Por: Arturo Cabrera
Santo Domingo.- *¡Te haré inquebrantable como el diamante, inconmovible como la roca! No les tengas miedo ni te asustes, por más que sean un pueblo rebelde. Ezequiel 3:9*
Dios nos hace como la roca, nada nos mueve ni detiene cuando estamos parados en Él, nuestra seguridad y confianza están puestas en Jehová, pues sabemos hacia donde nos dirigimos. Aunque le hablemos a un pueblo terco y obstinado como Israel, el Señor nos manda a ser aún más tercos para hablar a todos de su gran amor, de los planes de salvación.
Jehová quiere que seamos inalterables como
el diamante para no detenernos ante nada y proclamar su venida. Por tanto, este
pasaje nos motiva a predicar a todas las personas de Cristo. El Señor nos ánima
a ser como Él, a tener un corazón compasivo que late por aquellos que no
conocen de Dios, que nos inquieta ir por esas ovejas que se alejan de Él en
lugar de acercarse.
Come el rollo y alimenta el alma para
poder hablar a los rebeldes de corazón sobre los beneficios del Reino de Dios,
entra a lugares donde la incredulidad, el miedo y la ciencia arrebatan el
conocimiento de los hombres. Jehová nos envía a ser fuertes, inamovibles,
inquebrantables, llenos del poder de su Espíritu que hará transformar,
restaurar y llenar de amor todo lo que se quebró y se marchitó..., Dios te
bendiga en amor, gracia y misericordia para este día, Amén.
El autor, Arturo Cabrera, es un hombre de Dios. Miembro consagrado del Ministerio Jehová Yiré.


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