Río de Janeiro.- En plena crisis de popularidad, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, remodeló su gobierno y este martes reemplazó a su ministro de Exteriores, que había sido ampliamente criticado por su postura antiglobalización y fue acusado por algunos de agravar la pandemia al alienar a los proveedores de vacunas.
Bolsonaro tuiteó antes, este lunes, que
situó a otros tres ministros en nuevos cargos al jefe de gabinete, ministro de
Defensa y Fiscal General y nombró a un nuevo ministro de Justicia y Seguridad
Pública y a un nuevo secretario de gobierno. Pero el principal cambio fue sacar
a Ernesto Araújo de la Cancillería.
Araújo había sido criticado recientemente
por declaraciones y acciones que, según sus críticos, impidieron un acceso más
rápido a las vacunas contra el COVID-19 mientras la pandemia azota al país.
Este es apenas el último cambio de
gobierno para el asediado Bolsonaro.
A mediados de marzo, el presidente
reemplazó al ministro de Salud, cuyo mandato coincidió con la mayoría de las
314.000 muertes por coronavirus confirmadas en el país y se convirtió en el
blanco de fuertes críticas.
En febrero, nombró a un general retirado
para hacerse cargo de la petrolera estatal Petrobras, tratando de hacer un
guiño a sus partidarios camioneros que habían amenazado con ir a la huelga por
la subida del precio del combustible.
El ahora excandiller, Ernesto Araújo, se
sometió a una audiencia de casi cinco horas en el Senado la semana pasada para
defender las acciones de su ministerio durante la pandemia.
El senador de centroderecha Tasso
Jereissati le dijo que ya no estaba legitimado para mantenerse en el cargo y
que su marcha ayudaría a poner fin a la crisis.
Según Maurício Santoro, profesor de
ciencias políticas y relaciones internacionales en la universidad estatal de
Río de Janeiro, los ataques de la cámara alta a Araújo resultaron ser demasiado
obvios para que Bolsonaro los obviase.
“El asunto de las vacunas fue la chispa
que encendió el fuego“, señaló Santoro.
“El contexto general es que Araújo fracasó
en todas las tareas importantes que tenía que hacer como ministro. Brasil tiene
un mal diálogo político con sus principales socios comerciales — China, Estados
Unidos, la Unión Europea y Argentina —y todos por distintos motivos”.
El nuevo ministro de Exteriores es Carlos
França, quien como Araújo es un diplomático de carrera. Pero al contrario que
su predecesor, França no es seguidor del ideólogo de ultraderecha de Olavo de
Carvalho, informó el diario O Globo.
Es asesor de Bolsonaro y fungió como jefe
de ceremonias en el palacio presidencial, y se le considera más pragmático que
ideológico.
Araújo ha negado el cambio climático, que
dice que es un dogma izquierdista, y realizó comentarios que se perciben como
críticos hacia China, el mayor socio comercial de Brasil.
En apenas dos años como canciller, contrarió
repetidamente a veteranos en política exterior al alejarse de la tradición
brasileña del multilateralismo y adoptar una política basada en la ideología,
alineándose especialmente con Estados Unidos durante el gobierno del
expresidente Donald Trump.
El sábado, un grupo de 300 diplomáticos
publicó una carta que decía que Araújo había empañado la imagen del país en el
extranjero y exigía su destitución, según el diario Folha de Sao Paulo.
Fuentes: Diario Folha de SaoPaulo y agencias internacionales de prensa.


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