Tapachula, México.- Las restricciones
para viajar en avión o en barcos (cruceros) es lo que ha originado una especie
de “macos con cacata” y ciudadanos de decenas de países se agrupan en México para
tratar de entrar (miles y miles ya lo han logrado).
La caravana de miles de migrantes, que partió de la frontera sur de México como la más numerosa del año, denunció durante su avance este jueves mayores restricciones migratorias tras la reunión del presidente, Andrés Manuel López Obrador, con funcionarios estadounidenses.
Los migrantes, de una veintena de
nacionalidades, caminaron agotados, a paso lento y con heridas en sus pies tras
recorrer este día unos 35 kilómetros de Escuintla a Mapastepec, donde
cuestionaron el encuentro de López Obrador con los secretarios estadounidenses
de Estado, Antony Blinken, y de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas.
"La migración no es ilegal, sino que
últimamente los Gobiernos han estado creando demasiados obstáculos, en el caso
de los venezolanos, no les dan pasaporte o la visa para viajar a México en
avión", expuso el venezolano Carlos Ruiz Pineda, quien camina en la
caravana.
El suramericano, de 38 años, primero migró
de Venezuela a Colombia, pero después emprendió su trayecto a México con la
expectativa de cruzar a Estados Unidos, aunque se ha topado con violencia en el
camino.
"Por todos los países que vamos
cruzando hay mafias, pagos de extorsiones, entonces pareciera que todos fueran
mancomunados (fueran cómplices) en los Gobiernos”, lamentó.
Mayor control migratorio.- El Gobierno
mexicano aseveró este jueves que ha "intensificado acciones de control
migratorio" al asegurar que en los últimos días ha superado a Estados
Unidos en encuentros de migrantes en la frontera común, según un documento
exhibido por López Obrador en su conferencia matutina.
"Se llegó a un número de migrantes
que no se había visto (en diciembre), creo que 10,000 o 12,000 diarios en la
frontera norte, y esto llevó a que se cerraran aduanas y los pasos fronterizos
del ferrocarril”, reconoció el mandatario.
Luis Rey García Villagrán, el coordinador
del Centro de Dignificación Humana (CDH), quien acompaña la caravana, denunció
que ambos países han planteado endurecer la política migratoria.
Los caravaneros están cansados.- Por otro lado, el
presidente acusó a los traficantes de personas de estar detrás de la caravana,
además de afirmar que los migrantes de este grupo, que partió en Nochebuena con
unas 10,000 personas, ya se han reducido a 1,500.
Una migrante Yurislady, identificada como
cubana y quien lleva más de cinco meses esperando papeles en la frontera sur,
señaló que a pesar de que hay cansancio y heridas en los pies seguirán
caminando en su travesía en busca de documentos para regular su estancia.
“Solo queremos libertad, en nuestros
países no somos libres, por ahora, el objetivo de muchos de la caravana no es
llegar a los Estados Unidos, sino quedarse en México para poder trabajar y
tener un mejor futuro porque en Chiapas nos tienen presos", indicó a corresponsales
de prensa extranjera.
Mientras que García Villagrán aseguró que
"el presidente de la República que está mal informado".
"Los que caminamos y vamos a seguir
caminando somos 7,500 y vamos a seguir siendo más, porque hay gente en Arriaga,
Tonalá, Pijijiapan y personas que vienen de Tapachula y para el lunes próximo
serán aproximadamente unas 12,000 migrantes que vamos a ir a la Ciudad de
México”, refutó el migrante.
Fuentes: Agencias internacionales
de prensa y archivos periodísticos.


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