La letal intervención de las fuerzas de
seguridad en un barrio controlado por bandas criminales se produce en medio del
escrutinio internacional por las ejecuciones extrajudiciales.
Caracas, Venezuela.- Al menos una treintena de personas murieron durante el fin de semana en un enfrentamiento entre la policía y las pandillas criminales en Caracas, la capital de Venezuela, después que comandos de la Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana entraran el viernes al barrio La Vega, en el oeste de la ciudad.
La refriega es una más de las
protagonizadas por este grupo policial acusado de perpetrar ejecuciones extrajudiciales.
La alta comisionada de Derechos Humanos de
la ONU, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, reclamó la disolución de esta fuerza en 2019 por las graves violaciones
de las que es acusada.
Las FAES son un grupo de fuerzas
especiales creado en 2016 por Nicolás Maduro.
Con mano dura, han asumido el control del
combate a la delincuencia, pero también operan junto con las fuerzas de choque
del chavismo en la represión de manifestaciones y la persecución de opositores.
Los policías desplegados en el barrio de
La Vega han matado a miembros de una poderosa banda dedicada a los secuestros
que supuestamente intentaba extender su radio de acción a otros barrios de
Caracas.
En la operación policial también murieron
vecinos a causa de las balas perdidas, entre ellos Nelson Villalta, un profesor
de música de 50 años, que estaba en la puerta de su casa mientras los
delincuentes se estaban enfrentando a los agentes policiales.
Los videos de los disparos de armas de
distinto calibre han corrido por las redes sociales desde el viernes, cuando el
barrio entró en una especie de toque de queda que obligó al cierre de
comercios.
Los vecinos han vivido horas de miedo y
horror por las balaceras. El comandante de las FAES, Miguel Domínguez, dijo en
su cuenta de Twitter que el cuerpo policial se encontraba desplegado en la zona
“brindando seguridad y protección a la parroquia”. Dominguez están sancionado
desde 2019 por Washington.
La violencia en Venezuela —que en los
últimos años ha liderado la tasa de homicidios de la región junto con Honduras
y El Salvador— ha dejado de estar en manos de los delincuentes.
El último informe del Observatorio
Venezolano de Violencia reportó en 2020 una tasa de 45,6 muertes violentas por
cada 100.000 habitantes, muy por encima de cualquiera de los otros países
considerados violentos en América Latina.
El año cerró con al menos 11.891 muertos,
incluidos 4.231 fallecimientos catalogados por las autoridades como resistencia
a la autoridad y que se sospecha que fueron homicidios cometidos por los
cuerpos de seguridad del Estado, por un uso excesivo de la fuerza o mediante
ejecuciones extrajudiciales.
El año pasado los delincuentes perpetraron
4.153 homicidios, otras 3.507 muertes están bajo investigación.
“La letalidad policial se ha extendido por
todo el país, parece ser la única política de seguridad que se ha estado
implementando.
En 12 estados la policía mató más que los
delincuentes. Es decir, en la mitad de entidades federales la letalidad
policial fue superior a la letalidad delincuencial”, explica el informe
divulgado la última semana de diciembre.
Las acusaciones contra las FAES y otros
cuerpos policiales han sido documentadas por organizaciones no gubernamentales
y sustentan el caso contra Venezuela en la Corte Penal Internacional, que ya ha
señalado que se han cometido crímenes de lesa humanidad, al menos desde 2017.
La misión de investigación de la ONU
también recogió en su informe, presentado el pasado septiembre, ejecuciones
extrajudiciales a manos de las fuerzas de seguridad del Estado.

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