Según el presidente del Bloque
Institucional Socialdemócrata (BIS), al hurgar en el pasado reciente para
valorar resultados, pudiera resultar que las realizaciones del gobierno de
Danilo Medina podría hacer brillar de nuevo su estrella.
Santo Domingo.- El presidente del Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS), José Francisco Peña Guaba, recomendó este martes “no irse a lo personal” contra expresidente Danilo Medina, ya que pudiera resultar que al evaluar las realizaciones del gobierno encabezado por Medina, podría hacer brillar de nuevo su estrella.
José Francisco Peña Guaba reacciona así a
las decenas de apresamientos realizados por el Ministerio Público en tan solo
cinco meses, hechos aparentemente dirigidos al círculo de cercanos
colaboradores del expresidente Danilo Medina.
Peña Guaba aconsejó a las autoridades a
través del trabajo número 47 de un serial titulado “Reflexiones sobre el Cambio”,
del cual envió copia a Notiactualidad Global.com.
En este artículo, titulado “Tras los pasos de Danilo”, José Francisco Peña Guaba llama a no irse a la personal con el también presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), asegurando que, si Medina tiene la resistencia necesaria, “podría salir de esa situación como un monstruo político”.
“…Por eso no recomiendo a nadie ir en lo
personal tras Danilo Medina, porque esto al final lo convertirá en víctima, y
si él tiene, que no lo sé, la resiliencia necesaria para soportar, podría salir
de esa situación como un monstruo político, porque si la gente, después que
deje de valorar intenciones hurga en el pasado para valorar resultados, pudiera
resultar que las realizaciones del gobierno de Danilo hagan brillar de nuevo su
estrella y, pese a la andanada de acusaciones en su contra, pudiera emerger con
fuerza telúrica para decidir quién pudiese ser el nuevo inquilino del Palacio
Nacional. Para quienes crean que es una opinión tremendista mía y no crean lo
que aquí expreso, solo les pido que tengan un poco de paciencia y, si las cosas
siguen como van, esperemos los acontecimientos”, sostiene Peña en su escrito.
El último de los apresados vinculados al exmandatario
Medina, es el mayor general Adams Cáceres Silvestre, exjefe del Cuerpo de
Ayudantes Militares de la Presidencia durante su gobierno, quien es acusado
de encabezar una red de corrupción, de la que también formarían parte la
pastora Rossy Guzmán, Tanner Flete, y el coronel policial Rafael Núñez de Aza.
La detención de ese grupo se produjo el pasado sábado, luego que el
Ministerio Público realizara allanamientos simultáneos en San Pedro de Macorís,
Samaná, Monte Plata, Santo Domingo Oeste y el Distrito Nacional, como parte de
las investigaciones de la denominada Operación Coral.
A los imputados, que se les conocerá el miércoles medidas de coerción en la Fiscalía del Distrito Nacional, se les atribuyen los delitos de asociación de malhechores, estafa contra el Estado, coalición de funcionarios, falsificación de documentos públicos, lavado de activos provenientes de actos de corrupción, y porte y tenencia ilegal de armas de fuego.
A continuación, parte del texto escrito por José Francisco Peña Guaba:
Danilo y Leonel sí sabían cuál era
nuestra capacidad, trabajo y vínculos, porque en la campaña del 94 y la
del 96 quien esto escribe había dirigido las relaciones inter–partidarias
del comando de campaña del Acuerdo de Santo Domingo y, en la segunda
vuelta, tuve a cargo la campaña de mi padre en el
Cibao, desde Santiago.
Profundos desencantos con el PRD
y la ida a destiempo de mi padre me llevaron a un acuerdo con el
PLD en el año 2000, mientras amigos cercanos se burlaban
de que los votos que yo tenía cabían “en una guagua de Onatrate”
(así se llamaba la OMSA de hoy), cuando sacamos casi 50 mil votos en
esas elecciones demostramos a los incrédulos que las cosas no eran como
pensaban.
Cuando el PLD perdió el poder en el año
2000, me mantuve en la oposición y siempre en contacto
permanente con ambos, con Leonel y Danilo, pero claro y
consciente de que el candidato para 2004 lo sería Leonel. Admito
que para Danilo también.
Nuestras relaciones se estrecharon
aún más en las elecciones del 2004, ambos con la tarea de hacer
fuerte al PLD y yo buscando apoyo externo y de partidos para la
alianza, lo que permitió la creación del Bloque Progresista. Sin embargo,
pude conocer las condiciones reales de
Danilo como hombre de Estado cuando, al vencer en esas
elecciones, resultó Danilo designado como coordinador de la comisión
de transición del nuevo gobierno, compuesta por 6 integrantes y de la
cual nosotros formábamos parte. Ahí conocí un Danilo
bonachón, conocedor como nadie del alma humana y
del pensamiento de la base de su partido. De hecho, ni siendo
Presidente delegó su contacto personal con la dirigencia partidaria, conservando los
contactos de la mayoría de los dirigentes en su
teléfono y llamándolos personalmente.
Fueron sus fuertes vínculos con la
base los que lo llevaron a la decisión de enfrentar
la repostulación de Leonel siendo Presidente en el 2008, pero
más inteligente fue mucho después, en el 2011, cuando buscó a Leonel
para que lo apoyara. Logrado ese apoyo, ambas
maquinarias político-electorales juntas hicieron lo casi
imposible, parar el “llegó Papá”, que se
veía casi inexorablemente como ganador en el 2012. Una de las razones
que determinó la derrota de Hipólito en esas elecciones, sin
duda, fueron las amenazas de que llevaría a la cárcel a connotados
dirigentes peledeístas. Eso produjo la unidad
interna, ya que “el guapo de Gurabo”, siendo
presidente, les había mandado para Najayo a varios ex
funcionarios, por lo que su advertencia fue tomada muy en serio por la
dirigencia de la tolda morada.
Pese a mi colaboración en el triunfo de
Danilo en 2012, y cómo articulador de la unidad que se produjo en el
2016 entre él y Leonel, siempre sentí de él un afecto muy
especial hacia mi persona, pero advertí siempre el celo por mi cercanía de
hermandad con Leonel, que nunca le negué y por lo cual no formé parte
de manera directa de su gobierno.
Agradezco que siempre
me distinguiera en público y que me consultara para temas
delicados, pero las diferencias de intereses pudieron más y optó
por desoír mis consejos, que fueron siempre los de un
amigo, prefiriendo escuchar las lisonjas y mentiras de sus nuevos
aliados. Y digo “nuevos” porque, en su mayoría, fueron los
mismos que habían estado al lado de Leonel cuando era
Presidente.
Siendo Danilo Presidente le advertí
lo que le pasaría si seguía ese camino, y preferí que mi partido
saliera del gobierno antes que aceptar mentirle y sumarme al corifeo
de los que les decían que “como quiera” ganaría ese proceso
electoral, pese a la división que creaba la posible ida de
Leonel del partido si se le imponía un candidato.
Le expresé claramente a mi
estimado Danilo, en su cara, como hablan los auténticos amigos,
lo que le sucedería. Aún más, le predije el tsunami electoral que en
lo senatorial también le llegaría, pero él no me creyó. Solo después
de la derrota del 5 de julio vio la realidad y, en una larga
reunión que sostuvimos, en la que participó mi buen amigo José
Ramón, reconoció lo fallido de la estrategia peledeísta.
Durante esa reunión no quise mortificar al amigo, pero sabía que se despertarían los demonios contra él, porque estos eran otros tiempos, los de las redes sociales. Además, que las indelicadezas de su entorno lo harían objeto de la mayor de las persecuciones, desconsideraciones e irrespetos. Creo, en mi humilde parecer, que mi amigo Danilo perdió el control y, en medio del fragor de la confrontación interna, en los dos últimos años se aprovecharon de él, se cometieron cosas que ahora a él mismo le sindican por el nivel de cercanía con sus ejecutores o beneficiados.



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