Santo Domingo.- La construcción de una presa sobre el río Haina es una de las obras más discutidas y entorpecidas de los últimos 50 años. Los primeros estudios de factibilidad datan de 1966.
Madrigal, como fue bautizada, se convirtió
en una ‘papa caliente’ que empezó a cocerse en la gestión del expresidente
Joaquín Balaguer, tomó forma en el mandato de Salvador Jorge Blanco, quien
defendió el proyecto con uñas y dientes, luego pasó a manos de los gobernantes
Leonel Fernández y Danilo Medina. Hoy está en el plato del jefe de gobierno, el
presidente Luis Abinader.
A inicio de los 80 la obra hídrica
prometía terminar con la escasez de agua potable para los próximos 20 años al
aportar unos 182 millones de galones al acueducto de Santo Domingo. Pero las
intenciones del mandatario Salvador Jorge Blanco se vieron frustradas por el
bloqueo del presidente del Senado, Jacobo Majluta, quien consideraba a Madrigal
como “una barbaridad financiera, técnicamente cuestionable y peligrosa”.
Periódicos de la época, registran que el 7
de marzo de 1984, el Senado rechazó el proyecto de construcción de la referida
presa, reenviando al Poder Ejecutivo los dos contratos de préstamos por US$150
millones con la solicitud de que sean “renegociados” con el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) y orientados a otros programas oficiales.
“La decisión fue tomada con el
convencimiento pleno de que Madrigal no resulta una solución al problema del
agua en la capital. En primer lugar, no lo resuelve en su primera etapa”,
argumentaba Majluta, cabeza del Senado en esos tiempos.
Para la opinión pública de la época, y
todavía hoy, muchos argumentan que este choque entre titanes tenía un matiz
político más que técnico.
Los primeros enfrentamientos públicos en
torno a esta presa vienen de 1980, entre el exdirector de la Corporación del
Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Michel Nicolás Nader,
ferviente defensor de la presa, y el Codia, entidad que advertía que la
existencia de oro en la cuenca del río Haina podría aplazar la ejecución del
proyecto Madrigal.
Para buscar una solución a la problemática
planteada, el Codia patrocinó un seminario para discutir y definir la política
a seguir mientras Madrigal entraba en operación, propuesta que fue categóricamente
rechazada por el ingeniero Nader, alegando que el tema ya había sido
minuciosamente estudiado por técnicos calificados de la Corporación y acusaba a
la directiva del gremio de parcializarse y desnaturalizar su misión.
El entonces titular de la CAASD destacaba
que el costo de la obra, estimado en esa época en 200 millones de pesos,
incluía la inflación, en un 40 por ciento, por los seis años que se contempló
duraría su construcción, además de 15 millones para imprevistos.
Hoy, la documentación en torno a la presa sobre Haina vuelve a desempolvarse. Según el actual titular de la CAASD, en estos momentos se levanta información técnica pertinente para sacar la obra a flote.

En declaraciones a la prensa a inicio de
este año, el ingeniero Felipe Suberví anunció formalmente las obras de corto y
largo plazo que, asegura, marcarán un antes y un después en materia de
eficiencia, calidad y frecuencia en el servicio del agua potable en el Gran
Santo Domingo. Acciones, que desde su punto de vista, catapultarían al
presidente Luis Abinader como “el padre del agua en República Dominicana”.
De acuerdo con el funcionario, el referido
complejo tendría una planta hidroeléctrica, la conducción presa-planta de
tratamiento, depósitos reguladores, tratamiento de agua, área de
almacenamiento, las líneas matrices, el reforzamiento de las redes y la
construcción de un proyecto habitacional para la reubicación de las 271
familias que habitan en el área de los poblados de La Cuchilla, El Caobal y San
Miguel en el municipio de Pedro Brand.
Explicó que con la obra finalizada se
abastecería a 691,200 habitantes de Santo Domingo Norte, 460,800 residentes en
Los Alcarrizos y 1,152,000 personas en la zona occidental, para un total de
2,304,000 beneficiados.
Los ingenieros Osiris de León, Julio Marranzini, Teodoro Tejada y Silvio Carrasco responden la pregunta ¿Aún es factible Madrigal?

“Perdimos
a Madrigal”.-
“El presidente del Congreso, que en ese momento era una persona que no me
interesa mencionar, se opuso y perdimos a Madrigal”, dice
Julio Suero Marranzini, director de
Inapa en el Gobierno de Salvador Jorge Blanco.
Julio Suero Marranzini, quien entonces fungía como director del Instituto
Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa) en el Gobierno de Salvador
Jorge Blanco, al ponderar las facilidades de los préstamos para la construcción
de Madrigal, lamenta que el proyecto no haya podido materializarse.
“El presidente Salvador Jorge Blanco fue al Congreso Nacional a pedir que lo apoyaran. Y por la cosa de esta vida, a donde todo el mundo tiene que tener su historia en su sitio, el presidente del Congreso, que en ese momento era una persona que no me interesa mencionar, se opuso a eso, y por supuesto Balaguer, que era un animal político, con toda su gente sembraron a Madrigal, y perdimos la presa de Madrigal”, explicó quien también fuera el director de la CAASD en la gestión de Hipólito Mejía.

Un
proyecto estancado por políticos.- ¿Por qué el presidente del Senado rechazó
el proyecto?, fue una de las preguntas. El ingeniero Silvio Carrasco,
exdirector del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi) presente en
la entrevista, toma la palabra y responde: “En ese momento había la discusión
de quién heredaría a Antonio Guzmán, que no se iba a reelegir, y Jacobo
Majluta, que era el candidato de Antonio Guzmán para ser el heredero, fue
objetado por Peña Gómez para que fuera él y hubo un conflicto entre los dos.
Peña Gómez, como alcalde del Distrito
Nacional (Hoy todo el Gran Santo Domingo), promovía la presa de Haina para resolver
el problema del agua y Jacobo Majluta lo objeta porque consideró que eso le
daba una fuerza política a Peña Gómez”.
No obstante, Marranzini no ha perdido la fe en Madrigal, destaca que de construirse, esta puede regular hasta siete metros cúbicos por segundo. Propone la realización de un concurso honesto que estudie la construcción de la presa, ya sea mediante concesión o alianza público-privada.

Lo que cuesta llevar agua a la capital.- Pero para que se aproveche al máximo esta infraestructura, el experto en ingeniería sanitaria puntualiza en la necesidad de concienciar a la población sobre el uso racional del agua para evitar las pérdidas que se estiman en aproximadamente un 60 % del líquido que se sirve.
“Meter un metro cúbico de agua por segundo (igual a cinco tanques de 55 galones) aquí en la capital es una inversión de 100 millones de dólares, para que tú lo botes”. En ese sentido, abogó por la aprobación de la Ley de Agua Potable y Saneamiento, impulsada por el actual presidente del Senado, Eduardo Estrella.

El
costo de no hacerla será mayor.- El geólogo Osiris de León, estudioso del
proyecto “Ampliación de la captación de agua río Haina”, como se le conoce en
la actualidad, visualiza esta presa como una solución estratégica al problema
del agua, que se recrudece en período de sequía.
Como especialista en el tema, advierte del
efecto directo del cambio climático en el mundo, especialmente en el país, que
provoca sequías más largas y que se vaya agotando el agua de los ríos.
Explica que con el crecimiento poblacional
también aumenta la demanda de este recurso en la capital, por lo que es
“obligatorio hacer crecer la oferta de agua en las redes de distribución”.
“La gran ventaja de la planificación
estratégica del uso del agua es adelantarse a las sequias. Y la mejor manera de
adelantarse es identificando potenciales emplazamientos para presas, levantar
esas presas cuando el dinero cuesta menos, porque cada día una presa va
costando más”, advierte.
Precisa que una presa puede tener un costo
cerca de 350 a 400 millones de dólares, pero en los próximos 10 años la misma
obra puede valer unos US$600 millones, sumado a la presión social que genera el
aumento de la demanda.
Se está estudiando todo el cauce del río
Haina para saber cuál es el mejor sitio donde se puede construir la presa. Ni
está definido el sitio ni la altura. Todavía no hay diseño ni estudio
definitivo”, cuenta el geólogo Osiris de León.
Voces
en contra de la presa persisten.- Como técnico, recomienda construir en
Haina una presa tipo Valdesia. Estima que pudiera estar costando entre 250 a
280 millones de dólares, sin obras complementarias.
“Por las condiciones de la zona, lo más probable es hacer una presa de hormigón, porque tenemos una roca basáltica. Lo mejor que se puede hacer es construir una presa de hormigón en los estribos laterales de esa roca, entonces, de esa manera, podemos subir una presa que suba hasta la cota 100, 105, 110 metros por el nivel del mar, que no va a inundar ninguna de esas comunidades que están en los alrededores”, sostiene a modo de llevar tranquilidad a los residentes del área que han manifestado incertidumbre con el anuncio del proyecto. Justo este miércoles, el Comité de los Afectados por la Presa Haina-Santo Domingo (Codapresa), convocó una actividad en un local en Villa Altagracia para decidir un plan de lucha en rechazo a la construcción de la obra. Entienden que construir el embalse implicaría el desalojo de más de cinco mil familias en 36 comunidades.

Ingeniero
afirma obra es una utopía.- La presa sobre el río Haina, que para mucho sigue
siendo la mejor y única opción, no convence a Teodoro Tejada, exdirector del
Codia, quien la califica de inviable y peligrosa. Sustenta su posición en un
estudio de impacto presentado años atrás.
Afirma que el río Haina no produce los
metros cúbicos por segundo necesarios para abastecer una obra de esa
naturaleza. “En las inmediaciones de esa zona hay más de 7mil familias y fincas
productivas. Ya es imposible. El impacto ambiental de esa presa es mucho más
negativo hoy, debido al cambio climático. Esa presa sería el peligro más grande
para la ciudad de Haina y colateralmente para la ciudad de Santo Domingo”,
sostiene.
Agrega que “la presa sobre Haina no es
factible y es una utopía”. Ellos (CAASD) están buscando un lugar para construir
el embalse para servirle a la población, pero no lo van a encontrar, ni el
lugar ni la altura para eso, porque ya esas inmediaciones por donde podía
erigirse esa presa... ya es inadecuado, no existe”.
El ingeniero Tejada entiende que la
atención debe estar enfocada en otros puntos, como la reforestación de la
cuenca de los ríos, la implementación de un plan de corrección de fugas, y
poner el ojo sobre Valdesia, que suministra agua a la ciudad de Santo Domingo,
la cual asegura está sedimentada en un 50 por ciento.
“Esa presa sería el peligro más grande
para la ciudad de Haina y colateralmente para la ciudad de Santo Domingo”,
considera el ingeniero Teodoro Tejada,
expresidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores
(Codia).
Fuentes: Texto de la periodista Diana Rodríguez. Tomado del periódico El Caribe.


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