
Este miércoles, 25 de agosto, se cumplen 25 años de la muerte de la princesa Diana de Gales. Aún persisten diversas teorías sobre el accidente. Entre
esas teorías conspirativas está el mito de que la princesa fue asesinada.
Mientras, médico relata los últimos momentos de la princesa Diana. E investigaciones demostraron que ese médico hizo
todo lo posible por salvarle la vida.
Londres, Inglaterra.- Un cuarto de siglo después de la muerte de Diana de Gales, las teorías conspirativas siguen alimentando mitos como que la princesa fue asesinada o que la familia real británica estuvo implicada, a pesar de que las investigaciones oficiales mantienen que falleció en un accidente de coche en París.
Así lo confirmó finalmente en 2008 la
pesquisa judicial británica sobre la muerte de Lady Di, de 36 años, y su novio
Dodi al Fayed, de 42, al concluir que la tragedia se debió a un homicidio por
imprudencia.
La culpa recayó, según las pruebas
recabadas por la policía, en Henri Paul, el conductor del Mercedes que se
estrelló en el Puente del Alma de París en la noche del 30 de agosto de 1997,
cuando el vehículo era perseguido por un grupo de fotógrafos a la caza de la
valiosa instantánea de la entonces mujer más famosa del mundo.
Solo sobrevivió el guardaespaldas de la
pareja, Trevor Rees Jones, quien, no obstante, nunca pudo aportar un testimonio
esclarecedor sobre este suceso porque sufrió amnesia, circunstancia que ha
cargado de sospechas a los conspiranoicos, que entienden que pudo ser
silenciado.
El jurado de aquella investigación también
consideró culpables de homicidio por imprudencia a los "paparazzi"
que seguían al vehículo, foco en un principio de la ola de indignación que se
dirigió hacia los medios sensacionalistas.
"Lo hizo la reina".- Sobre estas mismas hipótesis
trabajaron los primeros efectivos de la Brigada Criminal de París que llegaron
a la escena del accidente, pero en los días siguientes ya comenzaron a correr
como la pólvora todo tipo de teorías, algunas impulsadas por un internet
todavía en su infancia y otras defendidas por personajes clave.
Apenas 24 horas después del suceso,
Mohamed Al Fayed, padre de Dodi y entonces dueño de los grandes almacenes
Harrods, pidió la apertura de una instrucción judicial por homicidio
involuntario, al tiempo que la Fiscalía parisina anunciaba que Paul triplicaba
la tasa de alcohol en sangre permitida.
Varios días después, se celebró el funeral
en memoria de Lady Di en la Abadía de Westminster (Londres), en el que el
hermano de la princesa, Charles, cargó contra la prensa. Después tuvo lugar el
entierro privado de la princesa en la casa familiar de los Spencer, Althorp
House, en Northamptonshire, centro-norte de Inglaterra.
Se estaban sentando las bases para que
arraigasen las sospechas más inverosímiles, como demuestran algunos grafitis
que aparecieron cerca del puente del Alma: "Paparazzi asesinos" o
"Lo hizo la Reina".
Ahí comienza un viaje hacia la madriguera
del conejo de Alicia en el país de la maravilla, el lugar al que recomiendan
acudir los conspiranoicos en busca de respuestas, ya sea para desmontar la
pandemia, el cambio climático o la muerte de Diana.
Un agujero del que es difícil salir,
porque resulta tentador pensar que algún fotógrafo no trabajaba realmente para
los medios, sino para los servicios secretos encargados de ejecutarla, una de
las teorías que explora ahora el canal británico Channel 4 en un documental de cuatro
capítulos: "Investigating Diana: Death in Paris"
(Investigando a Diana: Muerte en París).
El programa, realizado al más puro estilo
del género "true crime" (crímenes reales), aborda, por ejemplo, la
posibilidad de que los ataques contra la prensa sensacionalista sirvieron para
desviar la atención de los verdaderos autores, según expone en la cinta el
propio Al Fayed en declaraciones recientes.
El magnate egipcio repite así las tesis
que ha mantenido durante los últimos 25 años, en las que asegura
que la muerte de su hijo y la princesa se debió a "un complot" porque
ambos tenían planes de boda.
Sicarios para asesinar a Diana.- Sigue sin creerse
las conclusiones de dos investigaciones, la policial de 2006 y la judicial de
2008, que aseguran que fue "trágico accidente" y un homicidio por
imprudencia, respectivamente.
Continúa aferrándose, por ejemplo, a una
carta que publicó el tabloide británico "Daily Mirror" en la
que Diana,
diez meses antes de su fallecimiento, dice que su marido, Carlos de Inglaterra,
tramaba un plan para matarla en un accidente de coche, por lo que llegó a ser
interrogado por la policía.
Por ello, Al Fayed acusó a la familia real de
conspirar para que los servicios secretos asesinaran a Diana y
Dodi porque la princesa estaba embarazada de su hijo, un musulmán.
Su dedo acusador apuntó directamente hacia
el marido de Isabel II, el ya fallecido duque de Edimburgo.
En este contexto, el citado documental
explora la existencia de sicarios, con testimonios de un testigo que afirma
que, justo antes del siniestro, vio un haz de luz, quizá un flash de una
cámara, saliendo de una motocicleta que adelantó al Mercedes, dejando entrever
que el fogonazo sirvió para que Henri perdiese el control.
Otra testigo asegura que vio un Fiat Uno
blanco salir zigzagueando del túnel momentos después del accidente, con un
hombre de "piel oscura" al volante y un gran perro con bozal en el
asiento trasero del coche, que tenía, recuerda, las luces traseras rotas.
La entonces jefa de la Brigada Criminal,
Martin Monteil, confirma que se encontraron trazas de pintura blanca en el
Mercedes Benz y restos de cristales de luces en el asfalto, si bien confiesa
que ninguno de esos testimonios arrojó pruebas concluyentes.
Sea como fuere, el documental sobre Diana tiene enganchados a millones de británicos estos días, lo que demuestra que la princesa sigue tan vigente ahora como hace 25 años, al igual, por desgracia, que las teorías conspirativas.
Relato
del médico.-
La mujer estaba doblada sobre el suelo de un Mercedes destruido, inconsciente y
luchando por respirar. El médico francés no sabía quién era, sólo estaba
enfocado en tratar de salvarla.
Veinticinco años después, el médico
Frederic Mailliez sigue marcado por lo que ocurrió en el Túnel Alma en París el
31 de agosto de 1997 — y la idea de que fue una de las últimas personas en ver
a la princesa
Diana viva.
“Me doy cuenta de que mi nombre siempre
estará asociado a esta noche trágica”, dijo Mailliez, quien iba a su casa tras
una fiesta cuando se topó con el choque. “Me siento un poco responsable por sus
últimos momentos”, afirma.
Gran Bretaña y los admiradores de Diana de
todo el mundo conmemoran un cuarto de siglo desde su fallecimiento. Mailliez
recordó los momentos tras el choque.
Los
hechos.-
Esa noche Mailliez iba conduciendo en el túnel cuando vio un Mercedes Benz
humeante casi partido en dos.
“Caminé hacia los escombros, abrí la
puerta y miré dentro”, recuerda.
Lo que vio: “Cuatro personas, dos de ellas
aparentemente muertas, no hubo reacción, no respiraban, y los otros dos, del
lado derecho, estaban vivos, pero en estado grave. El pasajero del asiento de
adelante gritaba, estaba respirando. Podía esperar unos minutos. La pasajera
femenina, una joven mujer, estaba sobre sus rodillas en el piso del Mercedes
Benz, tenía la cabeza baja. Le costaba trabajo respirar. Necesitaba asistencia
rápido”.
Corrió hacia su auto para llamar a los
servicios de emergencia y tomar una bolsa para ayudarle a respirar.
“Ella estaba inconsciente”, dijo.
Y agregó: “Gracias a mi bolsa respiratoria
(...) ella recuperó un poco de energía, pero no podía decir nada”.
El doctor Frederic Mailliez se enteró
después en las noticias, junto con el resto del mundo, que la mujer a la que
atendió era Diana, un tesoro nacional de Gran Bretaña adorada por millones.
“Sé que es sorprendente, pero no reconocí
a la princesa Diana”, dijo. “Estaba en el auto en el asiento de atrás
dando asistencia. Me di cuenta de que ella era muy hermosa, pero mi atención
estaba tan enfocada en lo que tenía que hacer para salvar su vida que no tuve
tiempo de pensar quién era esta mujer”.
“Alguien detrás de mí me dijo que las
víctimas hablaban inglés, así que comencé a hablar en inglés, diciendo que era
un médico y llamé a la ambulancia”, dijo. “Traté de reconfortarla”.
Fuentes: Agencias internacionales de prensa y archivos periodísticos.


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