Los
obispos hablan sobre el amor que deben tener los padres hacia sus hijos, del
abandono de niños haitianos y dominicanos. Condenaron el aborto y advierten
sobre el abuso del consumo de drogas y alcohol. También citan como negativo el
automedicarse y la música estruendosa. Críticas se extienden
a algunos servidores públicos "que hacen una diligencia, y por insignificante
que sea, suponga una pérdida de tiempo y energía”. Obispos también “dan funda” a quienes "buscan fama mediante las redes sociales".
Por Vianelo Perdomo
Santo Domingo.- Como cada Viernes Santos, la Iglesia Católica dirigió el Sermón de las Siete Palabras, con mensajes cargados de crítica a lo que nuestros obispos entienden que no está mal, pero con la fe y la esperanza de que aún estamos a tiempo de cambiar muchas cosas y tener una mejor sociedad.
En el Sermón de las Siete
Palabras se reflexiona sobre las siete palabras que Jesucristo pronunció en la cruz, y los Viernes Santos son
meditadas y actualizadas a la vida social del pueblo dominicano.
La Iglesia católica criticó los abortos, la pobreza y a los “depredadores” del erario, en su acostumbrado Sermón de las Siete Palabras que cada Viernes Santos se realiza en la Catedral Primada de América.
Primera Palabra.- El obispo auxiliar de Santo Domingo, José Amable Durán Pineo, estuvo a su cargo la primera palabra: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hace”. En ella señaló que Jesucristo todavía es traicionado, humillado y crucificado en los millones de niños no nacidos.
“Porque han sido cruel y vilmente asesinados en el vientre de sus propias madres. O tantos tratados como simple objetos de experimento”, agregó. Durán Pineo también juzgó las violaciones a niños y adolescentes y que las mujeres son vendidas y asesinadas.
También, clamó por los pobres de la República Dominicana, pidió por los presos que viven en condiciones inhumanas y porque se acaben las injusticias “de los depredadores del erario” y los que “engordan” evadiendo impuestos.
“Padre, perdónanos porque por nuestra ceguera espiritual no entendemos la hondura del pecado y las horribles penas que por ellas merecemos”, dijo el sacerdote.
Estabilidad y Seguridad.- Por estabilidad y seguridad social pidió este Viernes Santo la Iglesia católica en el Sermón de las Siete Palabras. Con la frase “Hoy estarás conmigo en el paraíso” se reflexionó sobre el tipo de sociedad que se busca alcanzar en la República Dominicana.
Monseñor Faustino Burgos Brisman advirtió que si no se buscan soluciones el país puede caer en la filosofía del rechazo, la que deja de lado a quienes están en la informalidad del mercado laboral.
Burgos Brisman criticó que se deje fuera de los programas sociales a “muchos trabajadores” y a sus familias. “Se hace urgente y necesario encontrar salidas dignas a situaciones irregulares”, agregó en la segunda reflexión del Sermón de las Siete Palabras.
También, juzgó la “negación” de los derechos sociales, por lo que pidió que se proporcione a las familias las oportunidades necesarias que le ofrezcan estabilidad y seguridad social.
El consumo de drogas y lo que la Iglesia católica llamó falsas ideologías también fueron parte del contenido reflexionado.
Burgos Brisman señaló que hay quienes creen que el lugar al que el hijo de Dios se refirió como paraíso está “en las gosaderas pasajeras que se consiguen en estimulantes o sucedáneos”. El obispo criticó a quienes ofertan ese paraíso basado falsedades.
Tercera palabra.- En la tercera palabra el arzobispo de Santo Domingo, Monseñor Francisco Osoria de la Cruz habló del amor que deben tener los padres con los hijos. Teniendo como ejemplo a María y la virgen de la Altagracia.
“Mujer, he ahí tu hijo. Hijo, he ahí tu madre” con estas, las terceras del
sermón de las siete palabras, el Monseñor Francisco Ozoria Acosta invitó a los
cristianos a reconocer la maternidad de la virgen María e
imitar sus acciones.
"Todos nosotros, los discípulos de Jesús, tenemos que
reconocer esa maternidad de María y sentirnos amados y cuidados por ella como
sus hijos", expresó durante su intervención.
Ozoria Acosta llamó a una contemplación de estas palabras en doble
vía, una primera vía de una acción de la madre al hijo y una segunda del
hijo a la madre.
El monseñor resaltó que el mejor
regalo de Jesús para la humanidad, lo hizo en la cruz al “entregarnos a su
madre”.
Asimismo, reiteró a los feligreses que "Acoger a María como madre nos conducirá a ser como ella, a imitarla en su sensibilidad ante los problemas y las necesidades de los demás".
Cuarta Palabra.- “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado”. El cuarto mensaje del sermón de las Siete Palabras de la
Iglesia Católica condena el abandono por las autoridades de los niños
dominicanos y haitianos en las calles del país.
A
través de la frase “Dios mío, Dios mío ¿Por
qué me has abandonado”, monseñor Cecilio Raúl Berzosa Martínez, habló sobre
el grito del dolor encarnado en tantas personas abandonadas.
El obispo Monseñor Cecilio
Raúl Berzosa Martínez, durante la lectura del Sermón de las Siete Palabras,
pidió por los ciudadanos que son acosados constantemente en la redes sociales
de la manera “más cruel y cobarde” por otros usuarios.
Durante su pronunciación de la cuarta palabra denominada “Dios
mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?” monseñor Berzosa Martínez dijo haber
palpado muchas soledades y abandono en dominicanos e hizo énfasis en todos esos
que no se atreverían a gritar como lo hizo Jesús en su momento.
Cuestionó que muchos niños dominicanos y haitianos están en el
abandono específicamente en el sector el Café de Herrera.
También citó a los niños que tienen alguna
discapacidad y que no están recibiendo las atenciones
necesarias y “ni siquiera sus madres”, sostuvo.
En ese mismo sentido, hizo énfasis en el hacinamiento que hoy en
día son víctimas algunas familias dominicanas y por los enfermos que no tiene un
acceso digno a la salud y
que fueron víctimas mortales del covid durante la incidencia de la enfermedad.
Pidió por los vendedores ambulantes que días tras días abarcan
las calles de los semáforos para poder sobrevivir, en especial esos ciudadanos
que no tienen documentación y están de manera ilegal en el territorio nacional.
Reclamó, además por las “jóvenes embarazadas repudiadas”, por
los que se dedican a los juegos de azar y por todos los que se dedican a la
prostitución en todo el perímetro del Malecón de Santo Domingo y en otros
lugares.
El monseñor Berzosa Martínez también pidió por los enfermos psíquicos que no tienen recursos, por las mujeres maltratadas, víctimas de violencia machista, los castigados por leyes y penas injustas.
Quinta palabra.- En la quinta palabra, el monseñor Ramón Benito Ángeles,
advirtió a la población sobre el uso excesivo de las drogas, medicamentos
recetados, música estruendosa así como el baile descontrolado para
encontrar la felicidad.
“Nuestro país vive momentos amargos donde muchos desean escapar de la
realidad, por eso tantas personas abusan del alcohol, de las drogas ilegales y
de los medicamentos recetados. Están buscando medicina que
cure el alma y la están buscando en lugares equivocados. Buscan en la música
estruendosa, en el baile descontrolado y en el vacilón la felicidad, que no
encuentran en sus vidas diarias", expresó Benito Ángeles.
Agregó
que: "Hay personas que buscan en la iglesia un escape para su problema,
quieren una adoración que les ayude a desconectarse del mundo no una que les
ayude a confrontar las situaciones difíciles en el momento y en el nombre del
señor".
Además,
manifestó que la figura de Jesús está dispuesta a brindar el amor y la
verdadera felicidad, para encontrar el camino pleno de la vida.
"Jesús
tenia sigue teniendo sed de amor y sed de respuestas propio del corazón
humano, la sed de amor y sed de respuestas, es propio del corazón humano
la sed de amor, no somos felices mientras alguien no nos ame en
profundidad", indicó.
Añadió
que "a Jesús le sucede lo mismo, el quiere nuestro amor, nuestro si, no
porque el lo necesite sino porque quiere regalar el gran don divino, y es el de
participar el mismo amor de Dios, uno y trino, Jesús tiene sed de que
recobremos nuestra verdadera libertad y dignidad".
De
igual manera, expresó que el amor Cristo en ocasiones es respondido con
desprecio por parte delas personas que aman más el dinero, el placer, las almas
y la comodidad, la vida de apariencia, y del apego de lo material
"Hemos abandonado la fuente de la verdadera vida para ir a beber a aljibes que no tienen agua o solo agua estancadas. Cristo tiene sed de nuestra conversión sincera, de que nuestro testimonio deje huellas de amor y de perdón. Y somos nosotros que tenemos sed de Dios y de su amor verdadero. Y es Cristo que nos da de beber, solo el nos sacia", concluyó.
Sexta Palabra.- En el sermón
número seis, monseñor Jorge Rodríguez aconsejó aprender a ser humildes,
dóciles y pacientes y no envidiar a aquellos que parecen felices y tener todo
de manera fácil.
“Cuán bueno y fructuoso es ser humilde,
dócil, paciente, cargar con la cruz de esta vida y de ninguna manera
envidiar a aquellos que parecen estar alegres en este mundo”, dijo.
Dijo que muchas aspiran en una vida feliz,
prospera y exitosa, pero sin el mínimo esfuerzo.
"No les gusta superarse, les basta
con hacerse famosos en las redes sociales o cualquier otro medio fácil o
rápido, o peor aún conseguir riqueza a través de las drogas o ilícitos",
indicó.
"Muchos no perduran en un empleo
porque no pueden obedecer a otros. En resumen no quieren sufrir, quieren
conseguir el éxito sin esforzarse", expresó.
De igual manera llamó a tener como ejemplo
a Jesús, no solo en su vida espiritual, sino también en su vida mortal.
“Ponemos a Cristo como ejemplo en su vida
espiritual, pero en su vida mortal también es ejemplo de vida y sacrificio".
"Con su pasión y muerte Jesús realizó
el mayor de los sacrificios, su muerte para la expiación de los pecados de
todos los hijos de Dios. En comparación con este sacrificio los demás que
hacían los judíos quedan como mera historia", subrayó.
Dijo que todos los cristianos debemos
aprender a hacer sacrificios espirituales, para ofrecer a Dios sacrificios
espirituales.
"En este sacrificio espiritual, lo
sacrificado debe ser santo, como los animales que se sacrificaban en el antiguo
testamento".
Llamó a imitar la simplicidad
y la mansedumbre del cordero, que no busca venganza, y el arduo trabajo
del buey que carga con mucho y aún así obedece a su amo.
"Aquellos que no siguen el ejemplo del cordero, no pueden ofrecer a Dios un sacrifico santo", expresó.
Séptima
Palabra.- El reverendo padre Domingo Legua Rudilla criticó a
algunos servidores públicos que hacen que “una diligencia, por insignificante
que sea” suponga una pérdida de tiempo y energía.
Durante la séptima palabra correspondiente
a la frase “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, indicó
que al buscar informaciones en servicios públicos le dicen “Aquí no es,
vaya a otra oficina. El director no está, venga usted más tarde. Se cayó el
sistema, vuelva usted mañana, etcétera”.
Además, recalcó que hay mucha
gente que está desenfocada en la vida y no sabe ni guardar
distancias ni estar en el sitio que les corresponde.
El reverendo también habló de la
importancia de saber estar donde le corresponde a cada quien. Y que, en su
caso, ha visto a políticos perdidos.
“Muchas veces he visto a papás y mamás perdidos,
profesores, industriales perdidos, sacerdotes perdidos, políticos perdidos, yo
mismo en alguna ocasión me he perdido”, señaló en el último sermón.
Aunque dijo que el mal se da más a conocer que el bien, también señaló que hay cada vez “más personas conscientes y enfocadas, no solo en sus respectivas profesiones, sino fuera de sus horarios laborables para atender a pobres y desvalidos en cualquier otra actividad altruista que hacen con autentico servicio”.









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