Pero, en la Administración de Punta Catalina restan calidad a dicho estudio.
Baní, provincia Peravia.- La contaminación de la Central Termoeléctrica Punta Catalina (CTPC) no solo cubre gran parte de la República Dominicana, sino que también afecta a todo Haití y alcanza la costa este de Cuba y de Jamaica, según revela el informe final del estudio sobre la contaminación de esta central que por medio año se estuvo realizando en la provincia Peravia.
Este estudio se dio a conocer durante un
acto en que también fueron reconocidos monseñor Víctor Masalles, obispo de
la diócesis de Baní, Leónidas Díaz (Don
Yiyo), presidente de la Ayuntamiento de Baní, del 2020 a 2022, al Hospital
Municipal de Nizao y a Radio Salvación Internacional, 810 AM, por sus
aportes a la investigación.
Esta contaminación consiste en la emisión
de micropartículas 2.5 micras, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, así
como de cenizas volantes de carbón, ácido y mercurio, sustancias tóxicas que
afectan a la salud humana, según afirma el estudio.
La investigación, con el apoyo del Centro
de Investigación sobre la Energía y la Calidad del Aire, CREA, de Finlandia,
determinó a través de la aplicación de un sistema de modelización, las
enfermedades que esta contaminación está produciendo, cuántas personas están
siendo afectadas, la cantidad de muertes prematuras, los días perdidos por
estas enfermedades y por la invalidez que provocarán, y finalmente el costo en
la economía.
El estudio proyecta en el peor escenario
de esta contaminación que en la provincia Peravia, donde están localizadas las
plantas de carbón de Punta Catalina, se producirán cinco muertes prematuras al
año, 510 días de baja por enfermedad, 108 años de vida perdidos y cinco años de
vida vividos con discapacidades.
Mientras en la República Dominicana, según
esta proyección, se producirán 57 muertes prematuras al año, 2,473 muertes
prematuras durante los 30 años de vida útil de la central; 13,896 días de baja
por enfermedad que para el año 2051 serán 530,341 días; 1,325 años de vida
perdidos que al 2051 sumarán 57,311, y 125 años de vida vividos con
discapacidades que alcanzarán 5,399 años en total para el 2051.
El estudio establece que en Haití los
impactos son aún mayores, debido a la contaminación transfronteriza provocada
por la dirección del viento, la orografía y las condiciones climáticas del
país.
En el vecino país ocurrirán 127 muertes prematuras
anuales, 41,655 días de baja por enfermedad, 3,434 años de vida perdidos, y 418
años vividos con discapacidades.
El informe asegura que la exactitud de
estos números es de 95%.
Identificó como causa de las muertes
prematuras, a la diabetes, cardiopatía isquémica, cáncer de pulmón, infecciones
de las vías respiratorias inferiores y otras enfermedades no transmisibles.
También citó como efecto de la contaminación una gran incidencia de asma en
niños, de nacimientos prematuros y nacimientos con bajo peso.
Los costos económicos de esta contaminación al año en el país será 30.1 millones de dólares y en los 30 años de vida útil de Punta Catalina será de 1,230 millones de dólares. En Haití tendrá un costo económico de 22.8 millones de dólares anuales.
Lo ordenó el presidente Abinader.- El origen del
estudio fue el encuentro que se produjo el 3 de agosto del año pasado en el
Palacio Nacional entre el presidente de la República, Luís Abinader, quien
recibió, acompañado del ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales,
Orlando Jorge Mera, a representantes de la provincia Peravia, del Instituto de
Abogados para la Protección del Medio Ambiente, INSAPROMA, y del Comité
Nacional de Lucha Contra el Cambio Climático, CNLCC.
En esa ocasión el presidente de la República
ordenó al entonces ministro Jorge Mera que realizara un estudio sobre la
contaminación de Punta Catalina, junto con los sectores de la provincia Peravia
y organizaciones presentes en la reunión, en 60 días, con la finalidad de tomar
una decisión definitiva sobre estas plantas de carbón.
Al poco tiempo de iniciado los trabajos,
el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, abandonó el estudio sin
ofrecer ninguna explicación, pero diferentes sectores de la provincia, con el
apoyo de un equipo interdisciplinario de expertos voluntarios, de INSAPROMA y
del CNLCC, con la asesoría y la colaboración de instituciones académicas y
científicas de los EUA, España, Italia y Finlandia, continuaron la
investigación hasta terminarla.
Las comunidades de Nizao, Don Gregorio,
Santana, Catalina, Pizarrete, Carretón y Paya se integraron en equipos de
trabajo que investigaron las emisiones aéreas de gases y de micropartículas de
Punta Catalina; las cenizas de carbón y sus impactos en el aire, suelo y aguas
superficiales y subterráneas; los impactos de esta central en los cultivos, en
la salud y, finalmente, en el litoral costero marino.
El grupo de expertos estuvo integrado por
el ingeniero electromecánico Raúl Cabrera, el químico especialista en calidad
de aire, Nikko Médici, el químico Marcos Rodríguez, el agrónomo Milton
Martínez, los epidemiólogos Adelaida Oreste y Carlos Sánchez, y el químico y
doctor en costas, Adrián Gutiérrez. La mayoría de estos expertos son docentes
de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD.
El estudio recibió apoyo de la Junta
Municipal Electoral de Nizao que suministró copia de las actas de defunción
desde 2016 hasta 2021, y del Hospital de Nizao que contribuyó con información,
data y con el análisis de los resultados de los grupos focales y de las
estadísticas de salud.
La Universidad de Duke, Durham, Carolina
del Norte, EUA, Alianza Mundial de Derecho Ambiental, ELAW, de Oregón, EUA, el
Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente, IIDMA, de Madrid, España,
Re:COMMON de Roma, Italia, y el Centro de Investigación sobre Energía y Calidad
de Aire, CREA, de Helsinki, Finlandia, asesoraron, tomaron parte activa de la
investigación y colaboraron con los análisis de laboratorios. También el
laboratorio de la Facultad de Ciencias de la UASD y el laboratorio privado GeSA
colaboraron con la investigación.
Un error que jamás debió haberse cometido
El estudio concluyó que la construcción de
la Central Termoeléctrica Punta Catalina, CTPC, para que operara a carbón
mineral fue un grave error que está dañando el medio ambiente, la salud y los
sistemas productivos, infligiendo grandes sufrimientos a la población,
especialmente de la provincia Peravia.
Este error está retrasando la adopción de
energías limpias y renovables, y por tanto el desarrollo sostenible de la
República Dominicana y el combate al cambio climático que amenaza la
supervivencia del país y de todo el planeta, en opinión del estudio.
Advierte sobre el gran riesgo que
existe de que las inmensas montañas de cenizas tóxicas contaminen, además del
aire y el suelo, el acuífero de Valdesia, que es una de las mayores reservas de
agua de la isla.
El estudio comprobó que los cultivos en
las cercanías de la central y de las montañas de cenizas tóxicas están siendo
afectados, especialmente los más sensibles como el de la lechosa (papaya), de
melón y de tomates.
Por la gran cantidad de cal que contienen
los residuos de Punta Catalina arrojados a la intemperie también pueden alterar
el pH de los suelos, reduciendo la productividad de estos terrenos.
El estudio estableció sin ningún margen de
dudas, que la construcción del largo espigón del puerto carbonero de Punta
Catalina es el responsable de que la marea y las corrientes marinas hicieran
desaparecer la playa de Sabana Uvero de Paya.
También Punta Catalina es responsable de
la desaparición de la vida marina al oeste de este espigón como consecuencia de
la sedimentación del fondo del mar con los escombros del embarcadero construido
y posteriormente destruido, de las virutas de carbón caídas de los barcos que
transportan este fósil al país, y por el vertido de agua caliente al mar a poca
distancia de la costa.
Se hizo tarde para cambiar a Punta
Catalina a gas natural
El informe final del estudio recomienda el
cierre de Punta Catalina por los grandes daños que produce a la provincia
Peravia, a gran parte del territorio nacional y a todo Haití.
Descarta la conversión a gas natural de
Punta Catalina, porque este combustible es tan caro o más que el carbón, e
igualmente muy difícil de obtener en el mercado internacional.
Explica que como consecuencia de la guerra
energética que ha desencadenado el conflicto entre Rusia y Ucrania, CTPC se ha
transformado en un activo varado que no puede continuar operando a carbón ni
tampoco a gas natural, por razones ambientales, de costos y de suministro.
Intentar continuar operando a Punta
Catalina con estos combustibles, en caso de que el país consiguiera su
suministro, representaría una gran pérdida económica frente a las energías
renovables que son cada vez más baratas, aclara el estudio.
Recomendó al Gobierno que en un plazo de
18 meses sin prórroga cierre a la Central Termoeléctrica Punta Catalina (CTPC),
y durante este período reemplace, todo o una gran parte, los 752 megavatios
generados por estas plantas de carbón, por energías renovables bajo diferentes
fuentes y modalidades.
Sugiere que se revisen las normas y los
estándares del país que regulan las emisiones de gases y de micropartículas
para actualizarlos en relación a las disposiciones adoptadas por la
Organización Mundial de la Salud, OMS, con la finalidad de que la normativa
proteja de manera efectiva la salud de la población.
Igualmente plantea el traslado fuera del
país de las cenizas tóxicas depositadas en el batey San José y de las demás que
continúen produciendo las plantas de carbón de Punta Catalina.
El informe final del estudio sostiene que el Gobierno y la Central Termoeléctrica Punta Catalina, CTPC, deben remediar, hasta donde sea posible, los daños causados por estas plantas de carbón, e indemnizar a las personas afectadas, así como llevar ante la justicia a los responsables de haber causado estos daños.
Restan calidad a investigación.- La Central
Termoeléctrica de Punta Catalina atribuyó a “mentes calenturientas” el informe
dado a conocer sobre los niveles de contaminación de esa central “presuntamente
extensa y hasta de ultramar, un hallazgo no sólo hiperbólico, sino que carece
de precedente”.
La entidad en una declaración enviada a
este diario dijo que “desconocemos el rigor con el que se elaboró el citado
informe, pero con el nivel de contaminación que se le imputa a la
Termoeléctrica Punta Catalina, habría sido prácticamente imposible la
consecución de financiamiento por parte de bancos europeos, muy sensibles a los
temas ambientales. Es decir, estamos ante un debate bizantino”.
La acusación.- La declaración es
en respuesta al “Estudio sobre la contaminación de Punta Catalina”, realizado
entre el 3 de agosto de 2021 y el 12 de mayo de 2022.
El origen del estudio fue el encuentro que
se produjo el 3 de agosto del año pasado en el Palacio Nacional entre el
presidente Luis Abinader con representantes de la provincia Peravia, del
Instituto de Abogados para la Protección del Medio Ambiente, Insaproma y del
Comité Nacional de Lucha contra el Cambio Climático, CNLCC.
De acuerdo con los resultados de ese
estudio, Punta Catalina no sólo está contaminando en República Dominicana, sino
también en Haití, Jamaica y Cuba. Y ese nivel de contaminación provocaría daños
a la agricultura y muerte a decenas de personas en esos países.
Dicho estudio, con el apoyo del Centro de
Investigación sobre la Energía y la Calidad del Aire, CREA, de Finlandia,
determinó a través de la aplicación de un sistema de modelización, las
enfermedades que esta contaminación está produciendo, cuántas personas están
siendo afectadas, la cantidad de muertes prematuras, los días perdidos por
estas enfermedades y por la invalidez que provocarán, y finalmente el costo en
la economía.
Al poco tiempo de iniciado los trabajos,
el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, abandonó el estudio sin
ofrecer ninguna explicación.
Respuesta.- En respuesta a
esa acusación, la Central Termoeléctrica Punta Catalina, reconoció que “en
mayor o menor medida no existe en el mundo actividad de generación eléctrica
que no deje una huella ambiental en algún tramo, pero tampoco son neutrales
frente al medio ambiente las actividades cotidianas de los promotores del
citado estudio (transporte, consumo, construcción, etc.).
“La termoeléctrica Punta Catalina no es
neutral, pero cuenta con mecanismos de mitigación del impacto ambiental de
última generación, específicamente un Sistema de Control de Calidad del Aire
que reduce dióxido de carbono y el trióxido de azufre hasta en un 98%”, de
acuerdo con la declaración.
En la declaración se llama la atención
acerca de que “de hecho, el mismo informe que circula reconoce que los
resultados de monitoreo, los valores de CTPC, son menores de lo que estipulan
las normas locales e internacionales como la Agencia de Protección Ambiental de
los Estados Unidos (USEPA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En su respuesta, destaca que “pedir el
cierre de la Termoeléctrica Punta Catalina es el colmo del absurdo, sólo
anidado en mentes calenturientas o posiblemente impactadas por un golpe de
surrealismo tropical, pues implicaría quitar al país el 30% de la oferta
eléctrica y en pocas palabras apagar parcialmente a la República Dominicana”.
“De forma algo básica, también escuchamos
versiones sobre la conversión a gas natural de las unidades de Punta Catalina,
algo realmente complejo, una operación mayor que supone grandes inversiones,
además de paralizar el aporte de energía al sistema proveniente de estas
generadoras. ¿De dónde sacaremos el gas natural? Sería una pregunta obligada”,
se indicó en la Nota de Punta Catalina.
Embestida.- La Central Termoeléctrica Punta Catalina, en respuesta, dijo que si la embestida va hacia la producción de electricidad sobre la base de carbón (y no específicamente una campaña selectiva contra PC), entonces habría de esperarse que también esto afecte en general a la generación con ese combustible, que representa el 30% de la variada canasta de generación con que cuenta el país y que garantiza la seguridad energética.




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