La lujosa
embarcación (en la foto) zarpó del Puerto Don Diego y nadie dice nada.
Santo Domingo.- Misterio, silencio e incógnitas, es el lienzo que envuelve la estadía del lujoso yate Flyng Fox que, tras permanecer un mes anclado en el Puerto Don Diego, en la avenida Francisco Alberto Caanaño Deñó (Avenida del Puerto), en Sans Sousi, solo deja atrás algunos recuerdos.
Igual como vino, se fue: en silencio y
dejando un dudas sin aclarar y temas pendientes deresolver.
Es el lujoso yate Flying Fox zarpó con
rumbo desconocido, sin saberse quiénes son sus ocupantes y el motivo de haber
anclado en República Dominicana, además de una investigación del Ministerio
Público hace unas tres semanas por presunto tráfico ilícito de armas.
Este viernes cerca del mediodía, parte del
personal del puerto informaron a reporteros de prensa de Santo Domingo que el
Flying Fox se había retirado alrededor de las diez de la mañana y que no sabían
hacia dónde.
El Ministerio Público solo se limitó a
confirmar la partida del barco. La embarcación está vinculada al magnate ruso
Dmitry Kamenshchik, quien en su país es dueño del aeropuerto Domodedovo en
Moscú, según revelado por la revista Forbes.
Flying Fox es uno de los yates más grandes
del mundo y puede recibir en sus instalaciones un total de 25 personas.
El
yate fue cateado el 25 de marzo.- El pasado 25 de marzo, agentes de la
oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de Estados Unidos (HSI, por
sus siglas en inglés) y otros organismos dominicanos como la Dirección General
de Aduanas (DGA) realizaron una visita al barco sin que trascendiera lo
ocurrido dentro.
Sin embargo, una semana después, el
primero de abril, el yate fue intervenido por varios agentes del Ministerio
Público, Aduanas, fuerzas militares y parte del HSI. Todo esto como parte de su
investigación "sobre presunto lavado de activos y tráfico de armas”.
En ese entonces, el MP dijo que Estados
Unidos "tiene abierta una investigación en contra de varios objetivos
dedicados al lavado de activos a escala internacional". Durante el tiempo
que duró en el Puerto Don Diego, el yate generó polémica e interés sobre
quiénes son sus ocupantes, las características que tiene, y lo que encontraron
las autoridades en las pesquisas realizadas.
El Flying Fox mide 136 metros de eslora,
cuenta con once cabinas, un helipuerto, una piscina de 12 metros, un spa
de dos pisos y 400 metros cuadrados, un cine y un centro profesional de
buceo, entre otras instalaciones.
La empresa Imperial Yachts alquila el
barco por una tarifa mínima de 3,5 millones de dólares semanales, según
informaciones de la página web de esta concesionaria. Otros detalles del yate
Cuenta con un diseño cautivador, con un
amplio espacio Tiene un diseño espectacular, el voluminoso espacio en el que se
incluye terrazas marinas, piscina de popa, plataformas.
Además, se contempla con dos “helipuertos gemelos”, área de spa, cine con butacas, entre otros espacios.


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