Las autoridades de Michigan ya advirtieron que la ley estatal no les permite hacer auditoría. Como en Pensilvania (donde demanda de Trump fue desestimada), Arizona y otros estados clave, la estrategia general de Donald Trump en esos territorios ha generado mucho ruido, pero no ha deparado ningún avance significativo para los objetivos del presidente norteamericano y excandidato republicano.
Un día después de sufrir dos importantes
reveses en su plan para desafiar lo votado en las urnas, Trump volvió a
denunciar en Twitter un fraude electoral del que no hay pruebas y pasó de
puntillas por la última cumbre del G20 de su mandato, a la que se conectó
brevemente por vía telemática antes de escaparse a jugar golf.
“Va a salir una información muy importante
sobre fraude electoral sobre Georgia. ¡Estén atentos!”, escribió Trump este
sábado en Twitter.
Dos
semanas de denuncias sin pruebas ni frutos.- El mensaje era muy similar al que
él y su equipo llevan repitiendo desde el pasado 7 de noviembre, cuando las
proyecciones de los principales medios de comunicación confirmaron la victoria
del demócrata Joe Biden en las elecciones del día 3 de este mes de noviembre.
Todo ese discurso se ha topado con una
realidad que no se amolda a la visión rocambolesca del presidente y sus aliados
sobre un presunto fraude electoral mayúsculo, que considera como ilegales, sin
ninguna evidencia, millones de votos emitidos en ciudades predominantemente
demócratas.
En concreto, el tuit del mandatario de
este sábado contrastaba con la realidad de que el estado clave de Georgia ya
certificó este viernes la victoria de Biden, quien se aseguró así los 16 votos
en el Colegio Electoral correspondientes a esa jurisdicción.
Fueron las propias autoridades del estado,
que pertenecen al mismo partido de Trump, las que dieron el visto bueno al
resultado de las elecciones, tras denunciar presiones de aliados del presidente
como el senador conservador Lindsey Graham.
Una
estratagema fallida en Michigan.- Además de en Georgia, el presidente
recibió este viernes un revés en su intento de revertir el resultado en
Michigan, donde aparentemente quería conseguir la cooperación de los republicanos
en ese estado para que intervinieran y le concedieran los delegados de su
territorio en el Colegio Electoral.
Trump invitó el viernes a la Casa Blanca a
dos líderes republicanos del Congreso estatal de Michigan, pero estos
aseguraron, tras el encuentro, que no tenían información que pudiera cambiar el
resultado de las elecciones en su estado.
Aunque eso prácticamente cierra las
puertas a cualquier cambio en Michigan, donde Biden ganó por un amplio margen
de unos 157 mil votos, los aliados de Trump no se han rendido del todo, y este
sábado hicieron un último intento en una carta enviada por el Partido
Republicano estatal y el secretariado nacional de la formación (RNC).
Ambas entidades escribieron a la Junta
Electoral Estatal de Michigan, que tiene previsto reunirse este lunes para
certificar la victoria de Biden, y le pidieron que hagan un receso de 14 días,
con el fin de permitir una auditoría de los resultados en el mayor condado del
estado, donde se encuentra Detroit.
Las autoridades de Michigan ya advirtieron
que la ley estatal no les permite hacer esa auditoría, pero la maniobra cierra
una semana de fuertes tensiones en el condado donde se encuentra Detroit, cuyos
apoderados republicanos recibieron acusaciones de intentar suprimir el voto de
la mayoría negra de la ciudad.
Como en Pensilvania, Arizona y otros
estados clave, la estrategia general de Trump en esos territorios ha generado
mucho ruido, pero no ha deparado ningún avance significativo para los objetivos
del presidente.
Se agota el tiempo.- Sin dar la vuelta al resultado en múltiples estados, algo extremadamente improbable, Trump no podrá impedir que Biden asuma el poder el próximo 20 de enero, y las vías para lograrlo se cierran con cada día que pasa.
El equipo de Trump solo tiene hasta el 8 de
diciembre para desarrollar su estrategia legal, porque ese día todos los
estados deberían haber resuelto cualquier disputa y el gobernador de cada
territorio debe enviar los resultados certificados al Congreso.
Lo que sí está teniendo un verdadero impacto
práctico en la transición es la negativa de la Administración General de
Servicios de EE.UU. (GSA, en inglés), una agencia federal, de certificar la
victoria de Biden, pues sin ese trámite, el presidente electo no tiene acceso a
recursos clave para prepararse para gobernar.
Biden advirtió que ese retraso puede
provocar que “muera más gente” en EE.UU. por el coronavirus, porque él no tiene
acceso a los planes del gobierno de Trump para distribuir la vacuna, lo que
puede provocar retrasos en la implementación de los mismos una vez que llegue
al poder el 20 de enero.
Juez
Pensilvania desestima demanda de Trump.- Un juez federal desestimó este sábado la
demanda más importante que la campaña de Trump había presentado en Pensilvania,
y le dejó prácticamente sin opciones para revertir el resultado de las
elecciones en ese estado del que dependen las llaves de la Casa Blanca.
La decisión del juez Matthew Brann implica
que los condados de Pensilvania tienen vía libre para certificar el resultado
de las elecciones del 3 de noviembre, para lo que este lunes se cumple el plazo
límite, y confirmar así como ganador del territorio al presidente electo, Joe
Biden.


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