
Puerto Príncipe, Haití.- La desaparición de varios militares salvadoreños tras una emboscada en las afueras de la capital haitiana ha puesto de relieve los riesgos que enfrenta la misión internacional desplegada para combatir a las pandillas que mantienen amplias zonas del país bajo su control.
El ataque ocurrió el domingo 18 de octubre en Santo, sector perteneciente a Croix-des-Bouquets, a unos 12 kilómetros de Puerto Príncipe. Un vehículo que transportaba integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés) fue atacado por presuntos miembros de grupos armados.
Informaciones difundidas por medios locales haitianos y recogidas por la agencia EFE reportaron la desaparición de cinco militares salvadoreños. Sin embargo, existe una diferencia entre esas versiones y los datos divulgados posteriormente sobre el personal afectado: las Fuerzas Armadas de El Salvador informaron de cuatro técnicos de aviación cuyo paradero se desconocía tras el ataque. La cifra definitiva requiere aclaración oficial.
La GSF confirmó que el vehículo de su personal fue atacado en Santo. Según el comunicado de la misión, sus efectivos respondieron a la agresión y continuaron las operaciones de seguridad en el área. Las autoridades de la fuerza también recomendaron a los residentes permanecer en sus viviendas y evitar acercarse al lugar mientras se desarrollaban las intervenciones.
Los reportes posteriores señalaron que el vehículo habría sido incendiado y que se desplegaron medios aéreos para tratar de localizar a los desaparecidos. No obstante, las circunstancias precisas del incidente y la responsabilidad directa de los atacantes todavía no estaban plenamente establecidas en la información oficial disponible.
Una misión bajo presión
La emboscada se produce en un contexto de persistente violencia en Haití, donde las organizaciones criminales disputan territorios y dificultan las operaciones de las autoridades. Croix-des-Bouquets figura entre las zonas afectadas por la presencia de grupos armados.
La Fuerza de Supresión de Pandillas fue establecida con respaldo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para apoyar los esfuerzos destinados a contener a estas organizaciones y contribuir a recuperar la seguridad. Su contingente multinacional incluye efectivos de El Salvador, Guatemala, Jamaica, Sri Lanka, Chad y Mongolia, bajo el mando del mayor general mongol Edernebat Batsuuri.
El 29 de septiembre, el Consejo de Seguridad prorrogó por seis meses el mandato de la misión, hasta el 31 de marzo de 2027. La continuidad de sus operaciones refleja la preocupación internacional por una crisis que sigue afectando la vida cotidiana de la población haitiana.
Mientras prosiguen las labores de búsqueda y las operaciones de seguridad, el paradero de los militares salvadoreños constituye uno de los principales interrogantes del incidente. La confirmación de las cifras y de las circunstancias de la emboscada dependerá de las informaciones que proporcionen las autoridades competentes.
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