
Juana Méndez.- Ante el rumor que
circula y extiende en la comunidad haitiana de Juana Méndez, referente a que
República Dominicana abriría la frontera este lunes, 9 de octubre, habitantes
de esta localidad llegaron hasta el puente fronterizo con un camión cargado de
blocks, dispuestos a construir un muro para cerrar el paso por Dajabón.
La información empezó a circular luego del anuncio hecho por el presidente Luis Abinader, de flexibilizar las medidas gubernamentales que dieron curso al cierre de las fronteras marítima, terrestre y área.
Esto, aunque en la parte migratoria las
medidas seguirán invariables.
La Policía Nacional y Fronteriza de Haití
tuvo que realizar varios disparos y lanzar bombas lacrimógenas para dispersar a
la multitud, logrando poco después restablecer el control en el área.
Mientras los agentes de policía haitianos disparaban los gases lacrimógenos en el área del puente fronterizo, soldados del Cuerpo Especializado en Fronteriza Terrestre (Cesfront) mantenía el reforzamiento del lado dominicano.
En la imagen, la policía haitiana interviene
para evitar la acción provocada por quienes intentaron cerrar la frontera y
evitar entrada a Dajabón.
Los que ignoran el cierre.- Por otra parte, agencias
internacionales de prensa publicaron este domingo que los haitianos prefieren
ignorar las consecuencias del cierre fronterizo dispuesto por República
Dominicana en represalia a la construcción de un canal de riego en el río
Masacre, asumiendo sin quejas el desabastecimiento causado por la medida, que
no les doblegará en su afán por terminar la obra.
Más de la mitad de lo que consumen los
haitianos procede de República Dominicana, según cifras oficiales, que también
muestran que Haití es el segundo socio comercial del país vecino.
Los productos de alimentación dominicanos
son de los más demandados por Haití, que también precisa de medicinas y
materiales de construcción (principalmente hierro y cemento), así que, desde el
cierre, la carestía es evidente en los mercados públicos y en las mesas de los
hogares haitianos.
Precios y contrabando.- En el Mercado de
Frutos, en el corazón de Pétion-ville, tiene un puesto Myriam Dorestant, una
tendera a quien no le importa el cierre de la frontera, porque, según precisa, aunque
“parte de las frutas vienen de República Dominicana, también producimos frutas
en Haití”, aunque solo disponen de los productos de temporada, por eso hay
escasez.
También se aprecia una subida de precios,
ya que las bandas armadas que extorsionan a los transportistas les exigen
“dinero extra para dejarles pasar”, y eso se acaba repercutiendo en el precio
al que los comerciantes venden sus productos, afirmó Myriam.
La situación de inseguridad que reina en
el país desde hace al menos cinco años está teniendo un gran impacto en la
seguridad alimentaria de Haití, no solo por el control de las carreteras en las
secuestran y extorsionan a los conductores. Las bandas armadas también invaden
las regiones consideradas como el granero del país.
Productos dominicanos como los cocos, los
higos bananeros y los huevos apenas se encuentran en los mercados de Haití y,
de encontrarse, su precio se ha duplicado o incluso triplicado en pocos días.
Además, ha comenzado a circular la idea entre comerciantes y consumidores de
que pueden estar envenenados.
Y ante la escasez aumenta el contrabando.
Los pocos productos dominicanos que continúan entrando en Haití lo hacen
ilegalmente, entre ellos un gran número de huevos podridos que han invadido los
mercados en los últimos días.
Vídeos que circulan en redes sociales
muestran a personas cruzando a pie zonas fronterizas no controladas para
comprar productos dominicanos y venderlos en el mercado haitiano, y varios
comerciantes confirmaron que encuentran productos gracias al contrabando que
existe entre los dos países desde hace décadas.
Actitud frente a la crisis.- Eliette Pierre aún
consigue productos dominicanos a pesar del cierre de la frontera. “Nos las
arreglamos para encontrar productos, aunque sean caros”, explicó, sin ambages.
Este comerciante vende salami, perritos
calientes, carne y alitas de pollo procedentes de la República Dominicana y
admite que el cierre de la frontera “está teniendo un impacto” en su negocio,
pero “eso no es un problema”, para él lo importante es continuar y terminar el
canal de riego, que definió como “un proyecto excelente”.
No importan las pérdidas “mientras
participemos en un proyecto para nuestro bienestar. Los dominicanos tienen que
dejar de tomarnos por tontos”, añadió, mientras atendía a los compradores.
“El canal o la muerte”.- El apoyo de la
población a la construcción del canal se hace patente en eslóganes como “El
canal no se detendrá” (KPK en creole) o “el canal o la muerte”, que están por
todas partes.
En las redes sociales se ha lanzado una
verdadera campaña para volver al consumo de productos locales. Es una de las pocas
veces en la historia reciente del país que se aprecia un sentimiento
nacionalista y de unidad en torno a un proyecto ante el que cristianos,
budistas, intelectuales, profesionales y agricultores se dan la mano.
“Las fronteras deben permanecer cerradas.
Los dominicanos pueden quedarse con sus productos, nosotros vamos a vender
otras cosas. En vez de comer carne, comeremos arenques y bacalao. Los haitianos
comerán lo que encuentren. Dios nos ayudará, no moriremos. Y después, seremos
autosuficientes”, dijo Eliette Pierre, tendera que también se formó como
especialista en informática.
“Un enemigo común”.- La idea aquí es
dar al presidente dominicano y a los dominicanos una lección de historia,
recordarles de lo que son capaces los haitianos cuando unen sus fuerzas para
luchar contra un enemigo común.
Como consecuencia, se está produciendo una
revalorización sin precedentes de la producción local, explicó otra vendedora,
Simone, cuyas frutas y verduras son de producción haitiana.
“Haití lo produce todo. Si no hubiera
inseguridad, podríamos encontrar todo lo que necesitamos para comer”, opinó.
“Resistimos. No tenemos ningún problema”,
dijo, convencida de que “el canal no se va a parar. El canal será nuestro. Nos
beneficiará. Los extranjeros no te quieren. Lo único que hacen es explotarte”,
agregó.
El presidente dominicano, Luis Abinader, decretó el cierre de las fronteras con Haití desde el 15 de septiembre para forzar la paralización de los trabajos de toma de agua, aunque las medidas no han frenado el proyecto y, mientras, del lado dominicano comerciantes y productores sufren pérdidas millonarias por la falta de comercio con Haití, obligando al Gobierno a acudir en su auxilio.
Demandan mantener cierre
fronterizo.-
La tarde de este domingo, cientos de personas se manifestaron en los
alrededores de la estación Juan Bosch del Metro de Santo Domingo, en la avenida
27 de Febrero con el propósito de mostrar su apoyo al cierre de la frontera
dominicana, medida que fue tomada por el presidente Luis Abinader el pasado 14
de septiembre.
La organización Antigua Orden Domininicana
(AOD) y Los Trinitarios, fueron los propulsores del evento, donde ciudadanos
con banderas en mano y gritando “el pueblo unido, jamás será vencido”,
marcharon desde la avenida Máximo Gómez, recorrieron la avenida Independencia
hasta llegar al parque Independencia.
Con esta manifestación, los jóvenes
reclamaban que se mantenga el cierre de la frontera de República Dominicana con
Haití, para así preservar la soberanía dominicana ante la presencia de
nacionales haitianos en el país.
“Patria, Patria. ¿Qué es lo que somos?
Trinitarios”, vociferaban una y otra vez la parte de la juventud que se dio
cita al lugar.
Ángelo Vásquez, quien es líder de la
Antigua Orden Dominicana, indicó que el único objetivo de la organización es
enviar el mensaje de que el presidente Abinader mantenga el cierre de la
frontera.
Fuentes: Agencias internacionales
de prensa, reportes periodísticos desde Dajabón, manifestación frente a
estación Juan Bosch, del Metro de Santo Domingo y archivos periodísticos.



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