
Croix-des-Bouquets, Haití.- La desaparición de cuatro militares salvadoreños desplegados en Haití mantiene en alerta a las fuerzas de seguridad internacionales, luego de que el vehículo blindado en el que se trasladaban fuera atacado e incendiado por hombres armados el domingo 18 de octubre.
Los efectivos pertenecen a la Fuerza de Tarea Libertad II y forman parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión multinacional respaldada por las Naciones Unidas para apoyar a las autoridades haitianas frente a las organizaciones criminales que dominan amplias zonas del país.
De acuerdo con la información difundida por las Fuerzas Armadas de El Salvador, los militares regresaban a su campamento cuando fueron atacados con armas de fuego y explosivos en el sector de Santo, dentro de la comuna de Croix-des-Bouquets, en las proximidades de Puerto Príncipe. Los ocupantes consiguieron abandonar el vehículo en llamas, pero posteriormente se perdió el contacto con ellos.
Desde entonces, las operaciones para determinar su paradero han tropezado con la resistencia armada en la zona. Los intentos de acceso por tierra y aire no han permitido establecer contacto con los desaparecidos, mientras los helicópteros movilizados para prestar apoyo también quedaron expuestos a disparos.
La Policía Nacional de Haití y los contingentes internacionales participan en las labores de búsqueda. Sin embargo, las condiciones de seguridad han limitado las posibilidades de avanzar hacia el área donde ocurrió el ataque.
La incertidumbre sobre su paradero
La posibilidad de que los cuatro militares hayan sido capturados por integrantes de una organización criminal figura entre las hipótesis divulgadas por medios haitianos, que han señalado al grupo Chen Mechan como presunto responsable de la emboscada. No obstante, esa versión no ha sido confirmada oficialmente.
Tampoco se ha informado de manera oficial sobre la muerte o liberación de los efectivos. Por esa razón, su situación continúa sin esclarecerse mientras prosiguen los esfuerzos para localizarlos.
El incidente representa un desafío para la fuerza internacional, cuya misión consiste en respaldar a las instituciones haitianas frente a las bandas armadas. La capacidad de estas organizaciones para atacar vehículos blindados y obstaculizar los movimientos de las fuerzas de seguridad evidencia los riesgos que persisten incluso para los contingentes con apoyo multinacional.
La crisis de seguridad haitiana continúa marcada por los enfrentamientos, los secuestros y los desplazamientos de población. En ese escenario, la recuperación de territorios controlados por grupos criminales sigue siendo uno de los principales objetivos de la cooperación internacional.
Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la representante de El Salvador, Egriselda López, condenó el ataque y expresó preocupación por la situación de sus cuatro compatriotas. También pidió fortalecer la coordinación entre los países participantes y mejorar las capacidades de inteligencia, vigilancia, comunicaciones y respuesta de emergencia.
Mientras las autoridades mantienen las labores de localización, la prioridad es determinar qué ocurrió con los cuatro militares y establecer su ubicación. Hasta el martes 20 de octubre, no se había comunicado oficialmente un resultado que permitiera aclarar su destino.
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