El aumento de contagios obliga a endurecer
las restricciones, que se impondrán al menos hasta el 10 de enero. Las
residencias son uno de los principales focos de infección.
Los comercios, salvo los imprescindibles, cerrarán a partir del miércoles. Las escuelas adelantarán las vacaciones navideñas en principio a mitad de semana y pospondrán su regreso hasta el 10 de enero. No se venderá alcohol en la calle y se restringirán los contactos, también en Nochevieja.
Las medidas vigentes desde hace seis semanas no han logrado ralentizar la propagación del virus, que ha vuelto a marcar máximos de contagios y muertes en los últimos días.
“Las medidas vigentes desde el 2 de
noviembre no han sido suficientes, desde hace unos días vemos cómo han crecido
los contagios de forma exponencial y hay una necesidad urgente de actuar”, estimó
la canciller alemana, Angela Merkel, ante la prensa poco después de las 11.00
de la mañana.
Reiteró que el objetivo es que no se
colapse el sistema sanitario y que se puedan volver a rastrear los contactos.
Para eso, recordó la canciller, la incidencia tiene que ser inferior a 50 casos
por cada 100.000 habitantes en siete días. Esa cifra está muy lejos de la
incidencia actual de 169,1. Alemania logró superar con relativo éxito la
primera ola, pero esta segunda está golpeando con fuerza a la primera economía
europea.
Los contagios en las últimas 24 horas se
elevan a 20.200 y las muertes a 321, según los datos del Instituto Robert Koch
(RKI). Se trata de una cifra inusualmente alta, sobre todo para el fin de
semana, cuando el recuento se ralentiza y las cifras suelen disminuir.
Supone además, casi 2.500 contagios más
que el domingo anterior. Desde el inicio de la epidemia, 21.787 personas han
muerto, en un país de 83 millones de habitantes. Tras semanas de una
estabilización al alza, los contagios han comenzado a crecer de nuevo.
“Me hubiera gustado que las restricciones
más suaves hubieran surtido efecto”, dijo Merkel. “Necesitábamos entre un 70% y
un 75% de reducción de contactos y en el mejor de los casos hemos logrado un
40% y los contactos han vuelto a subir drásticamente, debido en parte a las
compras de Navidad”, detalló la canciller. En su informe diario, el RKI incidió
en que “el elevado número de contagios es debido a una transmisión difusa”.
Explicó que las casas privadas, las
residencias y centros de dependencia y ocupacionales, así como los eventos
religiosos, son los principales focos de contagios. Pero advierte también de
que se desconoce el origen de “una gran parte” de las infecciones.
A partir del miércoles, supermercados,
farmacias, bancos y gasolineras permanecerán abiertos. El resto de comercios
cerrarán. Se anima a las empresas a cerrar las instalaciones siempre que puedan
establecer un periodo de vacaciones para los trabajadores o sea posible el
teletrabajo.
Los bares seguirán cerrados y los
restaurantes también, salvo para vender comida a domicilio. El ocio y la
cultura seguirán también cerrados.
Se prohíbe además desde mitad de semana la
venta de alcohol en espacios públicos, lo que supone el cierre de los puestos
de vino caliente que han servido estos días de último refugio a quienes osaban
darse cita en la calle, con temperaturas en torno a los cero grados. Quien
burle la regulación, será multado. Se prohíben también los tradicionales
petardos de Año Nuevo.
Un máximo de cinco personas,
pertenecientes a un máximo de dos familias, y sin contar a los niños menores de
14 años, podrán reunirse.
Entre el 24 y el 26 de diciembre podrán
ampliarse las reuniones a otros cuatro familiares directos y se aconseja
mantener una semana de restricción de los contactos entre cinco y siete días
antes de las reuniones familiares.
La excepción no será aplicable en
Nochevieja. Se podrán celebrar servicios religiosos en iglesias, mezquitas y
sinagogas, pero siempre que se lleve mascarilla y se mantenga una distancia
mínima de metro y medio.
Educación
a distancia.- En
las escuelas se garantiza el cuidado de los alumnos que no puedan quedarse en
casa porque sus padres cubran profesiones esenciales y se debe facilitar además
la educación a distancia. Lo mismo sucederá con los centros de día. Se amplían
los permisos pagados para los padres que deban cuidar de sus hijos durante los
días de cierre.
Las residencias son en esta segunda ola
uno de los grandes focos de contagio. En el acuerdo alcanzado entre los Estados
y el Gobierno federal se establecen test rápidos para los trabajadores y los
visitantes en zonas con incidencia muy alta, así como mascarillas FFP2
gratuitas para los usuarios.
No se prohíbe viajar al extranjero, pero
se desaconseja siempre que no sea estrictamente necesario, y rigen cuarentenas
de 10 días para quien entre al país procedente de una zona de riesgo. La
cuarentena podrá acortarse con un test negativo realizado un mínimo de cinco
días después de la entrada en Alemania.
El primer ministro bávaro, Markus Söder,
anunció que en Baviera habrá toque de queda desde las 21.00 hasta las 5.00. “El
coronavirus es una catástrofe que afecta a nuestras vidas como ninguna otra
crisis lo ha hecho en 50 años”, subrayó.
“La situación está fuera de control”,
sostuvo el líder bávaro cuyo Estado ha sido desde el principio de la epidemia
uno de los más afectados.
La reunión del Gobierno federal con los
jefes de los länder había arrancado a las 10.00 de la mañana de este
domingo, aunque el sábado ya se había alcanzado un principio de acuerdo.
El pacto se produce tras constatar que el
cierre suave vigente desde principios de noviembre no ha logrado frenar los
contagios y que urge actuar antes de Navidad. Desde hace seis semanas, en
Alemania están cerrados los bares y los restaurantes, salvo los que venden
comida para llevar. La persiana se bajó también en los teatros, cines,
museos y en todo tipo de actividades culturales. Aquellas restricciones no han
resultado suficientes.
Merkel ha defendido desde un primer
momento medidas más duras, pero hasta ahora no había logrado el consenso de los
16 Estados federados. Esta semana la canciller pronunció un emotivo discurso en
el Bundestag, conminando a los ciudadanos a reducir los contactos ante el
aumento del número de muertos. La incuestionable subida de contagios ha vencido
ahora las posibles reticencias a un pacto federal.
Algunos Estados sin embargo, ante el
agravamiento de la situación, han adoptado ya unilateralmente medidas más
restrictivas. Es el caso de Sajonia, Berlín, Baviera o Baden-Würtemberg.
Reporte de Ana Carbajosa, para el
periódico El País, de España.


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