Roma, Italia.- Otra crisis política en medio de la pandemia es probablemente lo último que Bruselas quería ver en Italia. La dimisión del Primer Ministro Giuseppe Conte aumenta la preocupación de si en medio de un vacío gubernamental, el país será capaz de utilizar eficazmente los fondos europeos destinados a la recuperación de la crisis.
Aunque el Parlamento nacional ya aprobó un
primer borrador del plan, aún faltan por definir muchos detalles.
“Esperamos que el trabajo continúe. En
cualquier caso, Italia es, de largo, el mayor receptor de los fondos de
recuperación. Así que hay mucho interés en todo el espectro político para
garantizar que se realicen los trabajos preparatorios y que Italia pueda
empezar a recibir ese dinero”, declara el Vicepresidente de la Comisión
Europea, Valdis Dombrovskis.
El
recelo de los “cuatro frugales”.- El escenario más probable es que se
produzca un tercer mandato de Giuseppe Conte, aunque se teme que unas nuevas
elecciones puedan ralentizar la implementación del fondo de recuperación.
La eurodiputada Irene Tinagli asegura que
el país no tiene de qué preocuparse.
“Pase lo que pase en los próximos días no
vamos a empezar de cero, ya habíamos puesto en marcha algunas reformas o ideas
sobre cómo acelerar el proceso de aplicación porque sabemos que ese será el
gran reto”.
Quienes miran con escepticismo esta crisis
política son los países llamados frugales, (Países Bajos, Austria,
Dinamarca y Suecia), originariamente reacios a la idea de compartir la deuda
para financiar la recuperación europea.
“Permítanme ser muy franco: es dinero de
los contribuyentes. Alguien ha trabajado duro por ese dinero. Han sido los
ciudadanos de Europa. Y por eso en todos los casos estamos obligados a ser lo
más cuidadosos posibles”, recalca Lukas Mandl, eurodiputado austriaco del
Partido Popular europeo.
Que Italia use de forma inteligente el
dinero no es solo crucial para el propio país, sino también para la
credibilidad del proyecto europeo.


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