Por: José Francisco Peña Guaba
Santo Domingo.- Se ha reavivado en nuestro país el tema de los dineros de origen ilícitos que se invierten en las campañas electorales, los llamados “dineros calientes”, como se les califica a los recursos que se gastan en realizar campañas políticas o en aportes hechos a los candidatos presidenciales, esa forma de llamar a las cuantiosas inversiones de dinero, principalmente proveniente del lavado y el narcotráfico viene desde Colombia, donde los poderosos cárteles de la droga financian todavía campañas de candidatos en todos los niveles de elección.
Por casualidad justamente en este momento
hay un gran escándalo que involucra en esa nación sudamericana a dos expresidentes,
Ernesto Samper (1994-1998) y Andrés Pastrana ( 1998-2002), con las
declaraciones en una carta del día 6 de este mes dirigida al expresidente
Pastrana por los hermanos Gilberto y Manuel Rodríguez Orejuela, los jefes en
los años 80 y 90 del Cártel de Cali, ambos presos en cárceles norteamericanas,
condenados a 30 años de los cuales tienen más de 17 recluidos en la gran Nación
del Norte, en esa misiva los reconocidos capos acusan a Andrés Pastrana de
haber recibido aportes económicos de ellos, como también lo hicieron con la
campaña de Samper.
Esto remueve la historia, y comprometerán
a varios con esas revelaciones que por lo menos llevarán sanciones morales a
los involucrados en ese hecho.
Precisamente en NETFLIX, una de la serie
más vista es sobre la vida de los líderes del desaparecido Cártel de Cali,
llamada “El cartel de los sapos: El origen”, ahí se detalla la forma de operar
a quiénes en un momento llegaron a controlar el 70% del mercado mundial de la
cocaína, estás confidencias de los hermanos Rodríguez Orejuela comprometen a
políticos y funcionarios de la época, que ahora tendrán que responder ante la
sociedad colombiana por las acusaciones antes mencionadas.
El término “dineros calientes” es muy
diferente al llamado en su acepción inglesa “hot money”, que es la forma en el
argot bancario de designar al dinero líquido o al balance en efectivo
disponible que se traslada rápidamente de un país a otro, solamente por buscar
mejor rentabilidad pero, como los llaman en Colombia es todo lo contrario,
porque el mismo se refiere a dineros proveniente de actividades ilegales.
El lavado y el narcotráfico es una
realidad palmaria en nuestro país, siendo el principal punto de trasiego de
droga en el Caribe, es que los recursos que mueve principalmente la cocaína
entre otras sustancias alucinógenas, no es un negocio local sino internacional
pero, que tiene ramificaciones de los grandes cárteles que también tienen sus
representantes con bases de operación en esta media Isla.
El trasiego de drogas a través de la
República Dominicana mueve 18 mil millones de dólares al año, casi lo mismo que
el Presupuesto General de la Nación, es por eso que los representantes de los
cárteles y sus asociados manejan tantos recursos, y como es natural éstos
necesitan poder e inmunidad, en donde su única forma de obtenerlo es
vinculándose a los que tienen posibilidades de llegar al Palacio Nacional e
influyendo en el primer Poder del Estado, el “Congreso Nacional”.
Está más que comprobado que la
narcopolítica está enraizada profundamente en nuestra sociedad, en todos los
niveles, y los escándalos que hemos visto hasta ahora es solo la punta del
iceberg, porque el capital relacional del
lavado es inmenso, ya que aquí se han ligado capital bien habido con el
ilícito, todo porque a los de ese mundo se les rinde pleitesía a causa de que
poseen muchos recursos económicos disponibles, no nos engañemos éstos están en
todos los litorales políticos.
“Los dineros calientes” están en todas la
campañas presidenciales en mayor o en menor medida, y muchos de sus asociados
están sentados hoy en la Asamblea Nacional, gracias a que partir del 2002 se
instauró “el voto preferencial”, que es un sistema de puja, el que más invierte
casi siempre es el que gana el escaño, eso ha pervertido todo el sistema y ha
sacado de los cargos electivos, salvo honrosas excepciones, al liderazgo social
y político verdadero, que sin fortunas no tienen reales posibilidades de
competir, porque si hablamos de candidatura uninominales (senadores, alcaldes y
directores de distritos municipales), si no son parte de ese entramado ilícito,
una parte también de éstos electos son financiados por los mismos.
“Los dineros calientes” en Colombia, pese
a que tienen poderosos cárteles son monitoreados rígidamente por el gobierno pero,
en nuestro país a nadie le auditan los recursos ingresados a las campañas
electorales por el lavado y el narcotráfico.
También, es cierto, que estos recursos
ilícitos tienen una mayor penetración en los partidos y dirigentes de la
oposición, porque son los que más lo necesitan para poder competir con cierto
éxito frente a las candidaturas del partido del gobierno, que son solventados
la más de las veces por el “dinero de la megacorrupción”, que cuentan con
financiamientos ilimitados para ganar, lo que convierte en un imperativo para
los de la oposición tengan que buscar financiamiento de donde sea, y ahí
entramos al terreno fértil del patrocinio ilícito a las campañas.
La necesidad de competir con posibilidades
de ganar hace que los proyectos de oposición tengan que buscar candidatos por
su capacidad de inversión electoral, y no por sus méritos políticos, sociales o
profesionales, solo se toma en cuenta si el aspirante tiene el dinero para
buscar o comprar los votos a fin de ganar la posición.
La verdad es que “los dineros calientes en
la política” en nuestro país van a hundir el sistema de partidos, porque se ha
perpetuado en casi todos los partidos y en algunos Poderes del Estado, pues ese
dinero está en todos los niveles haciendo financiamiento en las campañas, nos
toca rápidamente enfrentar todo el desprestigio que está dejando la vinculación
de una parte de los incumbentes de puestos electivos ligados a tan ilícita
actividad.
FOPPPREDOM auspiciará un seminario para
buscar alternativas a la solución de este grave problema, que deberá contar con
toda la clase política unida, con el propósito de presentar propuestas que
busquen resolver las gravísimas implicaciones del dinero ilícito en la
política, los escándalos seguirán, no lo duden, porque un segmento importante
de los que fueron actores en las elecciones del 2020 están hasta el tuétano
metido en ese bajo mundo.
Los que vayan cayendo presos para buscar
acuerdos de reducción de penas colaborarán con la justicia de aquí y la de los
EUA, se creará un círculo vicioso de persecución que arrastrará a gente de
poder e influencias, a los que recibieron dineros calientes en los últimos años
que vayan poniendo “su barba en remojo”, porque más tarde o temprano lo
incluirán y se caerán “muchos santos de los altares”.
Los que más deben preocuparle a los de la
oposición de ayer, que hoy pueden estar en el gobierno es que “no es fácil
declararse inocente de haber recibir dinero, sin informarse a fondo el origen
de los mismos”.
Veo a varios de los de antes y de los de
ahora muy quitado de bulla, a sabiendas que la pelota les está “picando cerca”,
desde ahora les aconsejo que vayan aclarando sus cuentas antes de que sea
tarde, ya que las “delaciones premiadas” están de moda y como dice “la fiera de
Neiba”, el amigo Delis Herasme, en su proverbial pragmatismo “la salvación es
personal”.
Mientras hay que llevar un mensaje claro a
la ciudadanía de que para las elecciones del 2024 “los dineros calientes” ¡no
harán más legisladores, alcaldes, regidores ni vocales que ese cáncer tenemos
que extirparlo ya!, antes de que termine por sucumbir a todo el sistema de
partidos, y con ello a nuestra débil democracia.
Para ello hay que bajar los costos de las campañas electorales, a fin de que los que no tienen grandes recursos puedan acceder a los cargos electivos y podamos tener, intelectuales, académicos, líderes comunitarios y sindicales, técnicos, gestores culturales, cuadros políticos, miembros de los equipos operativos de los partidos entre otros; con ello tendremos una mejor representación para “sacar del Congreso, de los Ayuntamientos y de los cargos del gobierno a los vinculados al lavado, al narcotráfico y de paso también a los de la megacorrupción”.
El autor, José Francisco Peña Guaba, es líder político, presidente
del Bloque Institucional Social Demócrata (BIS), Secretario General del Foro
Permanente de Partidos Políticos (FOPPPREDOM). Desde muy joven, ha ocupado
diversos cargos administrativos y consulares. En la actualidad es diputado ante
el Parlamento Centroamericano (PARLACEN).



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