del agua procedente de la presa Las Pintas y del sistema antiguo de Chapala para los hogares abastecidos por la Planta Potabilizadora número 1. La medida contempla una reducción temporal del volumen disponible y una distribución rotativa por zonas, con apoyo de camiones cisterna.
Según la información oficial, la decisión afecta aproximadamente al 40 % de los hogares del área metropolitana que dependen de esa instalación. Aunque busca reducir la exposición al agua de mala calidad, el esquema también implica restricciones para las familias que deben organizar sus actividades domésticas con una disponibilidad limitada.
La dimensión del problema quedó reflejada en un estudio ciudadano realizado en junio por el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC). El análisis examinó 184 muestras de agua procedentes de viviendas ubicadas en 90 colonias y encontró que más del 93 % no presentaba cloro residual detectable. Algunas muestras también registraron niveles elevados de plomo, mercurio y nitratos, además de presencia de E. coli, indicador de contaminación fecal. Estos resultados corresponden al estudio citado y no significan que todas las viviendas presenten necesariamente las mismas condicione
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