Comendador, Elías Piña.- El ex senador fronterizo Adriano Sánchez Roa afirmó este domingo que la Ley 28-01, que crea una zona especial de desarrollo fronterizo, no perime, y cree existe una confusión porque los 20 años a que se refiere la pieza legislativa, es para los permisos otorgados a las empresas, los cuales deben ser renovados por el Consejo Coordinador.
Sánchez Roa puntualizó que cuando el párrafo del artículo 2 dice
“Las empresas… disfrutarán de una exención… así como cualquier
tipo de
impuesto, durante un período de veinte (20)
años”, agregado en el artículo 3 que “se fija para las
empresas… mientras estén vigentes los veinte (20) años de las
exenciones contempladas en esta ley para las provincias
indicadas…” no es a la vida de la propia ley, sino a los permisos.
En tanto que el artículo 5 se refiere al disfrute del
período de exenciones, es decir, a la aprobación que decide el Consejo
Coordinador, nunca a que la ley muere a los 20 años, como equivocadamente se ha
creído; “ahí ha estado la confusión al pensar que la ley 28-01 tiene término”.
Sánchez Roa explicó que las modificaciones que debe recibir esta
ley, vigente, es vincular las exenciones a la real creación de empleos
dominicanos, pues la reducción de costos que provoca la misma, muchas veces
queda en el empresario y no, como se ha querido, en el desarrollo de las
comunidades fronterizas.
“La ley 28-01 no desarrolló la frontera como se perseguía ni
combatió la pobreza, por lo que ahora corresponde profundizar aún más en los
articulados que crean más empleos, la reinversión de ganancia y el uso del
potenciar productivos de la zona para su desarrollo.
Y es que, según al otrora presidente de la Comisión Permanente de
frontera del Senado, las 7 provincias poseen el 23% de la superficie nacional,
y sólo mantiene residiendo en esas demarcaciones la mitad de la población que
debía vivir aquí, porque lo que el país nunca tendrá bienestar pleno hasta que
no se desarrollen dichas provincias.
Se lamentó que desde la capital se haya hecho una campaña en
contra de la ley, con el propósito de mantener los monopolios y los elevados
gastos fiscales a grupúsculos establecidos en las urbes más cómodas del país.
“Para los empresarios más influyentes esta ley 28-01 tiene final,
sin embargo mantienen vigentes gastos fiscales –exoneraciones de impuestos- por
encima del 230 mil millones anuales, aún cuando ya desaparecieron las
motivaciones de esas disposiciones.


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