Iris
Varela, vicepresidenta de la Asamblea Nacional (AN) del chavismo, conminó al
Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), a la Fiscalía y a los jueces
revolucionarios a que detengan a los diputados opositores de Juan Guaidó.
"Son
unos delincuentes", aseguró.
El
chavismo acusa a los diputados de la Asamblea Nacional (AN) de 2015 de usurpar
sus cargos, tras declarar la continuidad constitucional y por permanecer al
frente de una Comisión Delegada mientras no se celebren unas elecciones democráticas
y libres.
También
se prohibirá a los parlamentarios salir del país.
"Las
órdenes de captura son para aquellos exdiputados que se hacen llamar diputados
y que siguen cometiendo delitos contra el país", añadió Hugbel Roa,
vicepresidente de la Comisión Especial de Acciones Perpetradas contra la
República.
La
nueva arremetida chavista sucede a pocas horas para la toma de posesión de Joe
Biden y en el mismo día en el que Antony Blinken, futuro secretario de Estado,
adelantó que la nueva administración no tiene la intención de dejar de
reconocer a Juan Guaidó como presidente interino del Venezuela ni tampoco al
Parlamento "democráticamente electo en 2015 como la única institución
legítima de Venezuela".
Blinken
se despachó con dureza a la hora de definir a Maduro como un "brutal
dictador".
El
nuevo encargado de las relaciones exteriores es partidario de mantener
sanciones personales con mejor puntería para que los "facilitadores del
régimen sientan el dolor de esas sanciones", como dijo en su alocución
ante el Senado.
La
toma de postura de la administración demócrata de Estados Unidos supone otro
fuerte espaldarazo para el líder opositor y los diputados cuando sobre ellos se
ciernen nuevas amenazas del poder revolucionario. Mientras que la acción de Nicolás
Maduro contra Juan Guiado y los asambleístas constituye una provocación y un
desafío para la nueva administración de Joe Biden.


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