
Los
líderes de tu estirpe son tan escasos que se encuentran en franca extinción, es
por ello que tu legado te eleva cada día más.
Por
José Francisco Peña Guaba
Santo Domingo.- Hoy (este domingo), 6 de marzo de 2022, cumples 85 años, es mucho el tiempo que te separa del aquel mismo día en que naciste en 1937 en la Loma del Flaco, provincia Valverde, instante mismo en que desde la infancia tuviste que luchar contra el fatídico destino que te aparto de tus padres, y que por la negritud de tu piel tuviste que superar los mayores obstáculos, para poderte hacer un espacio en una sociedad en la que una parte de esta te discriminó, además de tu color, por tus orígenes humildes, producto de la gran inequidad social que paradójicamente se mantiene hasta nuestros días.
Las permanentes dificultades te
convirtieron en un gladiador, porque tuviste que luchar contra todo, hasta
contra aquellos malidicentes ciudadanos que buscaron afanosamente negarte hasta
tu propia nacionalidad, los mismos que no entendían como con el azabache color
de tu piel pudiste hacerte líder de las mayorías de un pueblo, que te mantiene
todavía vivo en su corazón, porque los hombres como tu Papá, simplemente no
mueren, solo cambian de ropaje espiritual y entran a la gloria, donde la
impronta de su providencial legado les impiden ser olvidados.
Fue ese carácter impetuoso, firme y
desafiante el que te hizo superar todos esos difíciles obstáculos que la vida
te impuso, nada te desvió ni un milímetro de tu ideal, porque tu valor
espartano hubo de ser tu armadura, para enfrentar las más sinuosas acechanzas y
peligros, a los fines de lograr construir la democracia que disfrutamos los
dominicanos hoy, por eso este tu agradecido pueblo te recuerda con orgulloso
cariño y admiración.
No tuviste que llegar al poder para entrar
a la historia y de qué manera, fue tu propia impronta que te dio un sitial en
ella, por esa inmarcesible presencia tuya que por tus procéricos hechos
mantendrá tu nombre por generaciones, simplemente, porque te convertiste en
inmortal, el mismo preciso lugar en el que no se necesita ser Presidente para
entrar.
Luchaste denodadamente por la libertad y
la igualdad por la que hoy en tu nombre siguen muchos luchando, por tus mismos
ideales de patria grande, son cientos de miles los que han recogido las
semillas que sembraste, para demandar justicia social y oportunidad a aquellos
desprovistos de fortuna, pero siguen Papá penosamente todavía, millones de
nacionales tratando de superar el ignominioso apartheid discriminatorio al que
aún nos impone nuestra minoritaria blanca oligarquía.
Lo peor Papá, es que todavía persisten las
mismas taras, que no adentran al más abyecto subdesarrollo como Nación y
seguimos siendo pasto de los más mezquinos intereses de los mismos de siempre,
los que solo les sirven al capital y que están a las órdenes de los que han
impuesto la agenda imperial internacional.
Lo que sí me alegra Papá es que hay muchos
como tú, que orgullosos exponen su color como muestra fehaciente de superación
en todos los ámbitos del quehacer nacional, desde las aulas, la música y hasta
en los deportes, son muchos los Peña Gómez que existen hoy, dispuestos a
plantarle cara a la vida y torcer el destino para superar con valerosa voluntad
igual que tú, las oprobiosas adversidades, para estos tú eres el vivo ejemplo,
de que se puede luchar hasta contra la propia naturaleza y vencerla, como así
lo demostró Simón Bolívar.
Estás Papá presente en todo jovenzuelo,
mestizo, mulato o negro, que demanda ser tratado igualmente sin discriminación
por el color de su piel, dispuesto a hacer valer sus derechos a costa de lo que
sea, para en bravura peñagomista defender lo que por derecho de ciudadanía les
confiere la Constitución.
Sigue siendo tu arrojo, talento,
inteligencia y gallardía, el ejemplo a emular por cientos de miles, para lo
cual sigues siendo norte, y que les hablan a sus hijos y nietos con frenética
admiración y compromiso, porque todavía para una gran mayoría de tu pueblo
sigues siendo su líder, no te niego Papá, el orgullo que sentimos los de tu
descendencia, cuando en la boca de un ciudadano que no te conoció, pero que por
referencia familiar, se expresa con especial afecto y admiración por ti.
Hoy Papá los peñagomistas no estamos bajo
una misma bandera, estamos en varios litorales políticos, y los principales
dirigentes de diferentes partidos se declaran tus discípulos, todo porque tu
impronta está más viva que nunca, y todos luchan por parecerse a ti, sabedores
que las condiciones del mundo en que naciste son muy diferentes, por lo cual tu
vida épica es difícilmente superable.
Tu acrisolada honestidad sigue siendo el
mayor de los ejemplos, donde hoy la corrupción lo ha permeado todo, por eso tu
vida humilde desprovista de todo interés económico es vista con asombro, en
esta nueva sociedad light donde casi todo tiene precio.
Los líderes de tu estirpe son tan escasos
que se encuentran en franca extinción, es por ello que tu legado te eleva cada
día más, mientras más baja tus restos a tu sepulcro, estos primeros 85 años te
encuentran en la boca de miles de humildes dominicanos que de manera permanente
evocan tu nombre y persisten en seguir tu obra.
¡Papá, estás hoy tan vivo!, como antes de aquel inolvidable y triste 10 de mayo de 1998 en que te convertiste en leyenda, y eso me produce una enorme satisfacción, ya que tu muerte, ese viaje hacia lo ignoto, te ha sido mucho más leve que como te fue la vida, porque más respeto y admiración has despertado después que emprendiste vuelo, solo para demostrarles a aquellos que maldijeron tu color, tus orígenes y hasta tu nombre, ¡qué los que entran a la historia por la puerta grande como tú, no mueren jamás!.
El autor, José Francisco Peña Guaba, es líder político, Presidente del Bloque Institucional Social Demócrata (BIS), Secretario General y vocero del Foro Permanente de Partidos Políticos (FOPPPREDOM). Desde muy joven, ha ocupado diversos cargos administrativos y consulares. Es diputado ante el Parlamento Centroamericano (PARLACEN).

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