Escrito por
La Redacción.
julio 15, 2020
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Por Geovanny Vicente Romero
Un nuevo capítulo se escribe en la República Dominicana. Se inicia una nueva era y un
flamante presidente tomará las riendas de la Nación: Luis Abinader, del Partido
Revolucionario Moderno (PRM) será el nuevo mandatario.
A continuación, sin más preámbulos,
desarrollo un análisis sobre los ganadores y perdedores de esta contienda y
cómo hemos llegado a este desenlace.
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| Danilo Medina, presidente de la República Dominicana. |
Danilo
Medina: Cuando ganar es perder.- Siempre he pensado que las primarias que
tuvo el Partido de la Liberación Dominicana en octubre de 2019 no constituyeron
una batalla electoral entre Leonel Fernández y Gonzalo Castillo, fue más bien
una medición de fuerza entre el presidente Danilo Medina y el exmandatario Leonel
Fernández. Castillo ganó, se impuso en esos controvertidos comicios, que
marcarían el hundimiento electoral del PLD este año.
En efecto, las elecciones municipales de
2020 fueron solo una premonición de lo que les depararía el futuro en la
contienda de este domingo.
Poco importó el hecho de que había otros
11 precandidatos, cada uno de ellos cortejando el apoyo del presidente. La
verdadera cruzada se desarrolló entre los líderes que han sido
presidentes,uno de ellos impedido por la Constitución para
ser parte de la contienda. Entonces, en un acto acrobático propio del antiguo
circo de Moscú, Castillo logró imponerse ante la mirada atónita de los otros
precandidatos (entre ellos fundadores del partido) y llegó a las primarias para
enfrentarse con Fernández, sobre quien terminó por imponerse.
Esta victoria de Medina y Castillo trajo
una sorpresa bajo la manga, Fernández recibiría una segunda estocada en la
yugular: su esposa, Margarita Cedeño, aceptó ser la compañera de fórmula de su contrincante. Sin
embargo, ellos no serían los últimos en reír.
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| Leonel Fernández, expresidente de la República Dominicana y líder del partido Fuerza del Pueblo. |
Leonel
Fernández: el que pierde, pero gana o “quién ríe de último, ríe mejor”.- Desde su jugada
experimental como candidato vicepresidencial acompañando en la boleta a su
líder Juan Bosch en 1994, Leonel Fernández no había conocido la derrota
electoral.
Presidente en tres ocasiones (1996-2000 y
dos períodos consecutivos de 2004-2012), siempre ganó con triunfos no
controversiales. Fue en 2019 cuando mordió por primera vez el polvo de la
derrota, en unas elecciones primarias que reclama como robadas -y no sería la
última vez-.
Ahora, Luis Abinader es el presidente
electo, pero Fernández se ríe en la cara de los peledeistas, su antigua casa,
pues me queda muy claro que, con un partido recién creado, su objetivo
principal era evitar que Castillo llegara al Palacio Nacional, y si en ese
proceso era él mismo quien se sentaba en la silla presidencial, pues mucho
mejor para sus planes. Aun habiendo perdido, el exmandatario sigue ganando,
porque tiene una organización que se disputará el lugar de segunda fuerza del
país con el PLD, recibirá fondos públicos, tendrá representación en el Congreso
y, lo más importante, enterró a Gonzalo Castillo: para él es ¡misión
cumplida!
Una
cosa es aspirar desde abajo, otra desde arriba.- Las diferencias
políticas y personales entre el presidente Danilo Medina y el expresidente
Leonel Fernández vienen desde principios del milenio por razones muy marcadas
que hemos explicado en otros trabajos anteriores. En parte, Medina ha tratado de
diferenciar su administración de aquellas de Fernández.
Además, Medina se ha proyectado como
un presidente de lagente, dejando sus domingos para
visitar comunidades pobres del país en lo que él llama "visitas sorpresa". Se ha dejado ver saltando charcos, cruzando puentes improvisados en comunidades
incomunicadas después de una tormenta, haciendo otras acrobacias y siempre con la ropa de trabajo puesta.
Se autodefine como un hombre de pocas
palabras y mucha acción, quizás para distinguirse de Fernández, que tiene
reputación de “hablar bonito” y de ser intelectual. Otra distinción que
a vox populi se le atribuye a Medina es el uso de menos parafernalia,
así como su puntualidad para los actos oficiales en
comparación con su antecesor que hace/hacía esperar hasta
para una alocución a la nación.
En contraste, luego de gobernar por 12
años, esta es la primera vez, desde 1996, que Fernández busca la presidencia
bajo la categoría de “underdog”—que en español sería algo así como “el
subestimado”—.
Hay que recordar que al abandonar el PLD,
el expresidente tuvo que empezar de cero con el partido Fuerza del Pueblo, a
menos de un año de distancia de las presidenciales. Este escenario adverso lo
ha llevado a hacer algunos ajustes a su personalidad y a su estilo de hacer
campaña:
En reinvención, ya su bigote característico había pasado a mejor
vida.
Al recorrer el país durante la campaña, se
detuvo en la ruta para consumir alimentos cocinados sin los estándares
sanitarios de los restaurantes, como el famoso “Yaniqueque". Esto sería imitado por Castillo.
Antes inaccesible para muchas personas, no
por él mismo sino por la resistencia de su equipo, hoy con sus “diálogos
populares virtuales” no solo es posible llegar a Fernández, sino que es él solo
quien genera espacio para la charla. Actualmente, el exmandatario ha
cambiado su estrategia y aparece en sesiones en línea lo que veo que lo
acerca al pueblo más que nunca. Esto puede evaluarse como un
cambio positivo.
La corbata ha recibido vacaciones porque la emplea
solo cuando tiene una presentación frente a alguna organización destacada,
muy pocas veces en sus diálogos con las provincias.
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| Gonzalo Castillo |
Castillo:
El humor político + el déficit de concentración verbal + poca preparación = a
una fórmula perdedora.- Muchos dicen que el candidato oficial no sabe hablar, por algunos errores matemáticos.
Castillo ha sido objetivo de gestos de bullying político como ningún
otro.
Yo prefiero llamarle quizás un déficit de
concentración verbal en la coordinación de las ideas.
Hay quienes dicen que en los eventos
importantes, el presidente Danilo Medina prefería “proteger” al
candidato, quizás dejándole la “difícil labor” de solo sentarse y sonreír
mientras otros podrían hacer "el trabaosucio de hablar", y es aquí donde empieza
a tropezar la campaña del aspirante oficialista, pues la cultura regional
le hizo una mala jugada: tanto el presidente Medina (San Juan) como Castillo
(Baharona) provienen de la región sureña donde el término "penco" significa algo fuerte, como decir por
ejemplo “Gonzalo es un tronco de candidato”, con la diferencia que en vez de
“tronco” el presidente Medina dijo "penco", lo que es
completamente normal en el sur.
Hasta ahí todo estaba bien. Pero
el golpe fuerte vino cuando la gente de las regiones del norte y el
este de la Nación interpretó el término como lo señalado por la Real Academia
Española cuando indica que es un "caballo flaco o persona tosca", El ataque de las redes sociales fue fulminante y
la creatividad de los memes fue inmisericorde.
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| Casa Nacional del PLD |
Después
de lo anterior, el resto es historia patria, a saber: Las ocurrencias de
Castillo pasaron a llamarse “Gonzaladas del Penco” como sucede en Venezuela con las “Maduradas” de Nicolás Maduro.
Entiendo que en los primeros meses el PLD
se concentró en hundir a Leonel Fernández y se olvidó de la amenaza real que
representaba Luis Abinader.
Con marcado humor, Castillo asimiló e hizo
suyo su nuevo apodo y los memes nunca le abandonaron.
El PLD, cuyo Comité Político cuenta con 35
miembros de los cuales sólo seis son mujeres, una vez más recurre a la
cosificación femenina para atraer el voto de ese género.
Castillo hizo caravanas con mujeres
que usaban rolos (los cilindros de plástico para secar el pelo) acompañándole
en el esfuerzo para presentarlo como el candidato humano y cercano de la ama de
casa dominicana y la mujer en general. Por años, la alta dirigencia del PLD no
se ha sentido preparado para llevar una mujer a la candidatura presidencial,
pero desde que Jaime David Fernández fue vicepresidente este puesto ha sido
ocupado mayormente por mujeres que atraen ese voto sin tener que comprometer el
traspaso de poder al género opuesto.
Nunca se desarrollaron debates
electorales, pues este candidato no habría sobrevivido un diálogo de fondo con
el experimentado Fernández o con el para nada improvisado Abinader.
Llegó la pandemia de covid-19 y el
Gobierno lo viO como una oportunidad para proyectar las cualidades heroicas de
su candidato, delegando las inherentes “funciones salvadoras” del Estado en la
compañía de aviación de Castillo, Helidosa, que enviaba sus aviones -algunos
despectivamente les llaman avionetas, por el tamaño de las naves para un viaje de esa longitud -a China- para
buscar medicamentos, a países como Cuba para recoger dominicanos varados por
la crisis y a otras naciones como Estados Unidos para recoger boxeadores. El Estado se sentó y dejó que
Castillo trabajara en su relevo.
Entiendo que el oportunismo estuvo siempre
presente y el mal uso de los términos volvió a hacer acto de presencia. A la
llegada de la pandemia al país, salió en los principales medios locales el
anuncio de que Castillo iba a "donar" casi US$ 341.000 (unos 20
millones de pesos dominicanos) para combatir el covid-19.
Hubiera tenido un mejor efecto si se
hubiera usado el término "devolver" a los contribuyentes en lugar de “donar”,
pues eran recursos de la campaña. Recordemos que el PLD tiene casi dos décadas
ganando las elecciones y por tanto es el partido que por ley más recursos
recibe de la Junta Central Electoral, y tampoco debemos olvidar que, para marzo
de 2020, los otros partidos ya venían desangrados financieramente por haber
participado en dos elecciones municipales en menos de dos meses. En
definitiva, hubo muchos errores de comunicación en esa campaña.
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| Luis Abinader |
Luis
Abinader: ¿Sentarse y dejar que sus opositores se autodestruyan?.- Esta era la
opción que tenía Luis Abinader, dejar que la campaña electoral a muerte entre
Leonel Fernández y Gonzalo Castillo continuara su paso destructivo hasta el
plano personal y luego él podría reaparecer y recoger los frutos de su
prudencia.
¿Qué más daba si la recomendación para la
ciudadanía era quedarse en casa y solo el Gobierno tenía fondos para sacar
capital político de la crisis derivada del covid-19? Además, como dije antes,
los partidos de oposición se quedaron con pocos recursos luego de apostarlo
todo a unas municipales, que debieron ser canceladas. En el caso del candidato
vencedor, esta posibilidad no fue una opción, no se quedó en casa, como tampoco
lo hicieron el oficialista Castillo y el opositor recién estrenado Fernández.
Debo destacar que sobre Luis Abinader no
tengo mucho que decir, porque las páginas del libro sobre su presidencia
empezarán a escribirse el 16 de agosto, cuando empiece su gobierno. Solo me
queda desearle suerte en su gestión, porque la suerte suya será la de su pueblo
y viceversa.
Solo el tiempo nos dirá si Abinader era
el status quo bien disimulado o si realmente representa el cambio que
su slogan de campaña (#ElCambioVa) tanto repitió. Las políticas públicas de
este gobierno se medirán no solo por su ejecución, sino también por el
desarrollo individual de las personas, pues el éxito de la gente es el éxito
del gobierno. ¡Te observaremos, Luis!
Geovanny Vicente Romero es un analista político, consultor
internacional y profesor establecido en Washington D.C. Comentarista político
en medios como BBC. Es el fundador del Centro de Políticas Públicas, Desarrollo
y Liderazgo RD (CPDL-RD). Sigue a Geovanny en Twitter @GeovannyVicentr
Tomado de MSN-Noticias









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